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Al teléfono con el Anticristo Superstar

Por
Redacción Shock

(Entrevista realizada a Marilyn Manson en 2007 debido a su concierto en Colombia)

Por: Alejandro Marín

Manson. El Reverendo. Omega. Holy Wood. Brian Warner. “Paul Pfeiffer, el de Los años maravillosos”. Un montón de personalidades y de alter-egos persiguen al shock-rocker más importante de la música, después de Alice Cooper. Su show es fuerte, blasfemo. Sus letras cargan miedos, odios, críticas. El amor siempre brilla por su ausencia en las canciones de Marilyn Manson. Cuando lo escucho desde la habitación de su hotel en Lincoln, Nebraska, donde tocará un show la noche siguiente, le pregunto: “¿cuántas entrevistas ha hecho hoy?”… En su aire más amigable, y sin embargo frío y oscuro, me contesta: “Esta debe ser la vigésima, pero hace rato perdí la cuenta”. Un pánico repentino parece apoderarse del pecho de este periodista. “Trataré de hacerle las preguntas menos evidentes de todas”, le digo, casi prometiéndoselo.

Lo dejo hablar en la medida que pregunto, pero lo voy interrumpiendo cada vez que su retórica se vuelve monólogo y de esta manera su frialdad y su dureza pronto se van esfumando. El Manson que leerán en Shock se acerca por breves ráfagas de palabras a la realidad de un hombre cuya búsqueda incesante e infructuosa del amor verdadero lo valida como ser humano, y lo condena ante el mundo como un personaje perverso y degenerado. Política, religión, arte y disqueras son algunos de los temas… pero es el amor el que rompe el hielo y nos permite espiar al hombre más impenetrable del rock de la pasada década.

Shock: ¿Hay muchas protestas por su presentación mañana en la noche?

Marilyn Manson: Las había ayer… Un montón de gente con letreros que decían: “Enfrentarás a tu Dios” y “Jesús odia a Marilyn Manson”… es bueno saber que la gente aún me ama… (se ríe).

¿No se cansa a ratos?

Supongo que después de Antichrist Superstar, haber hecho un álbum con ese título era definitivamente pedir interacción con gente religiosa. Pero me sorprende siempre que esa gente se apoye en artistas como yo, que reafirman su papel como villanos, para existir como los chicos buenos del paseo… esa es la naturaleza de la religión en los Estados Unidos.

Y de la política estadounidense también, ¿no cree usted?

Por supuesto… necesitan a un “tipo malo” para hacerse ver como los buenos, y eso se traduce en la guerra (en Irak) y todo lo demás… 

¿No es ese el principio de su nombre artístico?

Sí. Norteamérica ha perdido su sensibilidad con esa “combinación/celebración/fascinación” entre la violencia, el homicidio, la pornografía y el entretenimiento.

Qué enredo.

Tan enredado se ha vuelto, que estoy más que todo cansado y fastidiado de que la gente continúe pensando que yo sigo intentando ser “escandaloso”, cuando lo que estoy tratando de mostrar es verdaderamente cuán poco escandaloso es el mundo actual.

¿Pero comenzó como rock de escándalo? En el 94, cuando usted hizo Portrait of an American Family, ¿no estaba intentando llamar la atención?

En cierta forma, pero para mí era más hacer un comentario sobre lo poco espantosas que se habían vuelto las cosas. Yo crecí escuchando a Alice Cooper, a David Bowie, a Kiss, a Madonna, a Prince… y sentía, como persona, que el entretenimiento jamás sería tan espantoso como CNN. Y eso era en aquel tiempo. Hoy es mucho más obvio… de manera que hay un elemento de provocación en lo que hago, por supuesto. Uno no puede llamarse un artista si no es provocativo… y la única manera de sentirse validado cuando se es creativo, aún en las cosas más sencillas, es si esas cosas capturan la atención de la gente, ya sea que odien lo que uno hace o que les encante… Ummm… si usted logra capturar la atención de alguien en un mundo tan lleno de información, está contribuyendo de forma creativa al universo.

¿Diría usted que ese es un punto de vista opuesto al de la política y la religión en el mundo?

En su mayor parte, la política y la religión le quitan cosas al mundo. El arte le agrega cosas al mundo.

Quedémonos por un instante en Antichrist Superstar, en los años 90. ¿Qué fue exactamente lo que lo hizo popular? ¿Fue el concepto? ¿La imagen?

Creo que fue la razón por la cual hice el álbum, probablemente... el momento en la historia… necesitaba suceder. El mundo estaba necesitado de que se dijeran, se mostraran y se hicieran cosas así… y eso pasó.

Y después de eso, ¿fue difícil seguir haciendo música? ¿Después de haber dicho, mostrado y hecho todas esas cosas en el 96?

Lo sigue siendo. Pero en aquel entonces pensaba: “ya dije esto… ¿qué hago ahora? ¿Qué falta por decir?”. Y no quería volver a hacer música…

¿Y cómo logró continuar?

Me di cuenta de que tenía que decir cosas de manera diferente. No se pueden decir las mismas cosas continuamente una y otra vez…. por eso cuando hice Mechanical Animals necesitaba cambiar drásticamente, porque no quería que la gente me percibiera como un artista de una sola dimensión.

En ese momento usted cambió de productores. (Trent) Reznor (Nine Inch Nails) ya no estaba más con usted… llegó alguien más… Michael…

Beinhorn (Soundgarden, Hole).

Correcto. ¿Cómo afectó ese cambio sus percepciones artísticas?

(Pensando)… Cuando de videos y productores se trata, me parece que todo es tan pretencioso… ”Yo produje esto, yo hice aquello, video dirigido por fulano”. Pero yo siempre he estado involucrado 100% en el proceso... (pensando de nuevo…) Qué difícil que fue hacer Antichrist Superstar…

¿No escribió usted todo un libro sobre su relación con Reznor?

Sí. Resulté metido en un libro sobre toda esa relación con Trent Reznor porque terminé haciendo más de lo que me importaba a la hora de grabar ese álbum… y ahora quería a alguien que me ayudara a crear algo que fuera capaz de hacer por mis propios medios. Con Michael Beinhorn fui empujado a ese nivel… lo mismo cuando hice Holy Wood, como cuando hice Golden Age of Grotesque.

¿Y hoy en día?

No creo que haya sido empujado lo suficiente para este nuevo álbum. Estaba en una posición en la que me sentía como que “ya he dicho mis opiniones frente al mundo, frente a lo que pienso de la vida, de la religión, de la política…”.

Y se fue por lo personal.

Sí. No me había dado cuenta de que aún no había dicho las cosas más simples, las que dice la mayoría de la gente. Que son siempre las más difíciles…

Supongo que es porque al decirlas se permite la posibilidad de ser vulnerable…

… Y entonces uno habla de sus propias debilidades… La emoción humana. Me sentí empujado hacia una colaboración verdadera con mi guitarrista Tim Skold. Le permití colaborar en realidad. No tuve que decirle “así es como quiero que toques”. Él hacía música y me la iba presentando. Y era música que yo verdaderamente necesitaba oír como persona.

¿Cómo lo desafió esa música?

Como cantante y como compositor, porque no sabía que podía ir en esa dirección, una resurrección artística y en la vida también.

Eat Me Drink Me fue lanzado el 5 de junio, pero se alcanzó a filtrar por internet cinco semanas antes… ¿Cómo lo hizo sentir eso?

Asqueado. Desde un punto de vista artístico. Pero un artista no se beneficia de las ventas de su disco tanto como la disquera. De manera que al filtrarse cinco semanas antes de su lanzamiento, el que esto significara no vender tantos discos no me importaba tanto como si a la gente le gustaría y pagarían después para ir a verte tocar en vivo. Me alegró mucho saber que la gente se identificó con el álbum.

¿O sea que utilizó la “fuga” como una ventaja?

Sí, lo tomé como una oportunidad para que la gente lo oyera. Eso me hizo dar ganas de hacer conciertos en un momento de mi vida en el que ni siquiera la música me gustaba ya. Pero todo esto me hizo recordar el pasado y recuperar la conciencia de muchas cosas que había olvidado.

¿Pero cómo se filtra un álbum en la piratería en EUA? Quiero decir que en lugares como Colombia que esas cosas pasen es normal, porque las leyes antipiratería prácticamente no existen. Pero que allá, un gran sello discográfico deje que un gran artista como usted caiga en la piratería, es muy difícil de entender.

Es que no hay verdadera seguridad. Es culpa de la industria discográfica, pero es su perdición también, porque no respeta las cosas que tiene bajo su control. Sólo les importa hacer dinero.

¿Su disquera se ajusta a esta descripción?

Es un ejemplo. No están ‘tan’ interesados en lo que pase con mi álbum cuando tienen a 50 Cent, porque él ha vendido muchos más discos. El mío termina convirtiéndose en un producto de catálogo.

¿Está diciendo entonces que usted no le importa a su disquera?

No les interesa artística… quiero decir, hay gente dentro de la disquera que sí se interesa… pero no es un interés general, y es finalmente su propia perdición.

Eso es verdaderamente triste.

Y una de las cosas que creo que es la más triste, y contra la cual vengo peleando recientemente, es ésta: los artistas son la gente más atropellada del mundo… por las religiones, por los gobiernos. Cuando uno lo piensa bien, la política y la religión están tratando de gobernar, controlar y finalmente eliminar el arte. Y éste es el que verdaderamente hace que el mundo funcione, ¿sabe usted? Los artistas crearon los edificios en los que vivimos, escribieron los libros que leemos…

Recuerdo las palabras de un escritor norteamericano de ciencia ficción, Robert Heinlein: “el arte pinta el espíritu de su época”. Creo que es muy parecido a lo que usted me está diciendo. 

Sí. Un artista es un reflejo de su sociedad. Por eso, cada vez que Norteamérica me señala, o cuando (el senador) Joseph Lieberman me pone de ejemplo como una “persona terrible”, es cuando más pienso que yo no soy más terrible que la sociedad que me rodea…

¿Los políticos lo siguen culpando a usted de las masacres en los colegios, y cosas así?

Sí… pero si alguien quiere decir que lo que yo hago tiene la culpa de ciertos actos de la gente, pues tiene que darse cuenta de que lo que yo hago ha sido influenciado por los actos de otros. Hay que responsabilizarse de esas acciones como persona en un momento dado. Y ese es un problema que Norteamérica tiene. Simplemente no se responsabiliza.

¿Alguna vez se le ha acercado algún político y le ha dicho: “usted es un músico asombroso y lo respeto por eso”?

No creo que yo haya permitido que esa situación suceda. Seguramente ha habido… ocasiones… en programas de televisión como Políticamente incorrecto de Bill Maher, en las que he conversado con políticos, donde he estado de acuerdo… en algunas cosas… pero la idea de la política, la sola palabra política, contiene un interés: tratar con condescendencia o influenciar a la gente por medio de la forma en la que una persona se comporta. Y todo lo que yo represento como persona, como artista, es hacer lo que yo quiera. Ser Yo mismo. Aceptando las repercusiones que esto acarrea, pero no cambiar quien soy por necesidad de atraer a otras personas.

Debo decir que hablar con usted es muy diferente a verlo en vivo. Quiero decir, toda la pasión, toda la agresión, todo el odio desaparecen cuando está en una entrevista. Es impresionante. Podría hasta decir cuál es la diferencia entre Brian Warner y Marilyn Manson…

Creo que esa es una separación semántica facilista. No importa cómo me llame. En lo que creo, quien yo soy, no va a cambiar. Pero sí existe un yo en una tarima y otro yo fuera de ella. En vivo presento todas mis ideas, todas mis emociones a extraños. Trato de que sientan esas emociones. Después del show me relaciono con gente que sí conozco y me comporto de manera diferente.

Es decir que, en este caso, ¿estoy hablando con la persona en la tarima?

Sí. Porque estoy conversando con alguien a quien no conozco. Pero no tendría sentido comunicar cosas en una entrevista como lo hago en vivo. No lograría nada. Hay momentos y lugares distintos para cada parte de mi personalidad. Entiendo que la gente se sorprenda con cualquiera de los dos.

Y esa dicotomía… ¿le funciona? ¿Cumple su propósito? Sí; he descubierto que funciona mejor cuando es aplicada. Puedo ser el caos y puedo estar en control cuando lo necesite.

Sufrió una profunda depresión en 2004. Cuando se baja de la tarima, ¿cómo nivela ese caos con la vida normal? ¿Le ayuda en su vida real esto de ser distintas personas?

Trato de rodearme de gente que se pueda adaptar a la persona complicada que soy. No puedo enojarme con alguien porque no pueda identificarse conmigo. La gente que en estos momentos de mi vida me rodea (mi banda, las personas en mi vida sentimental) no me hacen sentir temor, vergüenza o dudas a la hora de ser quien soy, o por lo menos me hacen creer en mí. Creo en mí porque hay gente que cree en lo que hago.

Muchas mujeres hermosas lo han rodeado en su vida pública. Rose McGowan, Jenna Jameson, Dita Von Teese, para nombrar solo algunas, pero esas relaciones se han terminado. ¿Alguna vez ha pensado en llevar una vida de casado normal?

Pues eso era lo que pensaba con mi relación pasada (con la artista de burlesque Dita Von Teese). La relación no tiene la culpa… pero toda la situación terminó siendo una equivocación porque yo asumía que estaba con alguien que percibía e interpretaba el amor como yo lo interpreto y lo percibo. Y no quiero decir que no me quisiera, o que me quisiera menos de lo que debió quererme… (piensa, silencio en la línea)... pero ahora estoy en una relación con mi novia que es mucho más joven que yo… esto último me lo critican mucho.

¿Pero cómo va esa relación?

Pues aún me encuentro disculpándome por ser quien soy. Sigo diciendo: “Lo siento mucho, no fue mi intención llegar a dormir a las 6:00 de la mañana…No quise hacer esto, no fue mi intención hacer lo otro…”. Y ella refunfuña. Pero eso es lo que me gusta de ella. Me he dado cuenta de que me reprimo para hacer que alguien me ame, o simplemente no muestro lo suficiente de quien verdaderamente soy. Quizá no haya sido yo mismo tanto como ahora en una relación, y esa es una lección que he tenido que aprender a las malas durante el pasado año.

Cambios drásticos…

Sí. Pero sólo puedo hablar de ellos a través de este nuevo álbum…

¿Habla de esta nueva relación en If I Was Your Vampire?

Esa canción la escribí en la navidad, a las 6:00 de la mañana. Mi novia, Evan Rachel Wood, me vio pasando por tanto tormento con el rompimiento de mi pasada relación… Me vio luchando contra mi incapacidad de hacer un nuevo álbum. Estaba mal. Tomó un cuchillo, lo puso contra su cuello y me dijo: “Puedes apuñalarme”. No lo estaba diciendo de manera ingenua o tonta… lo decía para hacerme entender que si esta persona estaba dispuesta a llevar la carga de mi dolor, entonces no había necesidad de seguir sintiéndolo… Soy ahora libre de él.

¿Así que Evan Rachel Wood se convirtió básicamente en su musa para este álbum?

No la culparía de ello. Le daría crédito. El álbum habla mucho de mi intento de entender qué es lo que quería en mi vida. Y ella es una de esas personas importantes que me hicieron creer en mí nuevamente. Pero el álbum es sobre relaciones pasadas y presentes. Y yo siempre he dudado mucho a la hora de hacer un disco que hable sobre mí…

Sí, usted siempre se disfraza…

Sí… presento mis sentimientos en forma de metáfora, personas o ideas. Pero en esta ocasión los escribí en el momento en que pasaban. Fue un proceso diferente. En esta ocasión se convirtió en la razón para levantarme en la mañana.