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“Ahora todos tienen depresión”: la música habla de salud mental

Es momento de eliminar estigmas.
Foto Kanye West: Rich Fury. Foto Billie Eilish: Kevi Winter// Getty Images
Foto Kanye West: Rich Fury. Foto Billie Eilish: Kevi Winter// Getty Images
Por
Paula Ricciulli

“Ahora todos tienen depresión” es una idea que se ha vuelto recurrente en redes sociales y conversaciones cotidianas. Es un hecho que cada vez más personas están admitiendo abiertamente que padecen de algún trastorno mental o que acuden a algún psicólogo, psiquiatra o terapeuta. Esto es una realidad también para músicos y figuras públicas.

Por Paula Ricciulli // @ricciup 

En términos coloquiales, los trastornos mentales “están de moda” y, por supuesto, la música ha sido reflejo de ello. La agencia de marketing Take 5 publicó hace dos años un estudio que concluyó que, en 1958, 24 de los singles del top 100 trataban sobre problemas mentales. En 2017, eran 71 las canciones en las que se mencionaba este tema. Genius, un motor de búsqueda de letras de canciones y referencias en las mismas, identificó que se ha triplicado el número de veces que aparecen las palabras depresión y ansiedad en los temas de hip hop en los últimos diez años.

Con los suicidios de Chester Bennington de Linkin Park y Chris Cornell en 2017, entre otros, las enfermedades mentales ganaron más visibilidad y desde entonces cada vez más artistas se han abierto sobre su lucha con la depresión. Músicos como Adele, Zayn Malik o Selena Gómez han admitido que han sufrido de ansiedad. Demi Lovato confesó que ha sufrido trastorno bipolar, mientras que Lady Gaga ha sufrido depresión, al igual que SIA y Christina Aguilera. J Balvin ha hablado en varias ocasiones de su experiencia con la depresión y la ansiedad y ha invitado a tomarse en serio estas enfermedades y buscar ayuda profesional.

En una sociedad que nos exige cada vez más para ser competitivos, es un cambio cultural importante que cada vez más personas reconozcan sus problemas mentales y que se cree conciencia del autocuidado, sin que sea vista como signo de debilidad.

Hace unos años era difícil que una estrella del pop hablara de este tema. Hoy, Billie Eilish, ganadora de 5 premios Grammy, hace canciones como Bury a Friend (Enterrar a un amigo), sobre pensamientos suicidas. Eilish dice que la canción está escrita desde la perspectiva del “monstruo debajo de tu cama. Cualquier cosa podría ser el monstruo, puede ser una persona que amas mucho y está tomando el control de tu vida”.

El rapero Logic lanzó en 2017 una canción titulada 1-800-273-8255, que es teléfono de la línea contra el suicidio en Estados Unidos. Otro aclamado rapero, Kendrick Lamar, se ha referido varias veces a su lucha contra la depresión. En el sencillo u del exitoso To Pimp a Butterfly cuenta: “tus cambios de humor son frecuentes, negro, sé que la depresión descansa en tu corazón por 2 razones, negro”. “Tengo depresión desde que soy adolescente”, dice también en i.

En febrero de 2020, Residente lanzó su canción René, en la que habla de su experiencia con la depresión. “Cuando caigo en depresión, mis problemas se los cuento a la ventana del avión. El estrés me tiene enfermo, hace 10 años que no duermo... Estoy triste y me río. El concierto está lleno, pero yo estoy vacío”, rapea el músico.

Aunque parezca que “ahora todos tienen depresión”, lo cierto es que estos trastornos no son nada nuevo. Un 25% de las personas del planeta padece al menos un trastorno mental o de comportamiento, según la OMS. Se estima que en el mundo padecen depresión alrededor de 350 millones de personas de todas las edades. Alrededor del 65% de las personas que necesitan tratamiento por depresión en América Latina no lo reciben.

En Colombia, un 40% de la población ha presentado alguna vez en su vida algún trastorno mental. Alrededor de 8 de cada 20 colombianos encuestados sufrieron trastornos psiquiátricos alguna vez en su vida, según el Ministerio de Salud.

Lo que suele ser difícil a la hora de tratar estas enfermedades es que quienes las padecen suelen ser rechazados y tratados de “locos”. “Evidentemente, ahora existe más información que nunca, pero las personas con enfermedades mentales siguen siendo terriblemente estigmatizadas, empezando porque parte de la estigmatización es que nunca hay suficiente atención en salud mental. Si bien es cierto que es un problema que también afecta a otras especialidades, las enfermedades mentales siempre han sido la cenicienta de la cenicienta”, opina Isabel Cuadros, psiquiatra y directora de la Asociación Afecto. Para ella, es bueno que las figuras públicas muestren que son víctimas de un trastorno mental. “Eso demuestra que son enfermedades más comunes de lo que las personas de imaginan. Finalmente, el cerebro es un órgano como cualquier otro”.

Si bien se ha aplaudido que la conversación se abra alrededor de la depresión y demás enfermedades mentales, también ha habido críticas. Ese fue el caso de Kanye West, quien está diagnosticado con trastorno bipolar. En julio pasado tuvo lo que se calificó como un brote psicótico en el que hizo varias declaraciones (hoy borradas) muy extrañas en su cuenta de Twitter. Afirmó, entre otras cosas, que la película Get Out era sobre él, pues la familia de su esposa Kim Kardashian buscaba lavarle el cerebro para convencerlo de que estaba loco y que así abandonara la música.

Tras el episodio, West se disculpó y su esposa Kim Kardashian pidió compasión para él. “Todos los que conocen a Kanye, conocen su corazón y entienden que a veces sus palabras no siempre se alinean con sus intenciones”, dijo Kim. Sin embargo, no hubo mucha compasión para Kanye: el rapero recibió burlas, críticas y fue acusado de manipulador. Después de todo, Kanye no es una figura que despierte solidaridad: en una ocasión negó la esclavitud, dijo que las vacunas tenían “una influencia demoníaca” y también defendió a Bill Cosby, encontrado culpable de violación.

“Es importante recalcar que, aunque Kanye West experimente los síntomas de trastorno bipolar, sigue siendo responsable. Sus comentarios racistas y misóginos son dañinos y debería responder a la crítica cuando pueda hacerlo. Pero concentrarse exclusivamente en él y exigir que se responsabilice mientras está en crisis es dañino, así como disfrazarlo como un intolerante o manipulador que exagera sus síntomas”, opina en NBC News la autora Nylah Burton.

“Las personas diagnosticadas con trastorno bipolar pueden entrar en fases psicóticas. Eso quiere decir que tienen un exceso de energía en el caso de que estén en la manía: están exaltados, no duermen, no comen y tienen errores de juicio muy graves. La mayoría tiene alucinaciones y son ‘grandiosos’, sienten que son muy especiales. Después de eso, pasa totalmente lo contrario: se vuelven depresivos, no tienen energía, sienten que son poco importantes”, nos explica Cuadros.

El delirio de grandeza de Kanye en muchas de sus acciones, incluida por supuesto su candidatura presidencial, es precisamente el mayor síntoma de su trastorno mental. Por eso es importante mantenerlo en contexto cuando se habla sobre él. “Por los privilegios de personajes como West, se suelen interpretar los síntomas de su trastorno mental como si estuvieran ‘perdiendo el control’. Como resultado, sus acciones se abordan como espectáculo, y puede dar lugar a un juicio moral en lugar de una reacción empática”, explica en The Insider Jeannette H. Porter, profesora de comunicación estratégica.

Casos como el de Kanye recuerdan también la estrecha relación entre los trastornos psíquicos y las redes sociales. Tanto para visibilizarlos como para provocarlos. Según el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, hoy todos estamos expuestos a la IFS (Information Fatigue Syndrom o cansancio de la información), una enfermedad psíquica producida por el exceso de información.

El cansancio de la información, dice Han, incluye síntomas característicos de la depresión. “Conduce a la depresión una relación consigo mismo exagerada y patológicamente recargada. El sujeto narcisista-depresivo percibe tan solo el eco de sí mismo. No hay significaciones sino allí donde él se reconoce a sí mismo de alguna manera. Al final se ahoga en su propio yo, agotado y fatigado de sí mismo. Nuestra sociedad se hace hoy cada vez más narcisista. Redes sociales como Twitter o Facebook agudizan esta evolución, pues son medios narcisistas”.

Si bien hoy sabemos más que nunca los trastornos mentales, aún hay mucho que como público nos falta entender sobre ellos y cómo abordarlos. La conversación está abierta y cada vez más son los que están dispuestos a hablar (y escuchar).

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