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Georges Cardona: el misterioso colombiano que moja pantalla en Netflix

Un personaje enigmático.
Foto: Netflix.
Foto: Netflix.
Por
Chucky García

Durante la pandemia todas las miradas han sido para El robo del siglo, pero a la sombra de esta serie colombiana la figura de un personaje nacional indescifrable y poco conocido brilla en el documental Shirkers, también disponible en Netflix.

Por Chucky García // @chuckygarcia

Los documentales en esta plataforma, por cierto, suman una tonelada y son de todo tipo, y para no naufragar en esta oferta que por extensa puede llegar a ser tormentosa, lo mejor es recurrir a los listados de los mejores, seleccionados por páginas web de vieja data que se especializaron en el ranqueo de películas sumando las calificaciones que críticos y cinéfilos les dan a estas producciones.

Shirkers, por ejemplo, encabeza los tops de documentales imperdibles en IMDb y Rotten Tomatoes, y en este último recibió un 100% de favorabilidad, lo cual no es poco para una producción asiática y gringa de poco menos de una hora y cuarenta minutos en la que la cineasta Sandi Tan regresa en el tiempo para recapitular lo sucedido con una película que ella y sus amigas filmaron en Singapur en 1992, y que terminó por convertirse en una leyenda urbana y cinematográfica sin haber sido proyectada nunca.

Y no porque las realizadoras, que en ese entonces contaban con menos de 20 años no hayan hecho todo lo posible por estrenarla. Sencillamente porque junto a ellas, como director, estuvo un colombiano tan raro como un perro a cuadros.

Su nombre, Georges Cardona, de quien en este documental solo dicen que nació en un pueblo entre las montañas, hijo de doña Tulia A. de Cardona, que en paz descanse, profesor de cine de Sandi Tan a comienzos de la década de los 90 y quien, además, afirmaba haber trabajado como director de producción en Apocalypse Now, la bélica y gloriosa película de finales de los 70 que dirigió y coescribió Francis Ford Coppola.

Vaya uno a saber. Indagando e indagando, saltando de web en web y de dato en dato, lo que es más que cierto es que George era parte de una numerosa familia, tal como consta en el obituario en línea de doña Tulia, fallecida a la edad de 95 años en 2002 en los Estados Unidos. Ahí se lee que fue “madre de Yolima Mejía de Nueva Orleans, Esneda Fasel de Suiza, Luz D. Giraldo de Arabi, Olivia Cardona de Meraux (por si las moscas, Meraux y Arabi quedan en Lusiana), Nancy Cardona de Colorado, José Ramiro Cardona de Florida, Hector y Oscar Cardona de Colombia”, y de “George O. Cardona de Australia”, por supuesto, quien en uno de los muchos giros que tiene Shirkers desaparece de la faz de la Tierra con las 70 latas de negativos que contenían todas las escenas.

Eso, para no hablar de las extrañas cartas que supuestamente su mamá le mandaba de Arabi a Singapur, o la página en internet con una foto de 1997 en la que se denuncia su desaparición.

Nacido no entre las montañas sino en un barco que había zarpado de Europa hacia Colombia -según se lo dijo a su partner in crime en el cine, Steven Tyler, a quien Cardona conoció hacia 1976 en Luisiana y posteriormente convenció de ser el "production manager" de Shirkers; George Cardona también creía que los personajes de películas independientes pero archiconocidas de los años 80 como Sexo, Mentiras y Video estaban inspirados en él o en su defecto habían plagiado su estilo de vida.

Un estilo que en este documental no es revelado del todo, porque en resumen solo deja ver algunos rayos de sol de su personalidad controvertida y oscura. Lo suficiente en todo caso para que Georges se robe el show en Shirkers y se convierta en plato fuerte de su menú, uno que incluye desde perros gigantes hasta teléfonos que vuelan, niños aburridos paseándose en motos de juguete y aterrorizadas amas de casa que en su piano tocan algún tema de ascensor del francés Richard Clayderman.

 

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