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El rolling de los Rolling por Bogotá: tras Boteros, fanáticos y palomas

Un rolling bogotano, a su altura y que terminó como cualquier cristiano, bajo la tarde fría, observando cómo las palomas de la Plaza de Bolívar piden maiz.
Por
Redacción Shock

Mick Jagger, Daniel “Harry Potter” Radcliffe, los Die Antwoord y una buena tanda de bandas internacionales andan deambulando por Bogotá hoy, subiéndole la temperatura a los megaconciertos del fin de semana. ¿A dónde fueron? ¿Qué comieron?

Fui a recorrerle los pasos a Mick Jagger, a ver si de pronto, en una de esas, tenía la suerte de compartir con él (o con Keith Richards, o con Ron Wood o con Charlie Watts)  una oblea, un tinto y que me contara al menos su opinión sobre este clima bipolar del que no se salva ni siquiera él. Un rolling bogotano, muy a su altura y que terminó como cualquier cristiano, bajo la tarde fría, observando cómo las palomas de la Plaza de Bolívar piden maíz. 

Por: Johana Arroyave // @JohanaArroyave Foto: Secretaría de Cultura 

 Empezamos por el hotel donde se hospeda. Nada por aquí, nada por allá. En la puerta, esperando unas seis personas, de cara larga, con las esperanzas más bien bajitas y con sus artículos de los Rolling Stones ya en el piso luego de sostenerlos por horas. Y en la esquina don Armando, un vendedor ambulante, quien me hacía señas, a escondidas, que a la derecha había alguien que  me podía interesar: “esos son los tombos que estaban ayer con él, pregúnteles que esos saben dónde está el famoso”. Pero, con la irreverencia que caracteriza a algunos colombianos, cuando creen que están tapando el sol con un dedo, los policías respondieron: “ese mansito está más solicitado que el presidente y aquí no está, busque en otro lado”.

Caminé al restaurante donde se sentó a probar unas tortillas españolas, mero a la brasa, hamburguesa de pato y gambas al ajillo, pero me contaron que se fue abrazando a todos, agradeciendo la hospitalidad, pero nunca más volvió. ¿Habrá pagado la cuenta?

Corrí hasta el museo Botero, a donde la Secretaria de Cultura lo llevó especialmente, para que se deleitara viendo mujeres con más carnita. Ante la pregunta, me aclararon que no era cierto que habían cerrado el museo solo para él. Jagger no nos haría la de J-Lo en 2005, que quiso cerrar Bulevar solo para hacer compras. El Stone es más humilde, solo pidió el favor de que se lo abrieran, si era posible, para poder ver las famosas obras de ese señor tan talentoso. 

“Yo estaba en la puerta, le abrí y ¡qué emoción! Uno no ve las estrellas de Hollywood nunca en este país. Más de buenas que me tocó el turno”, nos contó el celador quien prefirió no darnos su nombre porque el jefe lo regañaba. “Pero, a la salida se nos escondió, se fue por la otra puerta y nos dejó con el cuaderno listo para el autógrafo”. 

Sin embargo, los que sí aprovecharon, fueron los del Banco de La República, quienes no dejaron pasar la oportunidad para tomarse la foto. Así lo publicaron en su Facebook:

Como Jagger, me fui por la puerta de atrás, pero como era de esperarse, no me dejaron pasar, así que caminé bajo la lluvia y a lo lejos escuché una voz gritando a la colombiana “obleas, obleeeeas, siga que sí hay”. Y, como el propio Jagger, busqué el anuncio. Así fue cómo, según me confesó la vendedora, llamó la atención del artista. Tal vez esa era la técnica, empezar a gritar en la calle del hotel, a ver si se asomaba y sacaba la lengua. (La verdad detrás de la oblea de $10.000 que se comió Mick Jagger)

Caminé y caminé hasta que terminé con oblea en mano, comiendo al lado de las palomas, esperando un milagro que me hiciera señas de los pasos del Stone, pero solo me cayó la lluvia. Me quedaron muchas dudas. ¿Qué le habrían ofrecido de cena? ¿Un ajiaquito? ¿Lo llevaron a desayunar arepa? ¿Será que ya comió bandeja paisa? 

yo seguiré buscándolo, pero ustedes, tengan el celular prendido y con carga porque no se les haga raro que en cualquier momento se le antoje salir del estadio a comer mazorca. Y ojo que por ahí anda rondando también  Harry Potter y no en escoba, ya se le ha visto varias veces tomando cocteles en el W hotel y esta tarde estuvo  DIE ANTWOORD almorzando muy saludable por Usaquen.

 

 

 

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