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Alcáncenme las babuchas y las cobijas: llegan los Grammy 2017

Más dinero en juego, más pirotecnia, más show y más “inclusión” para obtener el mismo resultado: cero novedades de fondo.
Por
Chucky García

Una mirada a la nueva edición de los máximos galardones de la industria de la música, cuya mayor novedad es… ¡ninguna!

Por: @chuckygarcia

Aunque son 84 categorías en total, nombres como los de Adele, Beyoncé, Bieber, Drake, Ariana Grande, Rihanna, Demi Lovato o Sia se repiten y lideran las diez primeras. Más o menos como el Mundial de Fútbol de 48 selecciones que quiere implementar la mafia de la FIFA, y en el que seguramente terminarán en cuartos de final los mismos ocho equipos de toda la vida.

Más dinero en juego, más pirotecnia, más show y más “inclusión” para obtener el mismo resultado: cero novedades de fondo.

Sacando de esta colada a David Bowie, quien no por haber fallecido sino por haber grabado uno de los álbumes más contundentes y genuinos del último año está nominado en cinco categorías (estamos hablando de “Blackstar”, la cereza roja que merecía el pastel de su icónica carrera); todo lo demás suena a chiste repetido. “Los mismos con las mismas”, como se dice coloquialmente, incluso en categorías en donde se supone deberían estar brillando otras caras de los dados como en la de Best Alternative Music Album.

Empecemos por ahí. Para el Grammy a mejor álbum de música alternativa, este año la Academia de la Grabación no corrió ningún riesgo y fue 110% a la fija. Entre los nominados hay viejos conocidos como el propio Bowie, Iggy Pop o Radiohead, y la cara más “reciente” viene siendo Bon Iver, que en 2017 cumple diez años de debut discográfico y quien hace cinco ganó justamente en este apartado.

Eso, para no decir que lo único “alternativo” que tiene la nueva música de Bon Iver –o su álbum nominado, “22, A Million”– es que en solo tres segundos es capaz de dormir a un niño recién nacido y tras haber sido amamantado con Red Bull.

En la categoría de Record Of The Year, Adele, Beyoncé, Lukas Graham, Rihanna con Drake y Twenty One Pilots se disputarán el primer puesto, y será tan emocionante como ver a un grupo de Damas Grises –las señoras voluntarias de la Cruz Roja– en medio de un bingo a favor de algún programa social o comunitario. Todo tan formal, todo tan calculado y conservador que hasta el grito de “¡Bingo!” de quien gane será medido y reservado.

Incluyendo de nuevo a Adele, Beyoncé y Drake y a Justin Bieber y Sturgill Simpson en reemplazo de Twenty One Pilots, Lukas Graham y Rihanna; el galardón para el álbum del año (Album of the Year) según parece correrá con la misma suerte. Hay más sorpresas en una cajita feliz de un puesto de hamburguesas de la calle, al menos el año pasado se les ocurrió incluir entre los aspirantes a Alabama Shakes con su álbum “Sound & Color”  y a Kendrick Lamar con “To Pimp a Butterfly”.

Hablando de raperos, este año en la categoría de Best Rap Album vuelve y figura Drake entre la grilla de partida, y a falta de esa caricatura llamada Nicki Minaj (léase “especie de cartoon de la industria de la música que mezcla el interés de “Dora la exploradora” por las anacondas con los implantes y desagravios del show de televisión ‘Keeping Up with the Kardashians’”); al menos se tomó la molestia de incluir los más recientes trabajos de Chance The Rapper , De La Soul y ScHoolboy Q.

En Best Rock Performance, por su parte, los Alabama Shakes tienen que compartir el asiento del bus con David Bowie (todo honor), Disturbed (todo mal), Twenty One Pilots (de los 21 no se hace medio cuando de tocar rock se trata) y el dúo entre Beyoncé y Jack White, “Don't Hurt Yourself”, que la verdad sea dicha no le hace daño a nadie por ser una canción más bien simplona y sin mayores estridencias.

Hablando de rock and roll duro y parejo, finalmente, al menos en la categoría de Best Metal Performance se enfrentan dos bandas de nueva generación que están redefiniendo el género y dándole un estatus de música progresiva como lo son Baroness y Gojira; acompañadas por dos clásicos, uno de la vieja escuela y uno de la escuela de los 90: Megadeth y Korn. Junto a ellos una banda que aún le falta pelo para la moña, Periphery, aunque se les abona tener un futuro prometedor y que de ganar seguro no gritarán “¡Bingo”! en voz baja como la tía Adele.

 

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