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Marc Ginale trae el margen al centro en el álbum YEYO

Marc Ginale, uno de los álter egos del rapero venezolano Marlon Morales, también conocido como Lil Supa’, presentó su nuevo álbum: 'YEYO'. Hablamos con él.

YEYO Lil Supa
YEYO es el más reciente álbum del rapero Lil Supa.
Foto: Andres Quintero // @andresquintero___.jpg

Marlon Morales, autor venezolano también conocido como Lil Supa’, presenta álbum y un nuevo álter ego agresivo, callejero y crudo.

Por Santiago Cembrano // @scembrano

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“Nuestra marginalidad es al revés”, dijo alguna vez Renny Ottolina, inolvidable showman y presentador de televisión venezolano de la segunda mitad del siglo XX. Se refería a una contradicción tan evidente como confusa: ¿Cómo es posible que lo marginal —lo que está en el límite de un lugar, lo secundario y poco importante, lo que está fuera de la norma social— haga referencia a la mayoría de un país?

En Venezuela, como en el resto de América Latina, se habla de la población marginal como si pasar hambre un día sí y el otro también fuera una excepción y no la realidad de casi todos. Por eso la definición está al revés, sentencia Ottolina, pues la población marginal no es un pedacito de la hoja: “¡La clase marginal en Venezuela es la hoja!”.

Esa contradicción está en el corazón de Marc Ginale, uno de los álter egos del autor venezolano Marlon Morales, también conocido como Lil Supa’. Marc Ginale es un tipo que hace eco de la voz de millones de venezolanos y latinos, que desde la supuesta periferia se pone en el centro para narrarte la vaina como es, tan sencilla como cruda, tan violenta como compleja, carajo.

Por eso su rap puede tocar temas que quizás no caben en el universo de Supa’. Así lo describe el mismo Morales: “Él es contestatario y frontal. Sus rasgos más característicos son el verbo sucio, los códigos de la calle, la experiencia de haber vivido más de 35 años en Venezuela”. Lo dice con tono tranquilo y palabras cuidadas, lo contrario de Marc Ginale, narrador y protagonista de su nuevo álbum: YEYO, el segundo larga duración del artista de Maracay.

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André Uncut - @andreuncut.JPEG
Lil Supa.
Foto: André Uncut // @andreuncut.

Morales ya pasa las dos décadas en el hip hop, una carrera ilustre que lo ha llevado a recorrer el mundo y a ubicarse en lo más alto del escalafón del rap latino. A Marc Ginale, sin embargo, no lo conocimos sino hasta hace algunos años. Interpretó un papel de reparto en WIZ (2019) con N-Wise Allah y apareció como protagonista en C.R.A.C.K (2020) con Jonas Sanche y El Bloke con Crudos Levels (2021). Pero YEYO es la gran entrada triunfal, y muy esperada, del señor Ginale.

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El proceso le tomó alrededor de tres años a Morales, e incluyó un ejercicio de desdoblamiento para hacerle espacio a la creación de otros discos como NEØN (2020) que tenían un narrador, intención y humor distintos. Con la intención consciente de crear una pieza discográfica, un mundo propio, bajo la firma de Marc Ginale, el barco llegó a puerto.

El que te mira a los ojos en la portada —tan fresco como un cubo de hielo, con un bigote espeso, pelo frondoso y la ceja izquierda levemente alzada, como si supiera algo que tú no— es Luis “Güicho” Morales, el padre de Marlon, fallecido en 2013. Esta foto de una licencia de conducción ochentera de Güicho reconoce a una de las grandes influencias de YEYO, tanto en la actitud de Marc Ginale como en las historias que cuenta. Las apariciones previas del personaje ya indicaban por dónde podía ir YEYO, a qué podía sonar: rasgos de pureza callejera y la tenebrosidad minimalista de la nueva ola del rap gringo, color al que Morales llama grime. Esa fue la base, el terreno delimitado y listo, sobre la que construyó YEYO, un disco que es como el guion y la banda sonora de un filme callejero, con violencia y velocidad, como si La Haine hubiera sido grabada en Caracas y Vinz se llamara Yonaiker.

De su país han salido millones durante la última década, pero él no. Temas como Cloaca, Plata o Lacra narran desde adentro, el caos del ojo del huracán o quizás lo conocido de la trinchera. “YEYO se nutre del día a día de los que seguimos en Venezuela. Son millones de circunstancias diferentes, pero nos une el espíritu de salir adelante, de no descansar, de triunfar. En medio de esas situaciones es cuando el venezolano demuestra virtudes y habilidades, muchas veces contracorriente. Esa es la columna vertebral del álbum. Hay mucho de relatos de familiares y amigos, de evidencias propias, de lo que se ve siendo un venezolano de a pie. Es fácil identificarse si has caminado estas calles”, afirma Morales.

Lil Supa Andres Quintero YEYO.jpg
Lil Supa
Foto: Andrés Quintero.

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Marc Ginale narra, no juzga: brillan solos el ingenio y la sagacidad que surgen cuando el estómago ruge. También lo hacen la sangre derramada sobre el asfalto y el afán por ver otro día más. No son cuentos amables ni de hadas, y él los describe con aspereza a través de versos maliciosos llenos de jerga, vicios y rabia. "Esto es Venezuеla, vida baja y guantes de seda", sintetiza en EL GOLPE.

Todo esto lo rapea con arrechera Marc Ginale, como lo aprendió de Raekwon. El disco tiene energía deportiva y de competencia, da gusto escuchar a un MC escupir y desahogarse con ganas para mostrar que tiene un par bien puesto y que las medallas que cuelgan de su cuello se las ha ganado.

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Esa dinámica, incluso cuando la competencia es contra sí mismo en forma de autocrítica, Morales la describe como liberadora. Avanza por YEYO con experiencia y los colmillos afilados, como quien llega a reteñir su firma en el podio o en el techo de algún local que se eleva sobre la ciudad. En GRIS afirma que es el principal responsable de que el hip hop latino siga vivo. Esta es la razón:

Lo digo desde la seguridad, seriedad y el orgullo que me dan tener casi 20 años de permanencia en este juego y seguir vigente. Hablo por mí y por aquellos que seguimos manteniendo la bandera del hip hop en alto, que vemos cómo pasan las tendencias y las modas y seguimos abrazando el hip hop, el más puro y el más clásico para que no muera, para que se reconozca a nivel mundial.

En ese sentido también se siente marginal Marlon Morales: por fuera de la norma, aferrado al estandarte del rap de siempre, con un espíritu en vías de extinción.

Por eso, en canciones como (ASCO), RODMAN y HÉCTOR se define como el 10. El último de su especie, para ser preciso: reconoce que la posición es cada vez menos común en el fútbol contemporáneo, así como considera que la esencia del hip hop escasea en el panorama. Aficionado del balompié, sus jugadores favoritos han llevado ese número en la espalda o han cumplido ese papel en el campo. “Es un rol que me gusta asumir dentro del hip hop latino. Velocidad mental, el respeto por la técnica, por la historia, por el juego. Son valores que también me enseñó el fútbol: ver el hip hop como un deporte de competencia, habilidades y técnica siempre ha sido muy positivo y sano”, dice.

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2- Andrés Quintero - @andresquintero___.jpg
Lil Supa
Foto: Andrés Quintero - @andresquintero___.jpg.

La atención al detalle que caracteriza a los buenos 10 también encuentra un hogar en la mente de Morales. Que el disco sea frenético, veloz, sucio, explícito y rudo no debe entenderse como evidencia de que el proceso haya sido igual. Al contrario, estamos frente a un autor que no deja nada al azar, que se sumerge en la conceptualización de cada trabajo y no sale a la superficie hasta que conoce y entiende cada rincón.

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Como ejemplo específico pero representativo están los ad-libs, esas voces secundarias que danzan alrededor de la voz principal para decorar la canción, acentuar ideas o condimentar la experiencia. Jamal y A-Plus fueron influencias previas en este campo y luego, ante el derroche de ad-libs en cada track de la movida grime (piensa en Westside Gunn, por ejemplo, y su doot-doot-doot-doot-doot eterno y tan suyo), le dedicó tiempo a estudiar cómo usarlos. Ahora, confirma el escritor, los ad-libs son un rasgo definitorio del rap de Marc Ginale para incrustar ideas en el subconsciente del oyente.

La personalidad de Marc Ginale acaba de tomar forma con grandes pasiones que Morales le cede a su personaje, uno de tantos en su multiverso. El graffiti, por ejemplo, como queda plasmado en ÓXIDO, memorias de un escritor en medio de una misión llenas de tensión, investigación, miedo y determinación.

“El graffiti me enseñó a conocer la calle, a respetar la noche, a saber medir los tiempos, a estudiar actitudes y comportamientos de los elementos que están en la calle y a los que te tienes que enfrentar, la competencia sana, la deportividad, la práctica del oficio, saber que la práctica muchas veces hace al maestro y que lo que importa para nosotros siempre es la calidad en cantidad, como todo un all city”, comparte Morales. Tiene el boceto en su mente, pero anda sin papeles / Viste siempre cinco paneles y sus TN / Anda sin novia, sin carro, casa ni bienes / Pero es coleccionista de trenes, ¡goddamnit!, narra vívidamente Marc.

Su afiliación a la Lo Life, una filosofía de vida, sale a flote en *NIEVE como su estado mental constante. En un primer nivel podemos señalar que, tras años de búsqueda, Morales ya tiene sus tres prendas favoritas de Polo: la Rugby 5 Horsemen azul, el 1992 Stadium pullover y el Indian Head Knit. Pero el tema va más allá, como lo indican los saludos de sus compañeros Buds Penseur, Rttc Commite y Superbad Solace. “Son códigos de conducta mucho más allá de los códigos de vestimenta. Es una manera de ver la vida, de cuidar a tu familia y a tus amistades, a través del amor y la lealtad. Todo aquel que comparta estos códigos y estos lenguajes emocionales se considera familia. Los que compartimos estos valores tenemos familia en todo el mundo”, afirma. En resumen: Real collectors / Ellos solo ven ropa con defectos / Lo nuestro es secreto / Vestimos historia y tenemos respeto. Es el lenguaje cifrado de la hermandad, de los que salen a la calle a buscarse la vida pa’ salir de abajo.

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Marc Ginale narra con destreza y atención al detalle. Construye imágenes con cada verso, y cada canción se vuelve un corto: el storytelling es otro de sus rasgos principales. No es casualidad ni coincidencia, pues desde hace un tiempo Morales ha estudiado el estilo de escritura de los guiones para poder transmitir esa sensación de cine con sus letras. Y para escribir estos guiones siempre va primero la música. Así es desde SERIO (2017), su primer álbum, para cuyo proceso dejó de escribir al aire, sin instrumental. Desde entonces, cuando escribe lo hace dirigido a cierta atmósfera musical, que termina siendo un determinante principal de su narrativa y su discurso.

Doktor Rheal, DJ Swet, Sabiobeats, Senshi No Kuma y Marco Polo y DJ Skizz brindan beats letales a YEYO, pero el principal responsable del ambiente del disco — —siempre de noche, la ciudad en llamas, una amenaza constante en cada esquina—, es Castellanos. Él y Morales se conocen desde tiempo atrás, ambos empezaron como bboys y crecieron en la cultura hip hop de Maracay. C.R.A.C.K mostró que sus pistas le calzan a Marc Ginale como un guante, y en YEYO la dupla expandió su trabajo.

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“Castellanos conectó directamente con mi búsqueda de mantener un sonido cinematográfico para este álbum. Fuimos intercambiando samples, referencias cinematográficas, discos de rap, de salsa e instrumentales para armar un banco de sonidos que nos terminó dando el color de YEYO. Estoy muy contento con el resultado porque así como en el álbum SERIO y las obras subsiguientes a esa encontré esa conexión con Oldtape y con Drama Theme, en este caso pude encontrar esa llave con Castellanos que terminó dando un resultado maravilloso”, celebra Morales, que aportó a la producción de ASCO, POLVO, ¡SAPOS! y CHARCO.

YEYO suena clásico y actual —la sensación de entrar a un callejón abandonado es atemporal— y dialoga con el sonido de la ola que desciende de Roc Marciano y Griselda, movida que otros han llamado neoboombap o el renacimiento de la Costa Este.

El diálogo con ese panorama también se da con invitados como Crimeapple (GUISO) y Flee Lord (“BUITRE”), ambos figuras significativas de esa escena, ambos con ascendencia latina. Más que como un triunfo personal al colaborar con MCs respetados del norte, Morales lo considera como una victoria colectiva: “Gente como ellos y Estee Nack son eslabones fundamentales entre el rap de Latinoamérica y el de Estados Unidos que nos sigue influenciado. Creo que termina siendo un aporte para toda la movida del rap latino”.

Nasty Killah (HÉCTOR), Ríal Guawankó (“CRISTAL”) y N-Wise Allah (con una aparición absolutamente estelar en “RODMAN”) son los invitados que representan el rap en español en YEYO. Son continuidades de los procesos de Morales, memoria hecha canciones. Con los dos primeros, connacionales y colegas del colectivo de El Dojo, revive duplas como Zu-Ríal y Fresco y Sucio. “Me inspira día a día contar con mis raperos favoritos de Venezuela en el álbum”, explica. Y con el español convoca a su compañero de WIZ, trabajo en el que apareció por primera vez Marc Ginale. N-Wise no llega solo, sino con DJ Swet, el socio del rapero de Miranda de Ebro para hacer Body Bags y que aparece a lo largo del disco con cortes y un color únicos. En total, esas tres colaboraciones en castellano “tienen muchísimo sentido para, de alguna u otra forma, hacer una obra global. Conectar esos puntos en diferentes épocas y en diferentes formatos siempre me ha parecido súper interesante. Son amigos y colegas que respeto muchísimo. Los admiro y aprendo cada día de ellos.”

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Sí, la perspectiva de YEYO es global, como su nombre lo indica: sonido adictivo, producto puro, sabor a lleca, envíos a todo el mundo. Aun así, el centro está en Venezuela, siempre: su realidad inunda todo el álbum. Esto nunca es más explícito que en “…MIERDA”, un corte potente con la desesperación del que busca una bocanada de aire fresco para respirar. Marc Ginale sentencia que no es lo mismo verlo que vivirlo, denuncia que el país está en guerra y a merced de una nueva burguesía y propone alzar la voz contra esos hijos de perra que están tan cómodos que ni saben cuántos bolívares cuánto cuesta una arepa. Así lo explica Morales: “Es la voz de un ciudadano que lleva toda su vida en Venezuela y ha visto con sus ojos cómo el país se ha transformado en veinte países diferentes a lo largo de los años. A veces parece que estuviésemos estancados y a veces parece que avanza. Otras veces solamente hay que sobrellevar las situaciones, resolver el día a día sin pensar demasiado en el futuro porque estamos agobiados por el presente. ‘…MIERDA’ es la voz de uno de 30 millones de venezolanos. Agradezco mucho, y siento que soy un afortunado, si varios de los que están a mi lado se sienten representados por ese grito”.

“…MIERDA” se difumina hacia el final, mas Marc Ginale no se detiene. Con voz queda, en los últimos segundos, ratifica su lealtad a su tierra, a su familia, a su raíz: eso es lo que es la patria, después de todo. Se siente como una confesión de la razón por la que puede hacer un disco como YEYO para que sea puro rap pero también una radiografía de la sociedad que habita. “Y no sé si estoy loco o poco cuerdo, pero cuando me preguntan por qué vuelvo, ni lo pienso. Nada más imaginarme sin familia y sin mi pueblo, lloro solo en el aeropuerto cada vez que lo recuerdo”. Puede viajar por España y Japón, pero Marc Ginale siempre vuelve al margen; es su centro, su casa.

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