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Detrás de la crudeza del trap español hay una lucha feminista en caliente

Podrá ser más vulgar, podrá ser más soez, pero es un momento histórico para que las mujeres alcen la voz.
Por
Mayra Hernández

No pasan de 25 años, su sonido está en una fina línea entre el trap y el reggaetón y perfectamente podrían ser las hijas pródigas de Ivy Queen. Atención: contenido con alta dosis de palabras soeces

Por: Mayra Hernández

A una de ellas le corre sangre latina por las venas, se hace llamar Ms Nina y canta “chupa, chupa, chupa” en un video con montajes de fuego y fondos glitch, no sin antes aclarar que es un princesa y no una guarra. Otra es mejor conocida como Mueveloreina y dice que por hablar de tetas, culos y pollas más de uno se alarma, como si hablar del cuerpo humano fuera delito. Otra es la  mona del momento, le dicen Blondie, le gusta “pegarlo” en sus videos y dice que hace y deshace con el trap. La  más pequeña es conocida como Chanel, se autoproclama la reina, y afirma que “ella tiene la corona. Leticia que se joda”. A la más grandecita le dicen La Zowie, pide la “bendición papi” en la introducción de sus canciones y asegura que ninguna lo hace como ella.

 

Este sábado @facedownassupcrew Zaragoza claro que si guapi

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Todas tienen algo en común: son españolas, no tienen pelos en la lengua,  sus producciones caseras con altas dosis de auto-tune logran más de dos millones de reproducciones en Youtube y son las reinas de la escena trap en España.

¿Y qué es el trap? De entrada una pregunta controversial y difícil de responder a ciencia cierta tratándose de un género que pareciera estar en proceso de definición, o más bien de re-definición. En su versión en español tiende a ser confundido con el reggaetón por el uso excesivo de auto-tune y la nueva oleada de reggaetoneros que se están pasando a las trincheras de trap por sus rimas directas y sin tapujos sobre el sexo. Que lo diga Maluma y sus Cuatro babys, uno de los temas ejemplares de esa transición que prendió las alarmas de la sociedad doblemoralista de estas tierra. (Leer: "¿El descache es de Maluma o de nosotros?")

Lo único que sí es seguro es que de nuevo el trap no tiene ni medio beat. Unos dicen que su raíz viene de las épocas de oro del rap y el hip hop noventero, ese que llevaron a la cima leyendas como  Tupac, Dr. Dre,  Notorious Big y Snoop Dog y de donde salió un rapero menos conocido, llamado T. I., quien en 2003 prensó el primer álbum que estampó en su caratula la  palabra trap bajo el nombre Trap Muzik. Otros dicen que primero fue el trap en forma de un subgénero del rap y el hip-hop y más adelante en forma de electrónica por allá en el 2011 con la irrupción en la escena de actos como Major Lazer y Skrillex haciendo de las suyas con A$ap Rocky o Azealia Banks, por poner un ejemplo más reciente. Esa era la versión gringa, hasta que por uno de sus puntos de fuga, llegó a España donde los beats se  ralentizaron en manos de una generación de jóvenes nativos digitales que les sacaban jugo hablando de cosas básicas y encantadoras: fumar porro, vacilar, follar, el dinero fácil y demostrar a toda costa quién es el mejor con mujeres o sin ellas. Sí, letras sucias y sin filtro que se pasean por los terrenos del machismo de una manera despreocupada.

De ahí en adelante las historias sobre las mil y un vueltas que ha dado el trap son dignas de una cátedra. Y si aún no les queda claro, en este video verán que hay trap hasta en francés y coreano.

Lo cierto es que en España la escena del trap está en su máximo esplendor y es el movimiento “underground” popularizado por la magia del internet con el que vibra una buena manotada de adolescentes. Chicas como las que nombramos al comienzo de ese artículo no solo hacen parte de esa camada, sino que se están apoderando de la escena como si fueran descendientes directas del ímpetu de La Mala Rodríguez o Ivy Queen, madre del reggaetón feminista. El giro que este combo de mujeres está dando, no solo hablando de frente de sexo y otros temas vetados para las mujeres, ha sido empoderado por una pieza clave que alguna vez fue la insignia de  MTV: los videoclips.

En la escena trapera española tiene más peso el videoclip que la misma canción. Eso sí que lo tienen claro este combo de traperas dueñas de un fino glamur callejero que las ha uniformado con  el estilo noventero y urbano que lucían en sus épocas de gloria combos como las Spice Girls o TLC: pantalones de sudadera, tops deportivos, shorts de tiro alto, ombligueras, ojos maquillados con mucho delineador y candongas gigantes. Vestidas así protagonizan videoclips  callejeros  a veces  insinuantes, a veces frenteros o sarcásticos que, aunque con producciones de bajo costo, acaparan millones de clicks.

 

Soy tan raxet k soy arte @wag1mag @serbian.bacon @alicialazzo @patriciawaltz

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Esta es una nueva generación de mujeres no le come a una sociedad bipolar que les exige sensualidad y belleza a la mujeres pero al mismo tiempo pide que callen sobre su sexualidad. La discusión que íconos como Madonna enfrentaron en los ochenta, es reactivada por estas chicas con sus comentarios sin filtro. No en vano, más de una de ellas se considera feminista, pero no de las puristas, sino de las “bad feminists”. Por más insinuantes  y vaciladoras que sean  sus letras, son una carta frentera que reivindica el rol de las mujeres en la escena del trap y el reggaetón, donde ya no solo son el objeto de deseo, sino donde ellas hablan directamente de sus deseos y placeres: “si un tío dice guarradas ¿por qué una chica no puede? Por hacerlo, no quiere decir que  eres una puta”, bien dice Ms Nina.

Acá está esta nueva corte para que las conozcan de primera mano.

Ms Nina

Ella no va a misa, prefiere pizza y es argentina. De todas, es la que más mama gallo, en el sentido correcto de la palabra. Se ríe de todo, sobre todo de las ínfulas de meros machos de los manes. Más que trap, lo suyo es el reggaetón y sus videos evidencian una seria fijación por la cultura pop que habita en internet. Para la muestra un botón llamado Chupa Chupa.

Mueveloreina

Sin duda esta morena se  lleva la corona si de fajarse con videoclips y líricas contundentes se trata. Sus letras punzantes critican estereotipos y ridiculizan convencionalismos establecidos con una visión atrevida en materia de género. Vivas, su más reciente totazo, lo prueba y lo comprueba.

La Zowie

Su nombre lo conjuga con “puta”, al parecer su palabra favorita. Tiene pinta de modelo,  ese no se qué, no se dónde, que recuerda a la Mala Rodriguez y cuenta con una canción producida  por Zora Jones, una de las productoras electrónicas más duras del momento. Pero sobre todo, lo que más tiene, es la actitud de una proxeneta en potencia y no teme mostrarlo.

Blondie

Su gran pasión es la marihuana, no se quiere casar y por una época de desempleo y aburrimiento intenso llegó al trap abriéndose paso entre los que creían que le faltaba calle para hacer trap. Hasta que los dejó callados.

Chanel

Chiquita pero abeja. Con solo 16 años atesora más de 50.000 suscriptores  en su canal de Youtube. Dice que solo le importa el dinero, que lo cuenta como Rihanna, que hace lo que quiere como Rihanna y que a pesar de lo duro, ha sabido buscarse la vida ella solita.

Bad Gyal

No se sabe a ciencia cierta lo que dicen sus letras pues de todo este combo es la que única que produce trap en catalán, pero ella asegura que sus letras animan a las chicas a que se empoderen de su feminidad así como alguna vez lo hicieron su majestad Queen Latifah y Lauryn Hill.

 

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