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Si hay oferta, ¿por qué el vinilo no despega en Colombia?

Preguntas y respuestas sobre el panorama actual de este formato
Gettyimages
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Por
Chucky García

Para no tomarnos el tema a la ligera, le preguntamos los que saben: qué tan rentable es vender vinilos en Colombia, qué tan caro es coleccionarlos y cómo estamos en la materia frente a países como México.

Por: @chuckygarcia

El próximo 21 de abril, todas las discotiendas independientes del mundo celebrarán el Record Store Day con una serie de ofertas y eventos especiales en los que, principalmente, la gente podrá comprar vinilos que no se ven todos los días y grabaciones que por primera vez salen a la luz en este formato.

A través de la discotienda La Roma Records Colombia, nuestro país se suma a esta cita con el lanzamiento de un disco en vinilo de 7 pulgadas de Velandia y la Tigra, una edición limitada de 250 copias, con poster coleccionable incluido y dos canciones imprescindibles para entender y disfrutar de la retahíla altiva y recia de esta banda santandereana como lo son El Tigre y La Nevera.

Sin embargo, y aunque el vinilo de burro con tigre de Velandia es posiblemente el único título nacional que saldrá especialmente para el Record Store Day; no está solo en la lista de discos colombianos en vinilo que usted puede adquirir ahora mismo. La Etnnia, por ejemplo, la banda bogotana cuya historia tiene un capítulo aparte en el libro del hip hop tricolor y latino, prácticamente ya tiene toda su discografía disponible en vinilo, siendo los títulos más recientes Real y Malicia Indígena.

A Real muchos lo recuerdan porque el video de la canción que le dio nombre rotó muchos meses por MTV y tenía sendas imágenes en blanco y negro de algunas “ollas” de Bogotá. “De este disco se hizo una edición especial doble, con dos vinilos de color azul y una reforma en la portada”, cuenta Kany Pimienta, integrante de La Etnnia y de 5-27 Records, su propio sello disquero. “El vinilo de Malicia Indígena, que es de color blanco, se sacó para conmemorar los 20 años de este álbum, y actualmente también tenemos un vinilo doble con nuestros grandes éxitos, y vinilos de nuestro primer trabajo El Ataque del Metano, y de los álbumes Stress, dolor & adrenalina y 5-27 Internacional”.

La Etnnia prensa estos vinilos en Los Ángeles, la producción se toma entre 20 y 25 semanas, y más que nada lo hacen porque desde hace años son coleccionistas de vinilos y soñaban con tener algún día entre sus manos sus propias producciones en este formato. “No es que uno se vaya a llenar de dinero vendiendo vinilos”, concluye Kany, “porque si bien la gente ahora en Colombia los está consumiendo porque hay un bum, nadie se va a volver rico. En realidad lo hacemos más por amor a esta cultura”.

A La Roma Records Colombia, por su parte, la producción del vinilo de Velandia y La Tigra le tomó dos meses y medio, y no es la primera vez que trabajan con una banda nacional porque en 2016 prensaron una reedición del álbum Toma tu jabón Kapax de Los Pirañas, un suculento piquete de psicodelia, cumbia y rock de garaje. Pero si en resumen hoy gozamos de más eventos vinileros y más discos en este formato –a los ya mencionados, y así no más por encima, súmenle los de La BOA, Bomba Estéreo, Mitú, I.R.A., Santiago Cruz, Andrés Cepeda; los de metal que está lanzando Psychophony Records o el de Systema Solar–; ¿por qué el vinilo aquí no despega del todo como en otros países como México?

César Sánchez es el mexicano que hace seis años fundó la discotienda La Roma Records México, es coleccionista de discos desde que tiene 16, pasó una década en El Chopo (el famoso mercadillo musical del DF) vendiendo e intercambiando discos, es diseñador gráfico de profesión y se dedicó 15 años a trabajar en agencias de publicidad hasta que en la última agencia en la que trabajó hicieron un recorte de personal y lo despidieron.

“Como yo ya tenía varios años en esa agencia”, recuerda César, “me liquidaron con un cheque bastante jugoso, y me fui a Nueva York, finales de 2011, y ¡oh sorpresa!: había ya un chingo de tiendas de vinilo, y las que ya conocía de antes ahí seguían. Y entonces cuando regresé de ese viaje dije, ¡a la verga!, tengo que abrir mi tienda de vinilos, y ahí fue donde surgió la idea de crear La Roma Records México. Porque vi que en Nueva York la venta de vinilos y además de tornamesas venía en serio, entonces con el dinero que me liquidaron eché a andar la tienda, una iniciativa con la cual mi familia me volteó a ver con cara de locos, me dijeron ‘¡Cómo vas a gastarte tu dinero en montar una tienda de vinilos!’. Y es muy chistoso porque ahora me voltean a ver y me dicen ‘¡Puta, güey, tenías razón!’”.

César Sánchez ha vivido de cerca la movida del vinilo en su ciudad y desde hace tres años la de Bogotá, donde La Roma Records abrió pero no como una franquicia sino más bien como algo no planeado, en 2014. Ese año, César visitó nuestra capital y un actor colombiano y amigo suyo le sugirió que se asociaran y que abrieran La Roma Records Colombia; la tienda abrió pero a los tres meses se rompió la sociedad y como nuevos socios llegaron Miguel Arévalo Fonseca –quien  vivió en el DF justo cuando La Roma Records abrió y era su cliente frecuente– y Rodrigo Duarte, otro apasionado del formato que organiza el Mercado del Vinilo, un evento que el fin de semana pasado completó 32 ediciones.

“Yo veo una pasión por el formato en ambas ciudades, tanto los colombianos como los mexicanos le entran con enjundia”, dice César Sánchez. “Pero lo que yo sí veo muy marcado son las diferencias de precio en cuanto al producto en el mercado. Mi percepción es que en el mercado colombiano los precios son exorbitantes, y para personas de algunos estratos es un artículo de lujo. En México hay discos caros, pero la población no lo percibe como un artículo lujoso”.

Por otro lado, como César Sánchez resalta, “las majors mexicanas, es decir, los grandes sellos, Universal, Warner y Sony están jugando un papel muy importante en México, porque están trayendo cantidades brutales de discos a precios muy baratos, que incluso salen más baratos que en las tiendas gringas. Esas situaciones o casos no existen en Colombia. En Colombia, pues es al revés:  la DIAN se te va a la yugular con impuestos y aranceles, y entonces ingresar discos al país te eleva los costos muchísimo; y las majors colombianas pues tampoco han entendido cómo está el asunto y tampoco lo han explotado como debería ser”.

En el caso del mercado mexicano, el coleccionista promedio va cada quincena a La Roma Records y “se compra sin bronca entre 4, 5 y 6 discos, y se gasta como 250 dólares quincenales”, continúa Sánchez. “En Colombia es mucho más mermado: van y se compran uno o dos, como una tercera parte de lo que consume el mexicano. El colombiano va por un disco y se va a tardar en volver por el otro”.

Siendo así, entonces ¿cuánto vale ser coleccionista de vinilos en Colombia?

“Coleccionar cualquier objeto siempre demandará gastos adicionales”, opina Rodrigo Duarte, “convirtiéndose casi en un lujo. Establecer cuánto costaría realmente lo determina el consumidor en el momento de la compra. Es innegable que los discos importados siempre han tenido un valor elevado y más hoy día con los costos de los envíos internacionales con couriers certificados, el IVA y los aranceles de importación. A lo anterior hay que sumarle que en Colombia no hay manufactura de vinilos, así como los precios fantásticos debido a la especulación y sobrevaloración de algunos discos de difícil consecución”.

Haciendo cuentas, en promedio, un disco importado puesto en Colombia cuesta el doble; comprar vinilos usados en vez de nuevos e importados no sale en todo caso más barato y si bien internet ha permitido acceder a la compra de cualquier artículo puesto en la puerta de la casa, como dice Duarte, “es necesario conocer los gastos de manejo, de envío e impuestos que eso puede generar, y de ahí la importancia y facilidad que las tiendas locales le brindan al consumidor”.

Hace unos años, Amazon entró a México y como lo recuerda César Sánchez, los volvió locos “porque tienen una gama de muchos artículos a precios muy competitivos, pero la realidad ha sido otra. Sí tienen precios muy competitivos y a veces la mitad del catálogo que yo vendo Amazon lo tiene a un precio que yo no le puedo llegar; pero hay otra mitad de música que Amazon no puede tener y cuando la tiene la vende a unos precios estratosféricos. Entonces ahí se balancea la situación”.

Lo que le ha permitido a las tiendas independientes de vinilo competirle a Amazon en México, finalmente, es la idiosincrasia del cliente, que si bien sabe que puede comprar los elepés en línea prefiere ir a la calle a hacer “diggin” (a escarbar y buscar vinilos en tiendas y pulgueros); y el apoyo de las majors. Gracias a estas pueden vender los discos a precios más económicos que los de las tiendas gringas, como ya se dijo, y lograr que México sea un notable embajador del Record Store Day en todo el mundo.

“Ahora que se viene el Record Store Day, las majors están casadas con las discotiendas independientes”, remata César Sánchez. “Eso lamentablemente no existe en Colombia. Las majors colombianas tienen un pinche chip en la cabeza muy raro, y si existiera Amazon Colombia yo creo que ellos serían felices de trabajar con Amazon Colombia y nunca le van a parar bolas a las tiendas pequeñas, a una Roma Records Colombia o a una RPM Records. A las majors colombianas les vale un pepino eso”.

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