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Una década con ‘Cross’ de Justice

Algo que nos puede hacer sentir que hay un funk siniestro y una muestra clara de una orientación sonora distinta.
Por
José "Pepe" Plata

La comunidad musical francesa festeja veinticinco años de producciones sonoras que le han dado al mundo una gran cantidad de alegrías para la pista de baile a través de artistas y discos de lo que se conoce como el French Touch. Una celebración que viene con un documental, un portal y una gira de artistas electrónicos que se pueden conocer en www.french-waves.com

 Por: José "Pepe" Plata @Owai / Foto: Getty 

Y es una manera también de darle el reconocimiento al dueto Justice con su primer disco, el cual cumple diez años de vida.  Si nos remontamos a los héroes sonoros y pilares de la electrónica francesa como Daft Punk, Etienne de Crecy, Alex Gopher, Bob Sinclair, Dimitri from Paris, estos habían aprovechado los noventa para sembrar un camino y para así decirle al mundo que había otros sonidos cálidos y con estilo que el mundo reconocería y agradecería más allá de Londres, Berlín, Chicago o Nueva York.

Estos artistas fueron llegando al siglo XXI con nuevos bríos; conociendo internet y las nuevas plataformas de difusión. Y el más exitoso ha sido Daft Punk. Sobre eso no hay discusión. Pero ya se empezaba a preguntar el mundo y la crítica, quiénes serían los nuevos nombres y cuáles serían sus discos.

En el pleno 2007 la pregunta fue respondida con este disco. El mundo artístico hablaba del new rave, como una tendencia musical en la que se unía la energía electrónica con un ímpetu mainstream.  En el mundo digital, además Myspace estaba en pleno. Existían Messenger y Facebook también como opciones de comunicación y redes; Twitter hasta ahora tenía un año. El primer iPhone salió al mercado y aparece el disco de Justice.

Se hacen conocidos los nombres de Gaspard Augé y Xavier de Rosnay, dos personajes que en el 2005 habían lanzado un primer sencillo llamado Waters of Nazareth y en el 2006, el mundo conoció el trabajo que hicieron en conjunto con Simian. Pero lo que hizo que la movida musical francesa y electrónica en general sintiera un giro era encontrar que Justice tenía un ánimo rockero en la electrónica que no estaba entre otros artistas.

Había en Francia así una muestra sonora de electrónica actual, pero además con la muestra de un ánimo rockero que no existía en otros proyectos. Era la respuesta de Justice a una educación sonora combinada entre los sonidos fuertes y los electrónicos. Algo que bien logró mostrar que el camino emprendido no tenía vuelta atrás.

Cuando se revisa el disco, hay motivos suficientes para seguir escuchándolo. Una revisión de esas canciones nos las trae así:

1. Genesis: Un comienzo definitivo. Algo que nos puede hacer sentir que hay un funk siniestro y una muestra clara de una orientación sonora distinta.

2. Let there be light: Un clásico sonido de 4 por 4 contaminado con filtros que nos recuerdan la psicodelia.

3.  D.A.N.C.E: El sencillo que se apoderó del mundo. El alegre groove de una generación  y un poderoso video con el uso de camisetas como muestra de moda y música. Justo una canción que completa 21 millones de vistas en youtube.

4.  Newjack: Aquí tenemos un juego musical que nos recuerda cuando se hacía el paso por las emisoras de radio para encontrar sonidos distintos.

5. Phantom: Justice juega acá con un clásico instrumento: el vocoder. Un distorsionador de voces que los hace sentir robóticos. Y con una línea de bajo bien funk setentera.

6. Phantom II: Esta pieza es el reflejo de la anterior, pero esta vez con más énfasis en el bajo. 

7. Valentine: Una balada melodiosa e instrumental que bien puede sonar épica. Justo una canción para un atardecer.

8. TTHHEE PPAARRTTYY: Entre un fraseo de hip hop y un brillante sonido, la invitación a la fiesta está lista. ¡Que empiece la fiesta!

9. DVNO: Una imponente pieza en la cual se habla de un lugar idílico; una discoteca perfecta en la que todo puede suceder.

10. Stress: Logra tensionar a quien la escucha, como canción que muestra el uso de lo pesado de una alarma con notas graves que conducen justamente a querer escapar. Y cuando se mira el video, bien queda claro que la situación es compleja. Una pieza audiovisual única.

11. Waters of Nazareth: Una base netamente rockera matizada con un aire religioso. Una pieza instrumental que anima, para luego poner en alerta.

12. One minute to midnight: El disco finaliza con arreglos brillantes, pero con un aire rockero único. Y aun así, suenan asuntos importantes que nos dejan claro que esta obra sonora ya se había ganado un nombre en el mundo musical de la década.

Cross (+), ese disco que al mundo le dijo que Justice había llegado para quedarse. No en vano la generación que creció con Myspace y el naciente Facebook, ahora los escucha en plataformas de streaming, usa sus camisetas y está pendiente de sus presentaciones. Ya Colombia los ha visto dos veces. Y nunca estará de más verlos de nuevo.

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