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Askariz regresa para reclamar su lugar en el heavy metal colombiano

Después de un largo receso, la banda paisa se volvió a poner la camiseta del género que han defendido durante casi dos décadas.
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Hace casi 20 años, en el 2000, Askariz grabó su primer disco: Images of Leyend. Una primera placa de metal crudo y puro. Pero su carrera se volvió intermitente. Se detuvieron durante ocho años y regresaron en 2009 con un segundo trabajo, El Legado. Por situaciones económicas, que no solo le pasan a los rockeros en la industria de la música local, cada uno tuvo que dedicarse a subsistir en otras actividades. Eso sí, sin abandonar la música del todo. Colaboraron con otras bandas y trabajaron para grabar su tercer disco, Renacer. 

Por Alfred Lord // @AlfredLord

Fotos Juan Zarama Perini // @juanzperini

En el 2016 se reencontraron y decidieron grabar algo que resumiera todo lo que aprendieron durante estos años. No desconocen los cambios en la industria musical y el poder de otros géneros, que se han apoderado, por lo menos, de los espacios comerciales. Hoy están convencidos de que la aparición de las plataformas digitales ha servido mucho en circulación y comercialización, y de paso está dejándole lecciones al mercado sobre la escena del metal.

Para Alex Moreno, guitarrista de la banda, “el formato físico es secundario, es algo para coleccionistas, hay discursos discordantes y gente que tiene mucho poder de opinión y está diciendo que la escena no existe, que el metal nacional es una farsa, que es un negocio artesanal  y que no se puede aspirar a mucho, que los espectáculos en las ciudades intermedias como máximo llegan 500 personas que los conciertos grandes van 3000 y eso que mucho, que en Medellín es duro vender un concierto grande”

Sus afirmaciones apuntan a la forma como se producen los conciertos de metal en el país. “Lo que veo es que la gente está haciendo la promoción de los conciertos de una manera mediocre. No piensan en grande como empresa. Ven la industria como una cosa muy pequeña, y en vez de seguir con la crítica constante a los géneros que de alguna manera están dominando el mundo de las plataformas, tenemos que ver que ahí está pasando algo, y deben estar haciéndolo bien para imponerse en corto tiempo”.

La propuesta de la banda es clara. “La forma de invitar al público a los escenarios es clave. Preocuparse porque la gente que asista tenga un verdadero espectáculo y se divierta y algo importante quieran pagar una boleta.  Ahí es donde yo veo que nuestro género se tiene que pellizcar un poco y tratar de dejar esa idea que simplemente estar en un bar simplemente por sonar y parchar, hay que tratar de hacer un gran espectáculo pago”, asegura también Alejandro, bajista de Askariz.

Pero claro, en medio de todo ese pensamiento renovador, se encuentran con los detractores, los que no perdonan una a la hora de ver una banda que logre mucha difusión con la imagen de rockstar que pueden proyectar. Por eso la tienen clara al afirmar que “uno puede estar haciendo metal, pero si llega a los medios masivos sin cambiar de genero lo está haciendo bien. Por ejemplo, hay una vertiente que se hace llamar Death Metal. Son unos puristas del metal, que hacen lo menos elaborado del metal y, la verdad, uno a ellos no les copia mucho, porque son ellos los que son amantes de los eventos pequeños y del underground”.

En la época más caliente para el Rock en Colombia, la víspera de Rock al Parque, la banda visitó Bogotá y hablamos con sus integrantes (Alex Molina -guitarra-, Alejandro Morales -bajo-, y Mario Rincón -Voz-) del género y de cómo va la movida del metal en el país.

¿Cuáles son los grandes mitos del Metal?

Lo más común es que cuando escuchan Heavy metal se imagina algo gutural o alguien matando pollitos; piensan que somos satanistas, agresivos, gente peligrosa, que los mensajes quizá no sean moralmente los correctos, acompañado esto a una imagen de vándalo que es más de los punks; y eso que es de una clase específica de punks anarquistas.

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¿Qué hacen para recuperar su lugar en el Metal?

Nosotros estamos rompiendo los paradigmas, somos más conocidos a nivel nacional por las baladas de amor; le llegan a más gente, ahí ya entramos a hablar de vivencias normales de cualquier ser humano. Si la gente se toma el trabajo y escucha lo que hay ahí, seguramente se sorprende.

Yo creo que de alguna manera es una tarea pesada que algunos debemos abanderar. Tenemos clarísimo que queremos ser los abanderados a recuperar el sonido, recuerdo que cuando estabas en la infancia tu prendías el radio y escuchabas rock and roll, la música que movía el mundo era nuestro género y con el tiempo eso se fue perdiendo. Llegaron géneros como rock alternativo o el rap y terminamos en otro cuento, nada que ver con el nuestro. Y los medios tienen que acompañar esas grandes masas, a nosotros nos toca la tarea difícil de volver a dignificar el género y volver a ganarnos ese espacio con otros artistas nuevos que nos pueden ayudar a volver a construir la escena del heavy metal. No es fácil, lo hemos sufrido en carne propia.

¿Esos tiempos muertos no afectan la fanaticada y la producción musical?

Curiosamente con nosotros el lapso de tiempo no nos hizo perder fanáticos. De hecho, alguna gente estaba pensando que íbamos a tener un cambio drástico, como muchas bandas que dejan de sonar como cuando los escuchaste hace años, pero se nos aparecieron los fans clásicos la vieja guardia. Los que nos siguieron desde el principio y conseguimos unos nuevos. En el último evento que tuvimos en mayo había hasta niños, la gente nos llamaba a preguntarnos si al concierto podían ir menores de edad.

¿Qué quieren comunicarle a todos los que escuchan Askariz?

Creo que nosotros, con la música que hacemos, somos capaces de trascender esa barrera generacional que es virtual, es una tontería la etiqueta de rockero, y algunas reacciones de la gente que piensa que hay que comprarse la camiseta negra y tomar posturas cerradas. No siempre se está buscando la música ruidosa y que habla exclusivamente de sexo, pero si aparece algo que lea esas emociones, esas experiencias, está bien hecho el trabajo.

¿Qué cosas aprendieron durante esa pausa que hicieron en la música?

Algo importante es que no debes parar lo que te gusta, hay que seguirlas haciendo y de todos modos, si hay un break, hay que seguir con los anhelos y las ganas de hacer música; te da más carácter, con seguridad va a surgir algo más profesional, esa inspiración que tenía cuando era adolescente. Ese tiempo aporta no quedarse quieto. A la hora de la composición, las letras se volvieron más personales, más íntimas. Estamos sonando un poquito más rústicos, a la gente le gusta no perdimos los fans están felices.

El pasado 22 de junio en Ozzy bar, Askariz regresó al escenario bogotano con las nuevas canciones de su álbum Renacer y le dió a sus seguidores un verdadero reencuentro musical.