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Dubstep: auge y caída del género que se volvió parodia de sí mismo

Fue fenómeno global, pero hace mucho no escuchamos nada de él.
Foto: Marco Prosch/Getty Images
Foto: Marco Prosch/Getty Images
Por
Redacción Shock

“¿El dubstep todavía existe?” es la pregunta que le hace Wade a Cable cuando el segundo le dice que viene del futuro, en uno de los momentos más divertidos de Deadpool 2. La respuesta corta es sí, pero no en la forma en la que lo vivimos a comienzos de la década pasada.

A comienzos de los 2010, el dubstep estaba en su mayor furor: Skrillex ganaba 3 Grammys y estaba en todos los memes; canciones de Dubstep sonaban en varias películas, videojuegos y hasta comerciales de cereal; hasta artistas “mainstream” como Britney Spears, Rihanna o Snoop Dogg se apropiaban de este estilo en sus canciones. ¿Por qué después de tanta popularidad no volvimos a saber mucho del dubstep?

dubstep.png(Búsquedas en Google sobre Dubstep entre 2011 y 2020) 

El dubstep tiene elementos muy reconocibles: un ritmo de entre 138 y 152 pulsaciones por minuto, y el efecto “wobble bass” o bajo tambaleante. Otro de sus recursos más recurrentes es el "bass drop", un momento en el que la percusión se detiene por unos segundos y luego regresa con más potencia. Este estilo es una mezcla de varios géneros entre los que se destacan el 2-step, un subgénero del garage que surge en los 90 en Reino Unido, y el dub, que nació en Jamaica a finales de los 60 tras la experimentación con el reggae. Aunque sus antecedentes se remontan a 1998, al sur de Londres, no fue sino hasta 2002 que surgió el término, gracias a Neil Jolliffe, fundador de la disquera Tampa. Él lo escribió en un comunicado de prensa que llegó a la revista estadounidense XLR8R, que lo usó en su portada.

Desde entonces, el género creció disparado. En 2006 surgió el programa Dubstep Warz en BBC Radio, que sin duda contribuyó a consolidar el dubstep. “Nos inspiró para crear una comunidad alrededor de la música aquí en Los Ángeles”, dijo en The Verge Joe Nice, DJ considerado uno de los iniciadores del género en EE.UU.  Por esta época, artistas como Skream y Benga lanzaron sus primeras producciones y aumentaron su presencia en los clubes y sellos.

En 2005 nació Dubstepforum.com, la mayor comunidad alrededor de este género en Internet, que fue fundamental para su desarrollo, pues reunió en un solo lugar todos los programas y consejos para quienes querían iniciarse haciendo música desde sus computadores. El mismo Skrillex declaró cuando recibió su Grammy que hizo su disco en su cuarto.

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Grammys de 2013. Foto: Frederick M. Brown/Getty Images

Sonny Moore (nombre de pila de Skrillex) siempre ha sido fan de experimentar. Empezó con una banda llamada From First to Last, en la que tocaban post hardocre y metalcore. Luego conoció el dubstep y decidió incluirle distorsiones y riffs de guitarra. La mezcla funcionó y ese sonido agresivo llamó la atención. Ya el resto es historia: su disco Scary Monsters And Nice Sprites llegó a la lista Billboard y se mantuvo por casi 96 semanas, recibió varias nominaciones al Grammy, compartió escenario con Kraftwerk, los padres de la electrónica, participó en la banda sonora de Ralph el demoledor, colaboró con Korn y Damian Marley, y el género llegó a boca de todo el mundo. 

Skrillex participó en la banda sonora de decenas de videojuegos e incluso tuvo su propio juego: Skrillex Quest, inspirado en The Legend of Zelda. 

“Lo que es popular en Estados Unidos es diferente al sonido del dubstep británico”, dijo a Spin en 2011 Drew Best, confundador de Smog, una de las primeras fiestas de dubstep en Estados Unidos. “La escena en Estados Unidos es masiva, mucho más grande que en el Reino Unido”, agregó. Mientras en país norteamericano fue un fenómeno comercial, en Inglaterra se mantuvo (y aún lo hace) en el underground.

“[El dubstep] es muy divertido. Permite que mucha gente lo disfrute y no parece que sea algo impuesto por nadie. Te puedes conectar con él culturalmente porque reúne a muchos tipos de personas diferentes: desde los ravers a los que les gusta el hip hop, básicamente a cualquiera que le guste bailar”, afirmó Skrillex en una entrevista con Rolling Stone.

Este estilo sigue teniendo tanto expontentes, como adeptos. Actos como Eptic, Kompany, Subtronics Snails, Kill The Noise fueron algunos de los invitados al Ultra en Miami de 2020 (cancelado por supuesto por el COVID-19). 

Esa capacidad del dubstep de ser replicado y hecho en cualquier lugar que atrajo a tantos DJ en sus comienzos fue la que hizo que el género perdiera fuerza. Para 2013, cuando el dubstep estaba en su climax mediático, varios empresarios se interesaron en él y para sus fiestas recurrieron a "Sample Packs" o paquetes de sonido disponibles en Internet, que permitían recrear muy fácilmente canciones conocidas de grandes DJ, modificándolas solo lo suficiente para no pagar derechos de autor. Tras varios meses, se volvió una fórmula genérica que no propuso nada nuevo, se estancó y se convirtió en una parodia.

A la parodia del dubstep se le llamó “brostep”, un término que tuvo una connotación negativa, pues era una forma de ridiculizar a los típicos tipos fiesteros de Estados Unidos que solo quieren ruido. Sin embargo, hoy en muchos contextos es un término aceptado para referirse al dubstep hecho en Norteamérica por productores como Skrillex. Otros prefieren llamar a esta subdivisión del dubstep “metalstep”.

¿Cuál es la diferencia entre el dubstep y el brostep? Si bien ambos géneros tienen en común las pulsaciones por minuto y el efecto de bajo tambaleante, el brostep tiene bajos mucho más fuertes y distorsionados.

Aunque el dubstep no tenga hoy el mismo éxito comercial que tuvo a comienzos de la década, definitivamente no ha muerto. Hoy se habla de post-dubstep para referirse a otros estilos musicales que incluyen elementos del dubstep. The XX o James Blake son algunos ejemplos. Incluso en géneros como el k-pop es posible apreciar el bajo tan reconocido del dubstep. 

Según lo dijo el propio Skrillex en 2011: “Llegará un momento en el que se pierda el furor y [el dubstep] sea ‘sensacionalizado’, como todo lo demás. Eso no es malo, todos los tipos de música pasan por eso”. Así fue como, efectivamente, el dubstep alcanzó un auge comercial y después buscó la manera de adaptarse al paisaje musical de hoy, uno en el que los géneros son cada vez más difíciles de identificar.

 

 

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