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Bull Island: ¿El peor festival de la historia de la música?

Iba a ser "más grande que Woodstock", pero resultó siendo un desastre.

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El Bull Island Festival inicialmente se llamó Erie Canal Soda Pop Festival.
Foto: Jim Claybourn via Wikimedia Commons.

Así como hay festivales inolvidables que marcaron a una generación (Woodstock en 1969, por ejemplo), hay otros que serán recordados por las razones equivocadas: está Woodstock 99 , que dejó varios heridos y hasta violaciones; Altamont Speedway Free Festival en 1969 con un asistente fallecido y el Love Parade (2010), en el que murieron 21 personas por una estampida humana.

Pero hay un evento que tiene el “honroso” título del peor festival de música de la historia. Se trata del Bull Island, ocurrido en 1972.

Tom Duncan y Bob Alexander eran 2 promotores con algo de experiencia en conciertos que querían hacer algo "más grande que Woodstock", así se les ocurrió armar el Erie Canal Soda Pop Festival, que incluía en su cartel a bandas como The Eagles, Fleetwood Mac, The Allman Brothers, Black Sabbath, Carlos Santana, Joe Cocker, Cheech & Chong, entre otras. Eran cerca de 30 las bandas que participarían.

Todo sonaba muy bien, excepto por un pequeño detalle: se empezó a hacer publicidad y vender la boletería sin antes pedir los permisos necesarios para llevar a cabo el evento, que se realizaría en Evansville (Indiana).

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Una semana antes del festival, tras la presión de los habitantes de Evansville y cuando ya se habían vendido cerca de 9.000 entradas, se prohibió su realización en la ciudad, así que los organizadores tuvieron que buscar una nueva ubicación.

Un día antes (ya cuando bandas como Rod Stewart o Black Sabbath estaban cancelando) decidieron hacerlo en Bull Island, una franja de tierra pantanosa en Illinois pero en el lado de Indiana del río Wabash (allí cambió el nombre del festival).

"Estábamos tan drogados que no me acuerdo si nos pagaron o no"

Cuando llegaron, cerca de 200.000 personas (casi 4 veces más personas de las que esperaban) se hizo un trancón de 48 kilómetros. Muchos abandonaron sus carros y fueron caminando.

Es conocido un reporte periodístico que decía que los hippies caminaron al festival “como un ejército derrotado”. Al ver la masa de gente, los organizadores declararon el evento gratuito y abierto para todo el mundo, para evitar un posible motín.

“Quisimos tocar, sin importar las circunstancias. Bob Hite, nuestro líder en esa época, quería que lo intentáramos, así no nos pagaran. Estábamos tan drogados que no me acuerdo si nos pagaron o no”, dijo Fito de la Parra , de Canned Heat, a Loudersound.

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Cuando llegaron los miles de asistentes se encontraron con un escenario a medio construir y un espacio lleno a más del triple de su capacidad en el que era más fácil conseguir drogas que comida.

"Las cosas estaban mal"

Algunos de los artistas lograron llegar, otros redujeron su show a unos pocos minutos (fue el caso de Cheech & Chong) y otros prefirieron cancelar, lo que dejó grandes espacios sin nadie en el escenario. Eso sin mencionar la lluvia torrencial que convirtió al lugar en un pantano gigante.

Debido al poco tiempo que tuvieron para adecuar el sitio, no había inodoros, por lo que el público orinaba y cagaba en cualquier lugar.

“Tratamos de dar un buen show y así lo hicimos, pero podíamos ver que más allá de las primeras filas de chicos que estaban disfrutando la música, las cosas estaban mal. Cuando un helicóptero nos llevó al hotel, había una chica con nosotros que estaba totalmente fuera de sí. No tenía idea de dónde estaba o sus amigos. Claramente había tomado algo que no le sentó bien y daba lástima verlo”, dijo Dan McCafferty, de la banda Nazareth.

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Los elevados precios de la comida ocasionaron la rabia del público que se enfrentó a los vendedores.

El último día, varios de los asistentes quemaron el improvisado escenario. Dos personas murieron: alguien que se ahogó en el río y otra sufrió una sobredosis. Otra persona fue atropellada por un camión. Hubo varios golpeados e incluso una mujer dio a luz.

Algunos artistas como Santana o Ravi Shankar lograron hacer shows inolvidables. Y muchos, a pesar de los inconvenientes, lograron pasar un momento que nunca olvidarían.

Sus organizadores, miles de dólares en demandas después, se convertirían en ejemplo de todo lo que no hay que hacer para un festival.

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