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Nueve razones por las que Argentina seguirá siendo el papá de Chile

Por
Héctor Cañón

El aliento de su gente se irá volviendo presión en su contra cuando los chilenos no encuentren el camino para marcarle a Argentina. Si Messi vuelve a asociarse con Pastore, como lo hizo contra Paraguay, la tarea se hará doblemente difícil. La historia y también el momento actual de ambos seleccionados ponen a Argentina de cara a su título continental número quince. Yo le apuesto a una nueva goleada y a la continuidad de la paternidad.

Por: Héctor Cañón Imagen // Foto: EFE.

1.    Aún hay gente del fútbol que argumenta que la historia no pesa porque “en la cancha son 11 contra 11”. Esa es una verdad a medias. A lo bien, todos en el fondo sabemos que en la mayoría de cotejos se impone el papá. ¿Hay excepciones? Claro. Por ejemplo, Paraguay se le ha rebelado muchas veces a Argentina. Y ya vimos qué pasó en el 6-1. En la final de la Copa América la historia va a estar presente y mientras Argentina tiene un equipo soberbio, organizado y que acaba de recuperar la contundencia en su último partido, Chile ha sido fiel a su característico empuje, a su corazón y cuenta con el apoyo ciego de su gente. Es decir, cada uno está afinado con su energía histórica y ahí los números son contundentes. Han disputado 81 partidos, de los cuales la albiceleste ganó 54 mientras que la Roja solo se impuso en seis oportunidades; 21 veces quedaron empatados. En Copa América, la situación empeora para los locales. En los 24 encuentros que tuvieron, Argentina ganó 19, empataron los restantes y la diferencia de gol es de 44 a su favor. (Ver resumen de Argentina 4- Chile 1 Eliminatorias a Brasil 2014).

2.    “C-H-I-L-E Chi chi chi chi le le le Viva Chile” será el grito de batalla de los 45 mil chilenos que bandera en mano (Leonardo Farkas, empresario minero y filántropo de ese país le va a regalar una a cada uno de los asistentes a la final) estarán alentando a su selección para que, después de dos finales perdidas ante Paraguay en 1979 y ante Uruguay ocho años después, esta sea la vencida. Sin embargo, ese apoyo se convertirá en presión cuando la Roja no encuentre espacios. Porque no los va a encontrar. Mascherano y Biglia son perros de presa en el medio y ya Argentina ha demostrado que cuando se adueña del balón y lo hace circular por todos los flancos del terreno, sus rivales van perdiendo la paciencia y la potencia física. Además, a medida que pasen los minutos los 2 mil argentinos que verán el partido en el Estadio Nacional también se irán creciendo y sacarán todo su repertorio de cantos y empuje.

3.    Los arbitrajes a favor de Chile han sido descarados, pero el dedito de Jara en el trasero de Cavani finalmente los está señalando a todos y a la Fifa y a la Conmebol no les conviene avivar el fuego de su corrupción en días en que sus capos empiezan a ser perseguidos, juzgados y encarcelados por las autoridades gringas. En primera ronda les regalaron un penal cuando Ecuador se defendía con dientes y uñas como siempre y después Jara provocó la expulsión de Cavani contra Uruguay en cuartos. Como si esas ayudas hubieran sido poco, en el partido de semifinales la expulsión de Carlo Zambrano, también polémica, dejó a Perú medio noqueado. Martino, el DT de Argentina, sembró las dudas al declarar antes del partido con Colombia que no les preocupaba el juego del seleccionado nacional tanto como el comportamiento de los árbitros. Al final, el mexicano Roberto García Orozco lo hizo de manera aceptable en el aguerrido empate de cuartos de final y esperemos que el colombiano Wilmar Roldán lo haga con honores en la final. (Ver el dedo de Jara en el trasero de Cavani).

4.    Los cánticos que piden en cada batalla una nueva victoria no son el único ruido de fondo en el camerino de Chile. La estrellada de Arturo Vidal, borracho en plena Copa América, prendió las alarmas de la presión que están viviendo los jugadores. Después se metió el dedito de Jara para hacer más bulla de la que necesita un equipo para salir campeón. Estos escándalos, sin duda, deben incomodar la convivencia de los jugadores chilenos y también su aspiración de convertirse en los héroes que, después de un siglo de intentos fallidos, se quedan por primera vez con el título continental. Además, hasta los niños los regañan en público por su mal comportamiento. (Ver niño regañando a Vidal por torpe y borracho).

5.    Mientras que los chilenos tienen la espada de doble filo (apoyo y presión de los hinchas) acosándolos, los argentinos, y eso lo sabemos todos los futboleros del mundo de memoria, sacan la casta en estas circunstancias. Ponerlos contra las cuerdas a punta de cánticos y empuje suele ser una decisión contra producente, pues históricamente cuando se sienten rodeados y atacados sacan su mejor fútbol y toda su garra. Marcos Rojo, clave en el camino hacia las dos finales de Mundial y de Copa, lo expuso de la manera más frentera en declaraciones al diario Olé de su país. “Me agranda que nos putee toda la cancha. Andá a jugar al Bosque contra Gimnasia”, dijo en alusión a que los clásicos del rentado local de Argentina son más calientes que lo que les espera en el Estadio Nacional de Chile. Contra Paraguay ya los abuchearon sin parar mientras los guaraníes se llevaron seis goles a casa. En el colmo de su delirio, los fanáticos de la Roja les cantaron el oleeee tradicional cuando la albiceleste descansaba, entregándole la pelota a su rival, mientras estaba 4-1 arriba. (Ver resumen de Argentina 6-Paraguay 1).

6.    Messi está enchufado y va por su póker de copas este año (ya ganó la Copa del Rey, La Liga Española y la Champions League con el Barcelona) y ahora quiere su primer título con la selección de mayores de Argentina. La Pulga empieza, por primera vez en su historia de diez años con la selección, a encontrar circuitos con sus compañeros y aunque solo ha anotado un gol, ha empezado a asociarse con todos en todos los sectores de la cancha, poniendo a la albiceleste de cara a su título número quince en la historia de la Copa América. Contra Paraguay, en el arrollador 6-1, dio una nueva exhibición de la clase que, sin duda, lo tiene como el mejor del mundo en el momento. (Ver jugadas de Messi en el partido contra Paraguay).

7.    Al nivel destacado de Messi (¡por fin!, dicen los amigos argentinos) se suma el hecho de que finalmente ha encontrado un socio que le haga los favores que le hizo Xavi en la era dorada de Guardiola, que lo llevó a levantar 14 copas y a llevarse en varias oportunidades el Pichichi de la Liga Española y el balón de Oro de la Fifa. Javier Pastore, el volante del París Saint Germain, desplazó a Di María, Agüero y Tévez como el socio indicado para que el 10 argentino pueda expresar más su fútbol en el terreno de juego y ha llegado con el equilibrio que necesitaba el equipo en la media cancha. Desde ya, el par de crakcs de la albiceleste anuncian que Argentina ha vuelto con sed de copas y que esta de Chile inaugurará una nueva era en su exitosa historia. (Ver goles y jugadas de Pastore en PSG 2014).

8.    Arquero es lo que tienen. Después de algunos años sin un portero que estuviera a la altura de la tradición argentina en ese puesto, Sergio Romero ha puesto a soñar a los hinchas con su excelente mundial y también en esta Copa América, con los días gloriosos de Hugo Gatti y Ubaldo Matildo Fillol o los más recientes de Sergio Goycoechea, quien en el mundial de Italia 90 salvó al equipo en dos tandas de penales definitivas y a lo largo de los partidos que duraron 120 minutos. En el cotejo de cuartos contra la selección Colombia, Romero fue clave en la tanda de penales, atajando el disparo de Camilo Zuñiga y su presencia ha sido garantía de seguridad en todos los encuentros. Vidal, Sánchez, Vargas & Cía la tienen jodida para vulnerar el arco argentino. (Ver atajadas de Sergio Romero en el Mundial Brasil 2014).

9.    El partido en realidad no es de 11 contra 11. Argentina tiene en el banco un batallón de alternativas por si el camino hacia su título continental número quince se complica. Si Messi, Di María, Pastore y Agüero no logran vulnerar la clásica resistencia chilena, Martino tiene a Lavezzi, Gago, Banega, Lamela, Tévez e Higuaín esperando turno a la gloria. Mientras tanto, La Roja cuenta con un alicaído Matías Fernández y con Pinilla y su absurdo tatuaje del palazo contra Brasil en el último minuto del partido de octavos del pasado mundial, que al parecer no quiere olvidar, como opciones para cuando el reloj y el cansancio avancen.

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