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LollaPalooza no pretende tragarse al Estéreo Picnic

Por
Redacción Shock

Por Mariangela Rubbini Q. @bilirubbini

En cuanto se hizo el anuncio de que un festival de reconocimiento internacional, uno de esos renombrados e instaurados en el circuito de los más respetados y concurridos en el mundo, llegaría a nuestro país, la reacción de muchos fue darle el sentido pésame al Estéreo Picnic y la calurosa bienvenida a ese gigante llamado LollaPalooza. El festival que tiene versiones en ciudades como Chicago, Sao Paulo, Santiago de Chile, Buenos Aires y Berlín, entre otras, supuestamente aterrizaría en Colombia para pisotear el terreno abonado por una iniciativa local que, en menos de nada, consiguió ganarse los aplausos y la venia de los organizadores de espectáculos en el resto de países del sur del continente.  No es de extrañar que una reacción así se diera. Para nada inesperado, cuando a nosotros la novedad de todo lo que se importa desde afuera siempre nos apabulla y nos enceguece de primerazo. Pasó cuando se abrió el primer McDonald´s en Colombia, cuando inauguraron Forever 21, cuando aparecieron Starbucks, Johnny Rockets y Krispy Kreme más recientemente. Ni hablar de la conmoción que causará la llegada de H&M, que también yo estoy ansiosa esperando. Es como si de repente se nos olvidara que El Corral se ha ganado todo tipo de reconocimientos y que hacemos la cola que toque por una de esas hamburguesas a las 3 de la madrugada, que nuestra industria textilera es de máxima calidad y que marcas como Victoria Secret usan telas colombianas para muchas de sus prendas más exclusivas. Que Donuts Factory fue primero y que, una vez pasa la fiebre, al final termina habiendo público para todos. En la diversidad está el placer. Estéreo Picnic y LollaPalooza son,así mismo, dos experiencias festivaleras completamente diferentes. ¿Quién dijo que tenemos que escoger entre uno y otro festival? ¿Por qué razón? Si es que a mí me encantan las papitas de McDonald´s pero al mismo tiempo, muero por el Philadelphia Steak del Corral.

Con Sergio Pabón, socio de Sueño Estéreo, empresa que organiza los dos festivales, y quien también es booker de ambos, hablamos de la llegada de Lolla a Colombia y del crecimiento exponencial que ha tenido el Estéreo Picnic en cada una de sus versiones. Que versus ni que nada. Lo que realmente está sucediendo es que, gracias a la coexistencia de ambos y de otros tantos nacientes, seguirá creciendo la cultura festivalera en nuestro país.¡Enhorabuena!

“ Cuando hicimos el primer Estéreo Picnic, LollaPalooza no había entrado a Suramérica”.

Shock: ¿Cómo funciona bien ese circuito de festivales que suceden en fechas muy cercanas y que se respaldan entre sí? ¿Se trata de una especie de red que ayuda a que puedan coexistir entre ellos y hacer viable el negocio para todos?

Sergio Pabón: Existe, por un lado, esa red propia que tú vas armando con tus mismos eventos y productos, pero al mismo tiempo hay una red internacional de la que hoy nosotros hacemos parte y que se armó por casualidad. Cuando hicimos el primer Estéreo Picnic, LollaPalooza no había entrado a Suramérica. La primera edición se hizo en Chile un año después de que naciera el Estéreo Picnic. Sus organizadores decidieron hacerlo en el mismo mes y en la misma semana, y esa fue una coincidencia mágica. Como a los dos o tres años de que estuvieran conviviendo juntos los dos festivales, se hizo inevitable hablarnos entre organizadores y decirnos: “venga, ustedes qué artistas van a llevar a Lollapalooza Chile, compartamos el cartel y seguramente vamos a ser más fuertes juntos”. Ellos, por su parte, también se dieron cuenta de que les convenía sumarse porque si no el Lolla Chile no iba a explotar nunca. Los precios de traer a un artista para que solamente toque en un país de Suramérica es algo que resulta costosísimo. Luego aparecieron también LollaPalooza Brasil y Lollapalooza Argentina y se armó una red de cuatro festivales importantes, de los cuales también vendrían a formar parte el Vive Latino, e inclusive Coachella. Los cuatro suceden en 20 días consecutivos. Empezamos a trabajar muy de la mano entre todos, se armó una relación muy bonita, de complicidad, de honestidad y de apoyo de los unos a los otros. 

 

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