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Los tres grandes errores de comerse al ex

Por
Carmenza Zá

Por: Por: Carmenza Zá @zacarmenza. // Foto: iStock. El polvo con el ex es más conocido en el bajo mundo como el Remember, el Recorderis, el Again o el “juro que ésta es la última vez que pasa”. Ajá. Todo polvo con todo ex es malo. No importa el tipo de ex, no importa si es el exmarido, el exnovio, el exmachuque, el exlevante, el exarrocitoenbajo, el exmozo, el  exnosomosnadaperosalimostodoslosdíasynoscomemosdelicioso. NO IMPORTA. Si está en el lugar de ex es por algo, ¿no?

Al lugar del ex no se llega nunca de manera elegante, así que no es posible que el regreso del ex a la cama de uno sea triunfante, victorioso y por la puerta grande, por eso estos polvos  siempre tendrán tinte clandestino. Si el ex es ex por mal polvo pues, ¿Por qué intentarlo de nuevo? ¿Cuál es la necesidad de reafirmar la insatisfacción? Pero ahí está uno, esperando a ver si el paso por la cama de otra vieja o de otro man, le ha afinado las habilidades o le ha dotado del ritmo que no tenía antes. FALSO. Nunca pasa, porque ser mal polvo no es asunto de uno solo, se trata de la relación de los dos… Entonces no es que el mal polvo nunca deje de serlo, es que si uno no se come rico con alguien una vez, pues difícilmente lo va a hacer en la segunda oportunidad.

Y si el ex es ex por motivos sentimentales o emocionales, la cosa es más grave. Intentar tener un remember con un tipo con el que el sexo siempre fue increíble o  que todavía le hace a uno mover el piso, tener frío en las tripas y ponerle a temblar las rodillas al verlo, no sólo es difícil sino que debería ser considerado ejercicio de alto riesgo. El polvo con este tipo de ex  siempre se da en medio de la tusa y, por supuesto, no ayuda a superarla. 

Porque en la primera fase de la tusa la carne es débil y el licor abunda; no importa si uno ya eliminó el número de teléfono de la lista de contactos, hay un lugar en la memoria reservado para el número de celular del tipo, que pareciera reactivarse con un par de grados de alicoramiento. Se acuerda uno del número, pero no de los motivos por los que el ex es ex. La memoria es selectiva, se odia con la dignidad y disfruta dándonos patadas en el hígado. Y ahí está uno, llamando, ofreciendo el apartamento, diciéndole cuánto lo extraña y cuánta falta hace entre las sabanas. Es un “marica, estoy borracha… cómeme”  pero enredado en un par de excusas. 

Si en definitiva el ex le copia la vaina a uno y no lo putea por llamarlo borracho, a las 3 a.m; el resultado es un polvo delicioso, con serias intensiones de volver, pero con todo el acumulado de reproches y cuentas pendientes. Se cobran los motivos de la ruptura teniendo sexo. Primer error.

En el segundo momento de la tusa, cuando ya la borrachera no es un riesgo; bien porque uno coge un poquito de vergüenza o, bien porque el susodicho cambió de número; buscarlo para pedírselo es un poco más difícil, pero tal vez más digno. La cosa puede empezar por un mail del estilo “Ya pasó el tiempo, tomémonos un café y me cuentas qué tal va tu vida” o “Me haces falta, quiero verte”.  En ambos casos el mail puede terminar en moteleada y, de ser así, el polvo de reencuentro será medio sentimental y melcochudo; probablemente con un par de lágrimas que griten “¿por qué dejamos que todo eso acabara?”… Para decirlo más elegantemente, el polvo con el ex, en esta fase de la tusa, abre todas las heridas que hayan podido sanar; las abre a vergazos. .. o a cucazos, por aquello de ser incluyentes. Segundo error.

En la tercera fase de la tusa, la final, la definitiva, donde la tusa ya casi deja de serlo para convertirse en experiencia, el polvo con el ex tiene un tono epifánico, porque sin importar en qué lugar o cómo se llegue a ella, la responsabilidad de esta culeada es la de cerrar un ciclo. Llega uno al encuentro con la esperanza de que, esta vez, sea un polvo más, con alguien que se quiso pero que ya se superó, que ya no tiene la habilidad de dejarlo a uno pa’ recoger con cucharita y que le va a permitir, AHORA SÍ, recordar por qué carajos es que es el ex y no el novio/marido/mozo/machuque. 

Por eso el tercer error es entregarle la responsabilidad de las decisiones importantes a la arrechera.  Porque siempre es grande la posibilidad de que el polvo no cierre el ciclo, sino que lo devuelva a uno a la primera fase de la tusa, para llamar borracha y devolverse, para regresar a la segunda e invitarlo a un café; pues porque la tusa es así y le vale mierda no tener sentido pero, sobre todo, le vale mierda ponerlo a pensar a uno en que, después de todo, tal vez el ex no sea ex por los motivos correctos.