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Nostálgicos y violentos, así son los sonidos de La hermanastra más fea

Nos presentaron su último álbum ‘Entrada y salida de volquetas’.
Cortesía del artista
Cortesía del artista
Por
Johana Arroyave

La escena bogotana de rock alternativo le viene abriendo las puertas y presentando desde hace algún tiempo a una serie de bandas con sonidos experimentales. Grupos que se han salido de la zona de confort del indie y le han apostado a los riff de guitarras pesados, a las baterías resonantes y mezclas que lo obligan a uno a meterse, como si no hubiera mañana, en un pogo profundo y violento. Una de estas es La hermanastra más fea, unos chinos que no superan los 20 años y ya están pegando duro en los diferentes venues de la ciudad.

Por: JohanaArroyave @JohanaArroyave

La banda está conformada por Gabriel (bajista), Santiago (baterista), Mateo (guitarra) y Juan Marín (voz y guitarra). Se hicieron amigos y empezaron a experimentar en el 2015 cuando aún estaban en el colegio, no tenían muy claro para dónde iban; inclusive Santiago terminó tocando la batería siendo el guitarrista. Pero en medio de la incertidumbre lograron conformar un grupo sin nombre con el que tocaban punk fuerte mezclado con un poco de hardcore en bazares.

Todo era más fácil cuando estábamos en el colegio...

Pero no fue sino hasta 2018 cuando se lanzaron al agua y de lleno en la escena del rock alternativo, luego de una presentación en el festival de música La vida es como el parqués, que organizó el colectivo de DJ La Curaduría. Para ese año ya habían bautizado su proyecto musical como La hermanastra más fea: una broma que salió de la película de Shrek y que les dio ese toque de chiste y un poco de suciedad, digno de una banda que hace sonidos para romperse la madre.

Sus referencias bailan entre The Smashing Pumpkins y la inspiración que sienten por las bandas locales. Abiertamente dicen que respetan a muchas de la escena y se identifican con varias de ellas como Los Maricas y Las Yumbeñas. Aunque llevan algún tiempo dedicados al proyecto, aún no tienen muy claro los géneros que hacen y viven en una mezcla constante entre hardcore, emo, punk y la cumbia; esta última solo porque es divertido tocarla, sin embargo, no es que sea su género favorito. Por ahora solo tienen completamente claro que a lo que suenen debe ser algo violento, rápido y emotivo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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En septiembre de este año (2019) sacaron un álbum completo, Entrada y salida de volquetas: nueve canciones perfectas para sacar todo lo malo que tenga adentro en medio de un pogo o saltando locamente de lado a lado. Por este mismo los conocimos y los trajimos a Shock para que Santiago y Matero nos desmenuzaran track por track la esencia de este lanzamiento.

De esta entrevista participaron Santiago (baterista) y Mateo (guitarra)

Pero el álbum salió luego de varias fallas, muchos intentos y la determinación de hacer algo más fuerte y que se escuchara muy bien, así lo contó Santiago.

“El año pasado, cuando sacamos el primer EP de la banda, ya teníamos muchas canciones y queríamos sacarlas divididas en dos EP. Pero en octubre nos pusimos a grabar y no nos gustó para nada, estaba muy mal hecho. En la captura quedaron de fondo otros instrumentos y todo sonaba muy muy feo. No era lo que queríamos, sino algo más pulido.  Luego pensamos que lo mejor era sacar un álbum porque en la escena casi siempre sacan solo EP. Entonces fue algo sencillo y más estructurado, más maduro”

Canción por canción de Entrada y salida de volquetas de La hermanastra más fea

Elefante

Santiago: Fue el primer tema de la existencia de La hermanastra y es muy chistoso porque todas las canciones que hemos hecho han cambiado con el tiempo. Pero Elefante es la única que se ha mantenido y eso que es la primera. Siempre ha sido la misma estructura, los mismos acordes la letra nunca cambió, fue igual.
Mateo: Es la única canción que tenemos en inglés, pero la verdad es que no la queríamos sacar así... Marin (vocalista) dijo que grabáramos la letra al día siguiente pero eso nunca pasó.

Helena

Santiago: La escribí cuando estaba enfermo y sudaba mucho. Tenía mucha fiebre, la hice con esa sensación, pero el nombre no tiene nada que ver con la historia. Fue una de la primeras que grabamos y salió muy rápido, igual dura un minuto, es una canción muy rápida.

Paja y porro

Mateo: Cuando comenzamos a producir esa canción, sonaba como los Sex Pistols. Ahora ya no suena a nada de eso. Ahora es como un post punk mezclado con cumbia. No hay que ir muy lejos la letra es un poco directa, "paja y porro, paja y porro, esto es lo que quiero".

 

Círculos 1 y Círculos 2

Según cuenta la leyenda, esta vez narrada por Santiago y Mateo, la historia de estas dos canciones va así: “Marin la escribió para su novia y nos gustó mucho. De hecho, la primera vez que la tocamos se la dedicó. Es una canción muy metafórica, pero cuando uno la escucha sí se siente que habla de una chica y de su relación con ella. Pero cuando la montamos, decíamos que faltaba como una parte de punk porque esta es bien emo. La segunda parte ya es más pesada y habla de esa chica saliendo con otro: ‘yo quiero estar con ella, pero ella tiene novio, pero si tiene tanta plata pues que me mantenga también a mi’ y esta sí es más punk.”

El hombre caimán

Mateo: esa tenía una letra muy mala, tuvimos que cambiarle una frase porque era pésima y a ninguno nos gustaba. Aún tenemos la duda de si fue una experiencia real de Marin (vocalista) porque no nos quiere decir. Pero la letra habla de cuando a uno se lo llevan a la UPJ, lo empelotan y le hacen hacer sentadillas con gente enfrente y luego toca salir a fumar marihuana. La grabamos para el primer EP pero sonaba tan mal que no pudimos meterla y tenía otro nombre, Marihuana. Cuando estábamos mezclando ese EP, conté un chiste re malo de unos vampiros que fuman porro, el cual le escuché al comediante, El Hombre Caimán, que además no me gusta para nada, y nos dio por llamarla así.

Indie Bog

Santiago: Esa la escribió Gabriel y fue el último tema que se hizo del álbum. Era una crítica a toda la escena incluyéndonos porque siempre es como el mismo estereotipo de que las letras de las canciones hablan de lo mismo, ‘que uno está muy triste’, ‘que fuma cigarrillos’. O sea es criticar como el lugar común en el que se guardan todas las bandas. 

Olvido

Mateo: Ahora es una canción muy lenta es como un emo pero es muy chévere. Antes era más rápida, más post punk y antes la cantaba Marin y ahora Gabriel. Cambiamos el tipo de voz para no cansar a la gente. Todas las canciones las grabamos de corrido y luego re grabamos cosas que no nos gustaban y ya.

No nos veremos

Santiago: Esa la empezó a escribir Marin en el 2017, y era solo el primer verso y el coro. Me gustaba resto. La canción habla de lo que pasa luego de que una relación se acaba y que uno extraña mucho a esa persona, pero pues hay que aceptar que ya no la va a volver a ver. Igualmente, lo que decíamos, cada canción ha cambiado mucho con el tiempo, la segunda parte de esa track la escribimos hace un año.

Aunque parecen letras sencillas y sin mucho trasfondo, en realidad están inspiradas en momentos y cambios por los que está pasando la banda, salir del colegio, pasar a la universidad y encontrarse en un ambiente caótico difícil de entender.

Todo está una mierda, lo del Esmad en la universidad (La Javeriana), La Policía, los suicidios, se han quitado la vida ya dos personas en la U, esto toma gran parte de importancia en nuestro proyecto, porque igual somos jóvenes y estas cosas nos dan más ganas de seguir y nos hace sentir como muy relacionados, como que también podríamos estar en una situación así y hay que ayudarnos de alguna forma

Vea también: Nuestro especial de discos nacionales  

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