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Camilo Lara: la gentrificación de Ciudad de México y la manía de ser global

Hablamos con Camilo Lara, el cerebro detrás del Instituto Mexicano de Sonido, sobre la gentrificación de las ciudades, la manía de querer "ser global" y su homenaje la vieja Ciudad de México: 'DF'.

Camilo Lara
Camilo Lara
// Cortesía artista

Camilo Lara, uno de los artistas mexicanos que mejor conoce el continente y su energía creativa, lanzó en febrero de 2021 su sexto disco con su proyecto Instituto Mexicano de Sonido . Lo tituló DF.

DF abarcaba las reminiscencias de una ciudad que ya no se llama así, pero que no deja de crear. Su talento no solo fue crear viñetas sonoras de su entorno, sino reflexionar sobre un lugar que no va a volver. Un ejercicio patrio no menor para Camilo, que es, sin duda, uno de los nombres más reputados de la música mexicana alternativa en las últimas décadas.

Lara presentó un disco que sonora y gráficamente es un deleite. Su música y su estilo ya son propios e incluyó un trabajo de apoyo gráfico que busca rememorar a la cultura azteca. Acompañado además de una línea de prendas de vestir, DF fue recibido con gracia por su público y los medios.

Hablamos con Camilo Lara sobre su más reciente álbum y sobre los cruces de la música latina alternativa con el pasado.

Camilo Lara
Camilo Lara
// Cortesía artista

DF es un disco que se lanzó en febrero y hace parte de una dinámica real: la música está en un tiempo de pandemia. ¿Cómo fue ese tiempo creativo para lograrlo?

Curiosamente, el disco es prepandemia. El mes que me senté a decir voy a hacer el plan para sacarlo comenzó todo. Tomó otra dimensión. Era un disco que uno esperaba debía hacerse y presentarse como todos los demás discos con una gira, videos, shows y otras cosas.

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Esto fue un proceso más largo. En vez de sacar el disco completo, lo fui sacando por pedacitos. Es un disco que con el asunto de la pandemia se convirtió en algo nostálgico de la ciudad a la que nadie podía ir. La teníamos aquí afuera y era una ciudad que estaba muy distante a nuestras realidades.

Escuchar DF es adentrarse, además, en la realidad de una ciudad que ya no tiene ciertas cosas bajo el nombre de CDMX. ¿Es un llamado a la nostalgia o una reivindicación del recuerdo?

No sería partidario de ninguna de esas dos. Siento que todas las cosas cambian. A veces para bien, a veces para mal. Nunca vamos a volver a donde estamos. Este disco es la historia de la gentrificación, de los cambios, cómo uno cambia, esta ciudad tiene otro nombre que no es Distrito Federal, es CDMX; ya es una ciudad que me parece más lejana a mi porque ella cambió y yo cambié.

Siento que más que eso, es una crónica del cambio. De cómo las ciudades cambian. Se podría llamar Bogotá o Medellín. Podría cualquier nombre de ciudad que está enfrentándose día a día.

DF puede ser no solo un disco dedicado a la ciudad si no un disco conceptual porque su parte gráfica es especial. ¿Cómo fue ese proceso de trabajo?

El arte está inspirado en un códice azteca. Me gustaba la idea de los aztecas de tener ideogramas más que palabras. El arte del disco está hecho a través de cosas que representan cosas complejas. Quizás sea un códice pensando en cómo serían los aztecas modernos si vivieran en esta ciudad y cómo serían las cosas que hablarían con estos ideogramas.

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Desde que comencé el disco quise que tuviera una gran relación con el aspecto visual. Entonces empecé a desarrollar esta idea de códice moderno y se terminó convirtiendo en esta narración de pequeñas ideas.

Así son un poco los discos. No es que cuentes una historia de principio a fin. Cuentas pequeñas viñetas de cosas que van pasando y cada canción es una pequeña idea que suma algo a algo más grande.

Algo que no se puede negar dentro de tu trayectoria es las colaboraciones y los invitados. No en vano se recuerda tu disco Compass junto a Toy Selectah con más de 70 invitados. ¿Cómo decidiste entonces en esta ocasión llamar a La Perla, Graham Coxon, Cuco, Joe Crepúsculo y la Banda Misteriosa de Oaxaca?

Los discos toman cuatro o cinco años en hacerse. En el mundo normal, en esos años estás girando eternamente. Lo que me dejó Compass fue hacer el ejercicio de meterme al estudio en cada ciudad y colaborar con gente que es amiga, que conozco o que admiro. Y así fue. Durante todo ese tiempo estuve girando en los lugares más raros. Estuve en Mali en África, en Europa en Alemania y España.

Una de las paradas también fue Bogotá. Hice muchas colaboraciones. Algunas se quedaron por fuera. Otras aparecerán en algún momento. Pero fue muy emocionante. Graham Coxon de Blur estaba al tanto. Cuando hicimos Compass queríamos buscar a Damon Albarn. No coincidimos nunca y cuando Graham vino a tocar a México, pasamos un par de días en el estudio grabando.

Con La Perla fue en una increíble sesión en Bogotá y grabé también con Soy Emilia en esa sesión. Cuando llegó La Perla, pasaba como si le faltara una pieza a esa canción y la hubieran hecho con estas impresoras lasers y hubiera quedado perfecta.

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DF es tu sexto disco. Si hablamos de que cada disco es como un hijo, ¿cuáles son las virtudes y defectos de este hijo?

Si fuera un hijo, ya estaría en problemas. Este es un disco que si bien yo tenía un principio - fin de hacer las cosas de ciertas formas, pero cada uno es diferente. Lo que sí ves es que los discos son tu reflejo de quién eres. Yo ya no haría jamás los discos que hice hace años. Algunos los oigo y digo, ahora soy otra persona.

Este disco enseña que tal vez estoy muy lejos o muy cerca de mi primer disco.

Fuiste denominado como una de las 50 personas más influyentes de América Latina en América Latina. ¿Qué significa para ti ser latinoamericano y Latinoamérica en sí?

Siento que hay una horrible manía por ser globales. Que todos los conceptos son buenos o malos. Siento que es bastante aplastante la cultura del internet. De repente todos tenemos que ser de cierta forma para encajar en esta gran mátrix en la que estamos.

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Para mí, lo único que te hace realmente diferente es tu denominación de origen. De dónde eres, qué comiste, qué oían tus papás, la ropa que te pusiste, los paseos que hacíamos los sábados. Siento que eso es lo único que nos puede salvar de caer en esta idea de que todos somos iguales o que todo gira hacia el mismo lado.

Por eso para mí es importante. Representa algo. Durante toda mi carrera he hecho muchas cosas que gravitan entorno a mi origen. Por eso he hecho cosas con cumbia, con mambo, con danzón, con la ciudad, con latinoamérica, con cosas que me siento que he experimentado en carne propia.

Siento que ahí está un poco mi verdad o lo que me interesa.

¿Cómo sientes que está sonando el continente en estos meses cuando hay reguetón, trap, bandas legendarias pero no hay música en vivo pero sí música viva?

Yo creo que de entrada el eje geográfico del mundo pop ya no está en Europa o en Estados Unidos. Se me hace emocionante pensar que somos el eje principal y que gracias a nosotros se revuelve un poco el mundo. Ya lo sabíamos muchos. Y ahora es muy reconocido.

Sin conciertos...un efecto que afecta a toda la humanidad es muy loco pensarlo. Es disruptivo y si alguien lo hubiera pensado, diríamos que es absurdo. Vendrán cosas diferentes. Tal vez viene una etapa no de canciones separadas, si no de más discos completos que la gente escuche como el nuevo de C. Tangana o el último de Bad Bunny que son discos completos.

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Al final la gente quiere tener esa experiencia y tal vez estamos dejando el mundo de las canciones para pasar al mundo de los discos.

Camilo Lara
Camilo Lara
// Cortesía artista

Algo que también se destaca de tu trabajo es el poder establecer la presencia musical en series o audiovisuales, ¿Cómo entonces ha sido ese trabajo con Netflix?

Es increíble. Esas son de las grandes cosas de la globalización. Puedes generar cosas y colaborar. Para mi colaborar me ha hecho viajar y hacer cosas increíbles. Con las series y películas más. Es emocionantisimo.

¿Dentro de tus viajes y pasadas por Colombia, cómo describes esa evolución de tu impresión sobre ella?

De mis últimos viajes fue justamente a Colombia antes del 2020. Es impresionante. He visto cómo la cultura joven ha sacado cosas brillantes. Tengo a Colombia muy cercana y su música es una gran inspiración. No puedo de la emoción. Es un peso pesado de la música.

Es un espejo de la realidad mexicana. Todas las expresiones sociales y de cambio, aquí también se viven. Como veas a Colombia, te verás aquí.

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¿Cuál crees que será el porvenir para la creación musical en los próximos meses al ver que Estados Unidos y Europa anuncian giras de bandas y festivales ya desde este 2021 y para el 2022, pero América Latina no?

No sé bien. Va a ser una etapa rarísima. Como en todo, el subdesarrollo siempre nos gana. Siempre estamos al final de la cola. Esperemos salir bien de estas. Los shows van a volver. Creo que volverán. Más pronto de lo que pensamos. Pero ahora que son seis meses de diferencia, se va a sentir un mundo de tiempo.

Al 2021 aún le quedan siete meses de vida. No está es su mitad, pero sí hemos visto cómo renace la esperanza de poder ver música en vivo en festivales y eventos. Tal vez esa oleada no nos alcance a llegar acá pronto, pero el que esa oleada haga que Camilo pueda estar en eventos, es tal vez una manera de entender que también lo está haciendo por Latinoamérica.

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