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Christopher Nolan: la memoria y el tiempo en sus filmes

La próxima con la que nos sorprenderá será 'Tenet'
Inception.
Inception.
Por
Edgar Medrano

Todas las películas, de alguna manera, tienen que lidiar con el tiempo. Toda ellas tienen que encontrar su manera de manejar o esquivar esa atadura. Tienen que lidiar con el paso del tiempo, el progreso de los personajes y del argumento de ésta. Algunos se ponen más creativos en el proceso de encontrar soluciones, retroceder en el tiempo es una opción vista muchas veces, desordenar los fragmentos de tiempo que componen la historia es otra. Sin embargo, el director británico Christopher Nolan no respeta estas reglas, a lo largo de su carrera ha convertido su filmografía en un proyecto personal que aborda el tiempo desde distintas perspectivas, eso sí, siempre sometiéndola a su voluntad.

Por Edgar Medrano // @TheMedra 

Primero, antes de abordar la obsesión del director con en el tiempo, es importante aproximarse a su otro interés: la memoria, ya que su funcionamiento y sus posibles fallas son determinantes en cómo leemos el tiempo. Los recuerdos van de la mano con el tiempo, después de todo; los recuerdos son la forma en que el pasado es "real" para nosotros. Memento, estrenada en al año 2000, es la más interesada en el tema. En este título, el protagonista sufre de un tipo de amnesia que lo deja sin memoria a corto plazo, y tanto su percepción del tiempo y sus recuerdos se ve afectados por esta enfermedad, el personaje no sabe en qué momento ocurren sus experiencias y peor aún, no sabe si puede confiar en ellas.

Por otra parte, en Inception, película de año 2010, el protagonista es una especie de mercenario del mundo onírico, que busca implantar recuerdos en el subconsciente de un empresario. Aquí, el mundo de la memoria y el tiempo colisionan, ya que los recuerdos pueden ser corrompidos por agentes externos (literalmente), pero a su vez, el ingreso a un subconsciente ajeno implica un paso ralentizado del tiempo. Por cada cinco minutos en la vida real, es 1 hora vivida en el subconsciente ajeno, esto es para la primera capa de sueño. Si los personajes descienden más capas, cosa que sucede en la película, el tiempo crece exponencialmente, estos mismos cinco minutos de la vida real, son 30 años en la quinta capa del sueño. Este manejo de capas con distintas velocidad de tiempo, le permiten al director narrar actos completos de la trama que suceden en segundos de la vida real. Sobra decir que esta experiencia deformada del tiempo tiene efectos nefastos para algunos de sus personajes. Esta amplificación exponencial del tiempo y sus efectos en los personajes también son evidentes en Interstellar, con la variación que los cambios temporales son consecuencia de la exploración humana en el espacio.

El tiempo, para Nolan, no es un factor que se da por sentado en sus largometrajes, su papel no es pasivo. Jamás pasa tan inadvertido como en la vida real, no hace parte de una rutina que nos pone a mirar un reloj de pulsera o del celular. Es un elemento más de la trama, es un problema para superar o una herramienta con que los personajes pueden jugar.

Con esta premisa, las películas de Nolan en principio parecen ser cronológicas, y luego, al pasar los minutos de la película, el tiempo se empieza deformar, las escenas no tienen continuidad lógica, o los eventos vistos sucedieron en un momento diferente o a un ritmo alterado. Por lo general, aunque es el mismo truco, le funciona muy bien, gracias a que parte integral de la narración.

En Memento, por ejemplo, la historia se cuenta en dos líneas paralelas; una corre hacia adelante, la otra corre hacia atrás, y esto es algo que la audiencia descubre por su propia cuenta. La historia se construye en un baile entre Nolan y el espectador, el primero da piezas de información en desorden, y la audiencia junta las piezas junto al protagonista, para encontrar sus orden y significado. Ambos están montados en la misma desorientación temporal. Esto también es otro de las insignias en la filmografía de director, y es uno de los motivos por los cuales sus películas logran ser experiencias tan poderosas.

Ahora viene Tenet, la última apuesta del director en abordar esta misma temática, aplazado su estreno en dos ocasiones por ya-sabemos-qué, en la que ha acuñado el término time inversion, concepto que parece apuntar a que los personajes tienen la posibilidad de revertir el flujo del tiempo, esto en un contexto de espías internacionales que buscan salvar al planeta de un holocausto nuclear. Más allá de esto no se sabe mucho. Pero de algo sí podemos estar convencidos: que cuando llegue el momento de verla en la pantalla grande nos emocionará, y mediante su narración hará evidente que el tiempo también es una cuestión de percepción.

 

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