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Puerto Candelaria le rinde honores a la cumbia en su nuevo álbum

'Yo me llamo cumbia' es la tesis de grado de la banda paisa y el álbum que les mereció una nominación al Grammy Latino 2019.
Foto Cortesía Puerto Candelaria
Foto Cortesía Puerto Candelaria
Por
Alfred Lord

Si hay una banda en Colombia que explora la raíz de los sonidos tropicales y los mezcla con jazz, rock y muchos estilos más, sin duda es Puerto Candelaria. Su intención desde el comienzo fue crear un sonido propio que le aportara a la música colombiana nuevos acordes, reconociendo el legado y tradición de cada género.

En más de dos décadas han publicado cinco álbumes de estudio y uno en vivo. Su nuevo álbum, Yo me llamo cumbia, fue una verdadera colisión donde la banda invitó a Juancho Valencia o, mejor dicho, el Sargento Remolacha invitó al productor a participar en este proyecto. Para completar la nómina sumaron a Catt, actual vocalista de Puerto Candelaria, Machita Galán y Tus Tus.

Nos sentamos una tarde bogotana a conversar con Juancho Valencia, o con el Sargento Remolacha, sobre cumbia y terminamos con una clase magistral de música a cargo de un ganador del Grammy Latino en el 2016 por su participación en el álbum Hilo invisible, de Jaramar, en la categoría de Mejor álbum de música clásica.

¿Cuál fue este nuevo reto musical en ‘Yo me llamo cumbia’?

Este álbum habla de las cumbias, cumbias orquestadas. Cuando hablamos de este sonido llegamos de inmediato a la música tropical, esa es mi escuela, ahí es donde yo crecí y todo el trabajo posterior de Puerto Candelaria de reinventar la cumbia que de alguna manera fueron esas extensiones de esa esencia.

Nunca desde Puerto Candelaria habíamos ido a la esencia. Cuando tomamos la decisión de hacer este disco lo hicimos de forma radical, como si se hubiera grabado en los años 40, desde la manera como se captó el sonido y los arreglos. Tomamos la Big band de Lucho Bermúdez y la pusimos de nuevo, pero también con la inquietud de ¿cómo sería Puerto Candelaria si hubiera vivido en esa época?, ¿cómo sonaría?, fue un juego mental de poner la influencia de Puerto y hacerlo viajar en el tiempo e ir a la esencia. Ahí fue claro que llegamos al núcleo de la cumbia.

¿Qué cree que le aportó a este disco?

Yo venía haciendo muchos trabajos de la música tropical como arreglista, compositor, entonces por eso también Yo me llamo cumbia tiene un juego que hemos llamado “Juancho Valencia ha sido invitado por el Sargento Remolacha porque el conocimiento de Juancho de la tradición tropical orquestada la necesitaba el Sargento para este disco”.

Es este disco están mis dos personajes al mismo tiempo y lograr un reconocimiento como una nominación a un Grammy Latino es lo máximo para mí. Con el tiempo ganarse un Grammy o no, ya tiene que ver con otros asuntos, pero el reconocimiento de una nominación es el visto bueno que te da la industria, los mismos productores, ingenieros, con oídos afinados y agudos para calificarte. Eso hace que trascienda nuestra música, aquí no hay fans. Ya ganar sería más que una felicidad, sería un mensaje principalmente para los jóvenes, para ver que el éxito incluso a estos niveles mundiales de la música no necesariamente tiene que ver con irse por los caminos o las autopistas más seguras, sino que podemos seguir “trochando” por la diversidad u otros ritmos o géneros.

¿Cuánto tiempo tardó en hacer los arreglos?

Para hacer todos los arreglos de la “big band” tardé toda mi vida. Desde la primera vez que escuché la música de Pacho Galán o Edmundo Arias mi cerebro ya empezó a maquinar eso. Colombia es de los pocos países en el mundo que su repertorio instrumental es igual de importante al cantado. Todo el mundo tiene una intención muy fuerte con las melodías en Colombia, con los instrumentos, todo el contrapunto que se teje que nos enseñó Pacho Galán, Lucho Bermúdez es muy difícil de hacer. Se necesita un virtuosismo desde el arreglista, compositor hasta el intérprete: eso habla de todo lo que sucede en Colombia, que es un país con varias capas sonoras al mismo tiempo y eso es lo que no puede faltar en las cumbias orquestadas.

Con una lista infinita de cumbias ¿Cómo logran elegir cinco?

Fue una búsqueda muy difícil. Este disco sale de una iniciativa de un encuentro con Peermusic, la editora estadounidense. En los años 30, el señor Ralph Peer comenzó a generar una relación de amistad y de negocios con los artistas de esa época como Lucho Bermúdez, Pérez Prado, Agustín Lara y Pedro Flórez, los grandes compositores de Latinoamérica. Peer fue el primero que hablo de derechos en ese boom de la época dorada de la música del Caribe, y con el tiempo quedó como un amigo de los músicos, alguien que les enseñó que había un valor económico explotable en su trabajo.

Desde esa época se vienen sumando artistas y compositores de la música latina. Cuando vas al archivo de Peermusic de cumbias ves que tiene más o menos el 80 por ciento de las cumbias que bailamos todos los días. Ellos se nos acercaron y les hicimos la propuesta, soñando en volver a hacer ese repertorio. Me enviaron un pdf de 1500 cumbias de las que están en uso. Teníamos que hacer una combinación entre unas muy populares y otras que no fueran tan conocidas, el punto también era ver cuáles entraban en la melodía y el juego musical de Puerto Candelaria. Ese fue el punto de encuentro que me llamó la atención de estas canciones y a cada una se le dio una personalidad muy específica.

¿Qué paso siguió cuando ya tenían las canciones?

Le sumé una complejidad más y fue invitar cantantes que no interpretaban música tropical. Catt viene del soul del rap y es la cantante de Puerto, Susana Pineda es cantante de jazz, Machita Galán de flamenco, y Tus Tus es un músico de salsa venezolano. Cuando yo propuse esos cantantes todas las alarmas sonaron y me dijeron “pero no hay ninguno que canté tropical”, y les dije: “precisamente es lo mínimo que podemos hacer en canciones que tienen más de ochenta años de creadas. Hay que exigirnos ir a otras direcciones, los cantantes fueron convocados no por el conocimiento de la música tropical sino porque podían impregnar algo diferente a los grandes que han cantado estas canciones. Así se sumaba otra complejidad diferente, pero solo con la experiencia que tengo en el trabajo de arreglos musicales, en la fusión, me daba certeza de encontrar un muy buen resultado.

¿Qué pretende con este álbum?

No intentamos preservar esta música porque no ha dejado de existir. En Colombia es religiosamente la música que suena en diciembre y en las fechas especiales, es realmente importante para la gente y no ha dejado de existir. Lo que pretendíamos era demostrar la versatilidad de Puerto Candelaria para hacer un disco estrictamente bajo el rigor de la cumbia. La nominación a la categoría de cumbia en los Grammy nos confirmó que no era un disco alternativo, es de verdad cumbia, cumplimos con el rigor. Eso hace que Puerto Candelaria siga explorando en lugares no imaginados, venimos haciendo trabajos de música clásica también desde hace tiempo, con versiones orquestales.

¿Cuál cree que es el valor de haber hecho un álbum de cumbia?

Para mí es como lo que significa honrar a padre y madre, hacer con respeto la música que hicieron nuestros antepasados y hacerles un homenaje, un agradecimiento. No olvidar nunca de donde vinimos: el álbum consiste en hacer un homenaje a una persona creativa o músicos creativos. Yo me llamo Cumbia es el lugar perfecto del arte, porque no es una pieza de museo, no estamos simplemente honrándolos, les estamos diciendo “así como ustedes fueron creativos, esa chispa creativa la pasaron a nosotros”. Es la mejor manera de mostrar con conocimiento y respeto la herencia, honrarla, no es subjetiva y se marca un camino y un territorio para la región y para el país.

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¿Cuál es el próximo proyecto de la banda?

Tocar la música de Mozart y de Beethoven. Ya venimos haciendo este proyecto varias veces. Ver la capacidad de ser portadores de cualquier ritmo y poder vibrar con diferentes sonoridades. La música tiene que ver con el entorno, con los nichos, con la temporalidad, Colombia tiene una capacidad no solo en los seres humanos que la habitan, o su geografía, este país tiene la capacidad de que crezca la diversidad musical colombiana, una particularidad que nos la da esta tierra.

Las canciones de ‘Yo me llamo cumbia’ en una palabra

Yo me llamo cumbia - virtuosismo

Momposina -  romántica

Pepe - picante

El Pescador - tristeza

La vaca vieja - guachafita