Se encuentra usted aquí

5 creaciones desastrosas de celebridades con ínfulas de diseñadores de moda

Una cosa es tener talento para cantar, rockear y pegarse fiestas hasta la madre, y otra ser capaz de diseñar una colección completa.
Por
Mayra Hernández

Una cosa es tener talento para cantar, rockear y pegarse fiestas hasta la madre, y otra ser capaz de diseñar una colección completa. Rihanna, Paris Hilton y otras historias de celebridades con aptitudes para el diseño bastante cuestionables.

Por Mayra Hernandez @mayaelectrik 

A las celebridades por más terrenales que sean los persiguen el delirio de Rey Midas. Hay quienes piensan que todo lo que tocan se vuelve oro, sobre todo las marcas más monstruosas del mundo que no las abandonan ni de noche ni de día para que sean las imágenes de sus productos. Pero la historia es otra cuando su talento original se desvía a otros campos creativos que poco a o nada tienen que ver con lo que realmente saben hacer y terminan dando vida a productos que era mejor que no hubieran aparecido sobre la faz de la tierra.

En los 90, era casi un chiste pensar que una celebridad, cantante, actriz, modelo, esposa de futbolista, cualquiera que fuera, pudiera volverse de la noche a la mañana un diseñador de modas. Claro, era un chiste hasta que en los primeros años del nuevo milenio dejó de serlo cuando ser una celebridad con marca propia se volvió todo un fenómeno del “show business”. Para la muestra, unos cuantos botones de muestra como las gemelas Olsen con The Row, Jessica Simpson y la mismísima Victoria Beckham. Hoy por hoy cabezas de las marcas más exitosas de moda dirigidas por celebridades con productos de esos que de verdad dan ganas de comprar.

Pero siendo realistas, esas historias de éxitos tras éxito por aquí por allá, en el cine, en la música y en la moda al mismo tiempo, son contadas con los dedos de la mano. Y éxito no solo en términos de dinero, sino también en calidad de diseño. Y que lo diga Teri Agins, la consagrada periodista del Wall Street Journal, encargada por más de 20 años de la sección de moda de la reputada publicación, quien aprovechó su basta recopilación de historias y cubrimientos enfocados en la moda como negocio para publicar “Hijacking the Runway” (Secuestrando la pasarela en español) un libro en el que documenta, los mejores, los peores, los más sorpresivos y fracasados casos de celebridades apostándole a la moda como otra línea de sus jugosos negocios. De paso, incluye un escueto análisis de porqué han sido tan hábiles robando el centro de atención de un campo que solía ser terreno de una poderosa élite de diseñadores.

Y es que no cabe duda. Las celebridades se han dados sus mañas para robar el protagonismo del mundo de la moda con cada nuevo anuncio de lanzamiento de x o y colección en colaboración creativa con x o y celebridad, ya sea con buenos o malos productos. Que Pharell Williams para Adidas, que Jlo para Kolhs, que  Kanye West para Louis Vuitton y así sucesivamente. Eso sí, el éxito o el fracaso al que estén destinados esos featurings creativos, como en cualquier negocio, es una ruleta rusa y una cuestión de destino. Pero sí hay algo que no se puede negar y que es evidente a simple vista es que hay algunos productos de esas colaboraciones creativas que nunca debieron haber existido.

Juzguen ustedes.

Rihanna y Manolo Blahnik

Disculparán los fanáticos empedernidos de Ri-Ri, pero su última hazaña como diseñadora no es que sea propiamente toda una proeza del diseño. Denim Desserts, la colección de zapatos que hace unos meses presentó con el consagrado diseñador de calzado Manolo Blahnik, protagonizada por denim y muchos brillantes con precios exorbitantes entre las 650 y 2.950 libras esterlinas, parece sacada de San Andresito. Unas maxi botas de denim con cinturón incluido son la pieza estrella de la colección que en pocas palabras se puede resumir como lobería pura y dura por más portada de Vogue que haya sido.

Abbey Down por la desaparecida Avril Lavigne

¿Quién le dijo a Avril Lavigne que su estilo de niña rosa “punk” podría conquistar el mundo? Al parecer no solo su consejero, manager, padres cristianos y demás se lo alcahuetiaron, sino también los más altos mandos de la moda cuando en 2009 le abrieron las puertas para que en plena New York Fashion Week presentara la primera pasarela de su marca Abbey Dawn que de originalidad tenía 0.0 grados. Prendas básicas de una niña “rebelde” que parecían sacadas de un almacén de la 13 con 53, que incluso le ganan en términos de diseño y originalidad.

Lindsay Lohan y Emanuel Ungaro

Unos corazones brillantes para tapar los pezones parecerían el accesorio soñado en pleno auge del regreso de la moda noventera. Pero la historia fue otra cuando en 2009 la revoltosa Lindsay Lohan, presentó esos diseñitos como las prendas icónicas de su primera colección como “asesora artística” de Emanuel Ungaro, icónica casa de moda francesa pasarel,.WWD, reconocido portal de moda y los conocedores de moda  la catálogaron como “desastrosas, avergonzante y barata” ¿Y qué más esperaban de una estrella de 23 años en plena época de locura y descontrol? Una muestra de que lo que están dispuestas a sacrificar hasta las mas refinadas casas de moda y diseño por caer rendidos a los pies del escándalo hollywoodense.

Miley Cyrus y Max Azria

La versión de niña buena de la Miley del 2009 llegó a Walmart en versión de ropa apadrinada por el aclamado diseñador detrás de la casa BCBG, mejor conocido como Max Azria. Como era de esperarse, la colección fue tan tibia como la versión ingenua de Miley recién salida de las series de Disney con extensiones, botas, camisa a cuadros, camisas de tías más simplonas que las canciones de Cyrus en esa época. Todo mal.

Kollection de las Kardashian

Si hay unas hermanas en este mundo que el mundo del espectáculo les celebre hasta un pedo, esas son las Kardashian. Desde la serie Keeping Up Wit The Kardashian hemos sabido de su negocio de ropa. Pero una cosa es venderla y otra lanzarse a diseñar. En el 2011 las tres hermanas mayores de las Kardashians (Kim, Kourtney y Khloé) presentaron al mundo su Kollection, que por más casual que fuera, ya se sabía desde el principio sería rajaría en cuestiones de originalidad y el porte, y sería todo un derroche de lobería. Las Kardashian extendieron su amor por el leopardo y el oro a bolsos, gafas de sol, toallas y hasta sábanas. Obviamente se vendió como pan caliente en las vitrinas del la cadena Sears. ¿Cuándo será el día en que el mundo del espectáculo supere a las Kardashians?

Bonus Track: Paris Hilton para Dollhouse

A Paris se le ha permitido hacer y deshacer con las fiestas, la música y hasta con la moda. En 2008 su intento por conquistar el mundo con su cara impresa en cientos de camisetas de algodón se hizo realidad gracias a la invitación de la casa de moda Dollhouse a “diseñar” una de sus colecciones de ropa casual que por supuesto tenían por protagonista su carita sexy de “yo no fui”. Un desastre superado que no podía capar este recuento.

Temas relacionados: