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¿Dónde quedaron los videojuegos inspirados en películas?

Un repaso por una historia de éxitos y fracasos en la era de los videojuegos.
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Hubo un oscuro momento en el que los juegos basados en películas eran una porquería. Pero en los últimos años la industria cinematográfica se ha volcado sobre juegos como Tomb Raider, Warcraft o Assassin Creed en busca de ideas y tratando de apoyarse en su inmensa popularidad. Incluso Netflix y Disney se han subido a ese barco. ¿Qué podemos esperar de nuevos títulos de lado y lado?

Por: Olly Paul para Green Man Gaming @GreenManGaming

Yo no iría tan lejos como para decir que sólo la gente que creció en los 90 (como yo) sufrió la decepción continua de juegos basados en películas. Uno de los juegos más malos de todos los tiempos, el infame E.T. que se hizo para el Atari 2600, es el juego al que suele atribuirse el colapso de los sistemas de juego en los años 80. Fue en tiempos en los que cada juego solo tenía permitido seis semanas de desarrollo, donde tenían que hacerlos, transportarlos y vender copias físicas, que costaban 70 dólares la pieza. La gente dejó de comprar los videojuegos por completo debido a estos altísimos costos, tanto más cuando se trataba de juegos como E.T. y Gremlins.

Algunas generaciones más jóvenes, que crecieron con consolas como Wii o Gamecube, también experimentaron decepciones de este tipo, al ver adaptadas espantosamente sus películas favoritas, aunque tal vez fueran sus padres quienes suponían que disfrutarían esos juegos más de lo que lo hacían con SuperMario o GTA (Grand Theft Auto). A los que crecimos en los 90 nos tocó quizá el más exitoso de los juegos basados en películas: Goldeneye. También hubo algunos otros relativamente buenos basados en películas de Disney. El motivo de esto presumiblemente es que no es muy difícil hacer un juego decente en 2D cuando ya se dispone de buenas gráficas, buenos personajes y una buena banda sonora.

Durante la época del PS2, Gamecube y Xbox, un videojuego era sólo un eslabón más en la cadena de producción de las compañías cinematográficas. ¿Película? Check. ¿Publicidad? Check. ¿Juguetes? Check. ¿Videojuego?... Realmente a nadie le importaba la calidad, no se trataba más que de una nueva asignatura en la lista de los estudios y los actores. Era posible que se produjera algo de calidad por este método, como fue el caso de casi todos los juegos de The Lord of the Rings, sobre todo cuando empresas como EA (Electronic Arts) tenían suficiente control sobre la realización del juego. Harry Potter formó parte de este grupo, Hulk y King Kong también resultaron ser sorprendentemente buenos. ¿Pero eran buenos porque se habían hecho inspirados en películas o lo eran a pesar de eso?

Los encargados de LucasArts se dieron cuenta de que sus juegos sobre precuelas -Star Wars Episode 1: Jedi Power Battles, The Phantom Menace y Episode III- no estaban teniendo el mismo éxito que esos otros juegos que ofrecían un algo extra. La clave era no sólo tratar de copiar las películas sino crear una experiencia nueva para los jugadores usando el generoso universo de Star Wars. Juegos como Republic Commando, Battlefront 1 y 2, Bounty Hunter, Rogue Squadron, Empires at War, Jedi Outcast y Academy, fueron y siguen siendo muy respetados. Pregúntele a un fan de Star Wars qué es lo que más le gusta de las nuevas películas de la zaga y la respuesta probablemente incluya algunos elementos que han surgido como continuación de sus juegos favoritos. (Consejo: Si usted es un fan de Republic Commando (como yo), vea uno de los episodios de la serie animada Clone Wars. Incluye elementos de Commando y la continuidad es tan orgánica con el resto del juego que es genial).

Por todo esto, para el momento en que salieron el PS3 y el Xbox 360, la mayoría de los juegos basados en películas ya habían desaparecido. Ya no eran productos apetecibles para los estudios de Hollywood. Una decisión inteligente, pues para ese entonces ya los jugadores se habían pellizcado y el dinero había empezado a destinarse a los IP (juegos de Intellectual Property). Se dieron cuenta que era imposible competir con GTA, Call of Duty o Assassin’s Creed, juegos que en sí mismos habían empezado a volverse muy cinematográficos y que encima no tenían la necesidad de atenerse a las restricciones lógicas de una película, como tener que desarrollar una historia en un margen de tiempo de dos horas. Entonces, concretamente, ¿a dónde se fue todo el efectivo? La pregunta podía traducirse de la siguiente manera: ¿cómo nos aprovechamos de la naturaleza impulsiva de los niños, la creciente sensibilidad de los padres hacia los videojuegos violentos, y al mismo tiempo lidiamos con el hecho de que convertir películas en juegos es realmente difícil? La respuesta: homogeneizando todo en un tema familiar: ¡LEGO!

Star Wars, Lord of the Rings, Batman, Avengers, Harry Potter, todos han sacado secuelas con un formato de LEGO, y ahora Disney también lo ha hecho con su versión de The incredibles. No quiero decir con esto que los juegos sean malos, está claro que estos también tienen un lugar en el siempre diverso campo de los juegos. Pero el método es conocido: empiezan por algo familiar y le dan un giro que lo haga entretenido, novedoso y fácil de jugar. La dificultad y la diversión de las continuidades del juego con la película se han ido, a favor de un tipo de juego consistente y posiblemente más normal. Como una cápsula de café Nepresso: no es lo mejor, pero uno ya sabe que va a la fija.

Y este parece ser el modo en que la industria de los juegos abordará las películas en los años venideros. De hecho, es como si el tablero se hubiera dado vuelta. La industria cinematográfica se ha volcado sobre juegos como Tomb Raider, Warcraft, Assassin Creed en busca de ideas y tratando de apoyarse en su inmensa popularidad. Incluso Netflix se ha subido a ese barco, tomando prestado al gran Witcher, y Disney ha dejado de sacar plataformas en 2D y ahora está creando películas como Wreck It Ralph, también conocido como “un ejemplo de videojuego con claras referencias a una película”. La industria de los juegos no necesita los folletos de los escritores de Hollywood para encontrar ideas, prefieren ir a la fuente y desarrollar sus propios planes para IP. Juegos como el próximo Spiderman para PS4 y las recientes series de Batman Arkham, Battlefront 2 (el nuevo) y Shadow of Mordor tienen estándares muy altos que se están cumpliendo, o que muy probablemente se cumplirán. La responsabilidad recae en ellos para hacernos jugarlos en lugar de recoger el nuevo God of War o simplemente League of Legends otra vez.

Entonces, ¿hacia dónde apunta todo esto? ¿Vendrá una nueva oleada de juegos sobre películas? Es improbable, pero no deja de ser posible. La AR (Augmented Reality) ha permitido innovaciones en juegos como Harry Potter, y las compañías todavía están haciendo juegos móviles sobre Transformers y cosas por el estilo. Pero los juegos AAA (los producidos por distribuidoras importantes) en estos días tienen que usar plataformas con DLC (contenidos extra descargables de internet) y una base de fans cada vez mayor para tener un retorno de la inversión lo suficientemente bueno. ¿Quiere saber cómo se arruina un retorno de la inversión? Usted hace un mal juego porque está tratando de sacar provecho de una franquicia cinematográfica popular. En los últimos años los realizadores han demostrado que evitar esto es admirable, a pesar de TellTale Games. La única forma de seguir es la que han fundado los nuevos juegos de Spiderman y Avengers, creando una nueva historia y convirtiéndose en parte del universo por derecho propio. Levantarse entre libros, películas y programas de televisión como experiencias igualmente importantes y lucrativas.

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