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El regreso de Gordo Sarkasmus con 'Niebla'

Tras siete años desde Herejías, el dúo compuesto por Granuja y Zeta Zeta presenta su nuevo álbum, Niebla. Sobre el disco, el legado de Gordo Sarkasmus, la política nacional y más, hablamos con Granuja.

Gordo Sarkasmus
Granuja y Zeta Zeta de Gordo Sarkasmus
// Foto por Hecho Memoria (@hecho_memoria)

Al final del camino, en la canción No Perdí la Razón, Zeta Zeta mira hacia atrás y recuerda: “Cómo le explicaba a la abuela que iba a funcionar / Con deuda en vez de capital / Viendo a seis valijas que cayeron pa’ fumar / Sin camisa y una de ron que iba a la mitad / A las diez de la mañana”. Esta escena de Niebla, el nuevo álbum de Gordo Sarkasmus, reconfigura lo que en su momento pudo ser un indicio de no futuro para los familiares de Zeta Zeta (también conocido como Zof Ziro) y Granuja y lo eleva como un trofeo.

Por Santiago Cembrano // @scembrano

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Sí funcionó, por eso hoy ambos integrantes del dúo de Medellín lo narran con la sonrisa pícara de los que, contra todo pronóstico, se salieron con la suya con el rap como apuesta de vida. Tras siete años de ausencia desde el clásico Herejías, el Gordo ha vuelto con su quinto disco.

Desde su último trabajo las cosas han cambiado, como dijo Biggie. Tras Herejías —una demostración de alto nivel de su perspectiva descreída, rapeos contundentes, una filiación con el boom bap y sus alrededores y la personalidad de villanos ante una Colombia al revés—, Zeta Zeta y Granuja se concentraron en sus carreras como solistas y llegaron a Niebla con varios discos en su haber.

También llegaron más maduros, ambos por encima de los 30. Y, a nivel colectivo, el rap estricto que profesaban Gordo Sarkasmus y sus compañeros del colectivo Moebiuz, casa de varios de los discos más importantes del rap de Medellín de la última década, dio paso a una gama más amplia que también ha incluido el trap y, ocasionalmente, el dembow. Así, este nuevo disco refleja lo obvio: ni Zeta Zeta ni Granuja son los que eran en 2015, no podrían serlo. Ni siquiera rapean igual: el primero lo hace con más aire en su registro; el segundo, con mayor parsimonia. Aun así, una filosofía subyacente se mantiene, aunque la expresen de otra forma.

La distancia en Niebla

Durante la cuarentena de 2020, ambos miembros del Gordo empezaron a hacer temas a distancia. Una tanda de beats iba, volvía uno elegido, se devolvía una propuesta de canción y termina el track hecho, todo a decenas de kilómetros de distancia.

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Así empezó a formarse Niebla, con temas como el apropiadamente titulado Encuentros Lejanos, y se terminó con canciones hechas en persona una vez se relajaron las restricciones, como SOS, Rápido y No Perdí la Razón.

De los doce cortes del álbum, diez tienen beats de Granuja y dos de Zeta Zeta, Niños Serios y Antinatural. El color general del disco es opaco, denso, como si fuera, justamente, neblina: una capa que ensucia los tonos, el sonido que oscila entre los samples y lo sintético. Esa misma neblina la identifica Granuja como la identidad de Gordo Sarkasmus, un antídoto contra lo alegre, romántico y rosado.

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Niebla discurre entre las cabezas complicadas de dos MC que con ojo clínico y lengua ágil rapean sobre lo humano y lo divino. El desarrollo entre el antes y el ahora es un motivo triunfal constante, una vuelta olímpica celebratoria.

Granuja y Zeta Zeta también analizan con ingenio la degradación humana y la violencia nacional, una constante en su discografía. Incluso hay espacio para responder a los críticos en CatDog, un corte conciso, de los destacados del álbum. Al final queda la escritura única de Gordo Sarkasmus, una perspectiva que se alimenta de una etapa distinta de la vida, ideas por diseccionar y una tesis que sostienen con firmeza: que son el mejor grupo que dio esta finca.

***

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Sobre Niebla, el legado de Gordo Sarkasmus, la política nacional y más, hablamos con Granuja.

Fueron siete años sin un disco nuevo de Gordo Sarkasmus. Para Niebla, ¿hubo algún reajuste para recuperar la química o salió de memoria?
Todo salió de memoria. Igual nosotros nos seguimos juntando después de Herejías, Ziro sale en Círculo Vicioso y yo estoy en sus discos. Me parece importante que cada uno haya desarrollado su proyecto. Los grupos me parecen importantes, pero también es valioso tener un nombre propio y depender solo de uno mismo.

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Que no lo vean a uno solo como un grupo sino como éste y éste que son este grupo. Para mí es innegable que todo está mejor ahora: la mezcla, las voces, la técnica para rapear. Va aparte del gusto, habrá al que le gusten cosas más viejas porque le gusta ese estilo, pero yo creo que el bagaje individual que hemos tenido hace que cuando nos juntemos no haya que hacer una reunión para ver qué es lo que queremos hacer sino que simplemente fluya. Nos sentamos, escuchamos música y sabemos qué queremos hacer.

En tu escritura es común que haya versos críticos sobre la política y la sociedad. ¿Cuál es tu clave para escribir de manera creativa sobre estos temas?
Yo nunca me he sentado a centrarme en un tema en particular. Para mí, se trata de decir las cosas que uno piensa, pero de una manera ingeniosa. No es solamente qué se dice, sino cómo se dice. Eso también le da una particularidad al grupo, esa forma de decir las cosas, para que no suene a unos manes que se están quejando todo el tiempo o a que puño arriba por la revolución.

Es como si fuera una conversación: uno abarca más de una temática, se habla de todo un poco, pero con un contexto. Tampoco es random, hay una línea a seguir, pero no nos imponemos una temática específica. En varios temas hay comentarios políticos y sociales, pero no es que queramos que todo sea eso, así como no queremos que todo sea competición. Sí, es como una conversación o un monólogo, en el que se habla de todo un poco. Por ejemplo, ¿qué es lo que hace buena una stand up comedy? No son las vulgaridades ni una sola temática particular, sino el ingenio con el que se dicen las cosas, el clásico punchline que también está en el rap. Eso es lo que hace que la vuelta sea interesante.

Gordo Sarkasmus.jpg
Zeta Zeta y Granuja de Gordo Sarkasmus
// Hecho Memoria (@hecho_memoria)

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Con todo lo que está pasando de la zozobra frente a las elecciones que vienen, el llamado paro armado del Clan del Golfo y todo lo demás, ¿tú cómo analizas la situación del país hoy?
Yo siempre he pensado que lo que pasa previo a las elecciones no son actos de azar, todo es muy planeado. Las elecciones hacen que la gente esté como tensionada, y las partes aprovechan eso de cualquier manera.

El terror les ha servido a los estados para gobernar. Todo lo que está pasando tiene una finalidad política, y eso no es porque Colombia sea violenta: los que hacen eso son los que siempre lo han hecho. Los grupos armados ilegales son ilegales porque no son creados según las leyes, pero siempre han trabajado con el Estado, sean guerrilla o paramilitares. No me parece un caso aislado. Siempre antes de elecciones pasan cosas extrañas, extremas, dudosas. Lo que está pasando ahora tiene mucho que ver. También, creo yo, es el miedo de los que están en el poder: creo que ellos están resignados a que lo van a perder, entonces quieren dejar el país vuelto mierda para que al que quede, el que ellos no quieren, le quede algo muy difícil de resolver. Es lo que creo yo que está pasando, en términos vulgares.

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La escritura de Niebla es muy distinta de la de Herejías. Hay rimas competitivas y sobre rap, pero menos. Hay más espacio para comentar sobre la vida y lo que hay a su alrededor. ¿Cómo sientes y analizas ese desarrollo o esa progresión?
Todo es parte del proceso de crecimiento personal. Uno cuando es pelado quiere lucirse más, mostrar todas las habilidades y que es un súper rapero que dice cosas súper raperas todo el tiempo. Ahora yo no siento esa necesidad de demostrar algo, uno va creciendo y ve que el mundo es muy grande, güevón, hay mucho de qué hablar. Ya la forma de decir que uno es bueno en algo es hacer algo bueno, no decirlo. Y toda esa testosterona de Yo soy mejor es chimba, a mí me gusta ese recurso, pero ese no puede ser el eje.

No está mal quedarse hablando de lo mismo siempre, cada uno tiene su estilo, pero para mí sería como estancarse. Siempre he hecho lo mismo: barras y pistas. Yo solo hago rap, no hago trap ni reggaetón ni otras cosas que podrían hacer sentir diferente a un artista, más dinámico, entonces sería demasiado monótono y cansón estar hablando de las mismas güevonadas tantos años después. Hay que aprovechar cada momento de la vida, expresar cómo uno se siente en la música. Eso es un proceso natural, y no solo pasa en el rap. A medida que pasa el tiempo, todos los artistas se vuelven menos hardcore y más introspectivos, analizan otras situaciones. Es un proceso de maduración.

En Niebla ambos celebran sus triunfos. ¿Cómo es mirar diez años para atrás y pillar que hicieron carreras sólidas con el rap?
Sí, el disco también es eso: un contraste entre el antes y el ahora. Todo ha cambiado mucho en estos siete años desde Herejías, es un intervalo largo. Yo en el día a día no lo siento ni lo pienso tanto, pero ¿sabés cuándo lo siento más? En los conciertos, ese es el momento más increíble, de verdad es difícil de creer. Uno se da cuenta como "Todo esta gente vino a verme, está cantando mis canciones, está loca y emocionada". Para mí, yo soy un güevón, soy una persona normal, no me siento especial ni nada. Cuando veo a la gente exageradamente emocionada pienso "Uy, qué raro. Esto no me lo esperaba". Uno lleva mucho tiempo haciendo lo mismo entonces es más lógico que rinda frutos y se pueda vivir de esto. Lo más loco del asunto es el comportamiento de la gente, darte cuenta de que te ven especial y diferente, y uno sabiendo que no.

Y a propósito de eso que dices, en “Plan A” hablas de que antes no los seguían y ahora que te siguen no quieres ser un guía. ¿Por qué? ¿Sientes algún tipo de presión?
Yo no cambio mi comportamiento por ningún motivo. Hay que ser uno mismo, entonces si me preguntan algo voy a decir lo que yo pienso, y si no quiero responder, pues no respondo. No veo un motivo para fingir, al final lo que hace atractivo a un artista es la autenticidad. Pero esa vuelta es muy loca, parce, que la gente esté pendiente de qué dice o qué hace uno. Igual no me preocupa. Yo no soy el más carismático, ni el que en la calle le sonríe a la gente cuando me ve y eso; no de mala manera, es la forma de ser de uno. Si a la gente le gusta eso, me siento con suerte. El reconocimiento y la popularidad tienen muchos matices, pero igual yo no me siento abrumado. Pa’ mí famoso es Messi o la gente que no puede salir. Yo puedo salir a cualquier parte. Si acaso me siento reconocido en algunos lugares.

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En Rape Abisal dices que acabarás en la montaña, en la orilla del mar o donde te puedas trabar. Desde hace unos años vives en La Ceja (Antioquia). ¿Cómo ha sido para ti y para tu creatividad vivir fuera de la ciudad?
A mí me parece que esa tranquilidad ayuda. Todo ese ruido y caos de la ciudad, tanta gente y tanta cosa, contaminan la visión de uno. En la ciudad uno se estresa más y vive más acelerado. Acá no es que uno cambie demasiado, pero sí cambia el ritmo de vida. A mí me ha ayudado a trabajar más, me siento más libre para hacer bulla. No hay ningún vecino que se queje ni tampoco hay ruido de afuera que estorbe. A mí me ha gustado mucho, vivo muy parchado acá. Me siento más libre haciendo música así. No sé si es la ilusión de no ver edificios ni paredes cerca, pero me siento más libre.

Han pasado diez años desde el primer disco de Gordo Sarkasmus, Hallowinners. Zeta Zeta dice “Somos el mejor grupo que dio esta finca” en CatDog. ¿Tú cómo sientes el legado y el impacto de Gordo Sarkasmus?
Parce, con Gordo Sarkasmus fue que empezamos este viaje en el que estamos. Ahí empezó todo este cuento, la historia de nosotros, no solo de Ziro y yo sino todos los que fueron llegando a Moebiuz y se fueron o se quedaron. Al final la gente es la que decide si hemos tenido impacto, pero han pasado cosas impensables: como que a uno lo busque X o Y sujeto que uno escuchaba cuando era pelado y le gustaba. Pero lo difícil no es subir sino quedarse arriba. Igual han sido muchas cosas que han funcionado juntas.

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No es solo lo que hemos hecho nosotros, sino la sumatoria de todos los que han estado ahí cuando ser masivo no era tan fácil como ahora. Rh Klandestino y más atrás La Etnnia hicieron el rap colombiano conocido, de alguna manera. Nosotros —aparte de hacer la música, que rodara y que la gente la reconociera y se identificara— coincidimos con la época de internet, y eso suma. Y desde que empezamos ha surgido una forma más fácil de hacer las cosas. A uno le tocó con las manos, ahora cualquiera se mete a YouTube y, si tiene la disciplina, alguien se lo enseña a hacer. Eso hace que haya mucha gente buena ahora. Es una suma de muchas cosas, pero sí se siente orgullo y satisfacción de que lo que uno ha hecho haya servido para que se inspiraran algunos pelados y saliera gente buena después de uno.

¿Cuál es tu top 5 de temas de Gordo Sarkasmus?
Me gustan mucho Días Funebres, No Blasfemes, Mal Ejemplo, Pasan Los Días y El Desquite. No sé por qué, no tengo motivos. La música es muy extraña, a uno le gusta algo sin explicación. Suena y ya, y si le gusta, nada más importa, no tiene una explicación lógica.

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