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Martín Elías, el hijo del Cacique, según su hermano Rafael Santos

A propósito del estreno de 'El hijo del cacique' en Caracol Televisión, hablamos con Rafael Santos para recordar a "El Gran Martín Elías".

Martín Elías: así lo recuerda su hermano Rafael Santos.
Martín Elías: así lo recuerda su hermano Rafael Santos.
Foto: Archivo Shock.

Caracol Televisión estrenó El hijo del Cacique, una historia de ficción inspirada en la vida del fallecido cantante vallenato Martín Elías , hijo de Diomedes Díaz.

En la novela, protagonizada por Milciades Cantillo, aparecen, entre otros, su hermano Rafael Santos, quien ha participado en anteriores producciones televisivas como Rafael Orozco El ídolo, La Selección y Tarde lo Conocí.

Hablamos con él para recordar a "El Gran Martín Elías".

Por Jenny Cifuentes | @Jenny_Cifu

“La columna vertebral de esta historia son las situaciones de la familia Díaz Acosta. Entre la nobleza y sencillez en que crecimos, pero sobre todo con esa berraquera de nuestra herencia guajira y cultura musical.

Es la esencia de la familia en la que también, se pueden identificar los hogares nacionales, porque el público se va a dar cuenta de que somos un hogar colombiano más. En medio de esas experiencias se irá contando la vida de Martín. Para mí, ser parte de esta producción fue por un lado, muy bonito, pero también un tanto doloroso.

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Hubo muchas lágrimas, pues me tocaba devolver el casette y de nuevo tener muchas emociones, tristezas, que me ayudaron a crecer como ser humano. Revivir en esta novela tantas cosas fue conmovedor.

A pesar de ser un ídolo siguió siendo un hombre noble, humilde, un campesino, y eso se ve reflejado en cómo fue Martín Elías

Nosotros éramos una familia normal. Con los compliques de cualquiera. Por ejemplo, mi papá salía de gira a otras ciudades o a otros países y yo, de 14 años, tenía que ver por la casa. Cosas cotidianas. Muchas veces tocaba ir a fiar a las tiendas porque en ese tiempo no había manera de mandar dinero desde el exterior. Los tenderos, que eran de La Junta, Guajira, de donde es mi papá, nos anotaban en un cartoncito lo que debíamos y cuando él regresaba de sus viajes, yo se lo mostraba, y les pagaba el doble o el triple de eso, en agradecimiento.

Es verdad que tuvo mucho dinero. Después de las giras, llegaba con maletadas de plata y tuvimos nuestros lujos, pero él y mi madre nos enseñaron el valor de la sencillez. Cuidaron nuestra niñez. A nosotros no nos enfermó la plata. Mi padre siempre estuvo pisando el suelo. A pesar de ser un ídolo siguió siendo un hombre noble, humilde, un campesino, y eso se ve reflejado en cómo fue Martín Elías”.

“Cogía la escoba de micrófono y cantaba”

“Cuando Martín cumplió 5 años, yo tenía 15. Mi papá se había enfermado de Guillain-Barré y me puso a cargo del niño, porque era el más chiquito.

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Al iniciar con sus problemas me dijo que me encargara de la familia, que dejara de estudiar y empezara a trabajar para tomar las riendas del hogar. Para mí fue un crecimiento muy grande. Maduré antes de tiempo por todos los compromisos y obligaciones. Tenía que quedarle bien a mi papá. Hoy mi conciencia está tranquila porque veo que hice bien la tarea con Martín.

De pequeño, empecé a enseñarle los valores que nuestros padres me transmitieron. La nuestra era una relación además de hermanos, de padre e hijo. Él me decía su segundo papá. Le enseñé a cantar y a versear. A los 8 años lo llevaba a mis presentaciones, - porque también soy cantante y grabé desde los 17-, para que viera cómo era eso. A veces, además, mi padre lo llevaba a sus conciertos.

Martín fue un niño feliz. Le gustaba jugar futbol, los videojuegos y ver videos de mi papá. Es que él no pudo disfrutar tanto tiempo a mi padre porque ya era muy famoso y no paraba en la casa. Estaba trabajando todo el tiempo y lo veíamos cada seis meses.

Mi hermano me decía que quería ser un artista grande, cantar y componer. Yo le contestaba que eso se daba con el tiempo, que poquito a poco iba a ir desarrollándose.

Cuando yo regresaba de mis presentaciones, me daban unos videos y Martín los cogía de la maleta, los veía y me imitaba. Recuerdo que yo llegaba cansado y él ponía eso a todo volumen. No me dejaba dormir pero me reía mucho porque él lo disfrutaba. Se ponía mi ropa, cogía la escoba de micrófono y cantaba.

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Lo que mi papá musicalmente me enseñó, se lo transmití. Fue lo que él vio en la casa. Cuando tenía unos 10 o 12, me dijo que quería salir a cantar. En el barrio empezaban sus primeras fiestas con los amiguitos. Si uno de ellos cumplía años, iba y les cantaba a capella porque era un niño. Ya a los 15 grabó una par de discos con mi tío Elver Díaz y más adelante decidió emprender su camino musical.

Al principio fue difícil para él porque estaba moderando la voz y cantaba muy emocionado, se le oía muy fuerte y la gente decía: es que ese muchacho grita mucho. Lo que pasaba es que la emoción no lo dejaba medirse.

En ese momento de su vida estaba pasando de la niñez a la adultez, y aprendiendo a manejar su voz. Nosotros lo apoyamos mucho, yo le daba algunos consejos de técnica vocal. Él trabajó mucho por crecer en su carrera.

Pienso que su momento musical más importante fue cuando pegó El Terremoto, ahí se disparó Martín Elías. En realidad, se convirtió en un terremoto, ya llenaba estadios. Murió siendo el número uno del vallenato joven”.

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Rafael Santos junto a su hermano Martín Elías en el último cumpleaños del primero.
Foto: Cortesía Rafael Santos.

5 datos sobre Martín Elías

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Amante del Joe Arroyo

“En la casa escuchábamos las canciones de mi papá, de los Hermanos Zuleta, -porque eran sus ídolos - y Joe Arroyo. Es que Joe era muy cercano a la familia. Cuando Diomedes de Jesús, que es el hermano que me sigue, nació, mi papá llevó a Joe para que tocara en la fiesta del bautizo” narra Santos.

Martín adoraba a Joe Arroyo, nos lo contó en varias entrevistas. En el disco El Boom del Momento (2012) junto al acordeonero Juancho De La Espriella, grabó Homenaje al Joe que incluyó los temas Muévelo y Musa Original; y en Sin Límites (2017) su álbum póstumo, dejó grabada una versión de La Fundillo Loco, también tributando al gran “Centurión de La Noche”.

“Junior ¡tu papá!”

La fiebre de fútbol siempre acompañó a Martín. Su devoción por el Junior fue heredada de Diomedes. Al gran Martín Elías, se le vio muchísimas veces en el Estadio Metropolitano alentando al equipo tiburón o luciendo la camiseta rojiblanca en varios de sus shows gritando: Junior ¡tu papá!

El Valledupar Fútbol Club también estuvo en sus afectos, decía que había que resaltar el equipo de su ciudad. Desatada era su pasión por la Selección Colombia. Tanto, que en 2014 renovó el corte Yo Soy Mundial, publicado por Diomedes en el 94 (composición de Juancho Rois) por la participación de Colombia en la Copa Mundial de Fútbol ese año.

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Junto al acordeón de Juancho De La Espriella, en su versión, Martín alentó al equipo a ir a Brasil, cantándole a Pekerman, Falcao (la grabación fue antes de la lesión del astro), Teo, Mondragón, Muriel, Armero y demás.

Así como quedaron estampadas para la historia imágenes de Diomedes junto a íconos del fútbol nacional como Willington Ortíz, Arnoldo Iguarán, “El Pibe” Valderrama o René Higuita, también ahora son tesoros para los fans las fotos de “Tín”con Falcao García, su amigo Luis Muriel o David Ospina, a quien le cantó en una celebración de su cumpleaños.

Todo lo que rodeara al fútbol le encantaba. Incluso, en el trabajo Homenaje a los Grandes Vol. 2 (2016) en su interpretación de A mí no me importa - popularizada por Los Betos-, se le escuchó en un saludo: “Para Beatriz Mesa, la mamá de Javier Fernández, tú tranquilo, la familia de “El cantante del goool”, aludiendo al narrador deportivo.

Cuando tenía tiempo, jugaba. Lo hizo hasta en los “Partidos de Fútbol de Las Estrellas”, unos encuentros a beneficio que organizaba Olímpica Stéreo en Bogotá con artistas nacionales.

Su ídolo en clubes internacionales: Cristiano Ronaldo.

“Era muy admirador de Cristiano. Mandaba traer del exterior ropa de la que CR7 usaba. Se ponía los mismos buzos, se peluqueaba con los mismos cortes. Hasta se mandó hacer un dije del Real Madrid en oro rosa con diamantes y rubíes, en la época en la que estuvo el jugador”, contó Rafael Santos.

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Tras su deceso, el fútbol también lo lloró. Ese abril de 2017 los jugadores del Junior en el estadio, le rindieron un homenaje póstumo con una bandera que lucía su rostro y en la que se leía: “Tu Junior del alma lamenta tu partida, pero sabemos que desde el cielo, nos alentarás”.

Su muerte generó bastantes manifestaciones de futbolistas en redes. Su foto con la camiseta estampada con Falcao, publicada por el mismo jugador, conmovió a los “Martinistas”, sus seguidores.

Entre los tributos que se le siguen haciendo, el fútbol dice: presente. En 2018, en Valledupar, se jugó un “Torneo Homenaje a Martín Elías” con la participación de figuras vallenatas: “El Mono” Zabaleta, su hermano Elder Dayán Díaz, Diego Daza, Peter Manjarrés, Iván Villazón o su acordeonero Rolando Ochoa, estuvieron dándole al balón y recordándolo.

La finca “La Bonita”

“Nosotros, todos somos campesinos así hayamos nacido en la ciudad. Nuestras raíces de padre y madre son campesinas. Mi mamá es de pueblo y mi papá era de campo. Nacimos es Valledupar pero nuestra sangre es guajira. A Martín le gustaba mucho pasar tiempo en su finca “La Bonita” que queda entre Valledupar y el corregimiento de Badillo.

Mi papá nos acostumbró a que cuando teníamos vacaciones del colegio nos llevaba para sus fincas a mostrarnos cómo se ordeñaba una vaca, etc.

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Para darnos esas enseñanzas que le dieron los abuelos. Y claro, para nosotros era más divertido estar en la finca detrás de un animal, que en Santa Marta metidos en el mar. En la finca pasaban ríos, había cascadas, a todos nos gusta estar en el campo. Es la esencia de lo que uno es. Así fue Martín.

Bautizó su finca por la canción Bonita de mi papá. Es una costumbre que tomamos de mi padre que le ponía a sus animales los nombres de sus canciones. También lo hago con mis animalitos. Por ejemplo, tengo unas yeguas que se llaman La Reina y Te Necesito. Además de usar títulos de canciones para bautizar ganado, Martín les puso por ejemplo, a un toro Rafael Santos y a otro Cristiano Ronaldo”.

El holograma de Diomedes

Martín coleccionaba camisetas, gorras y videos de Diomedes. “Buscaba esas grabaciones de él en conciertos, en parrandas, de todo. Fan número uno de nuestro padre”.

Tenía en su casa una sala llamada “El Cuarto del Cacique” con imágenes de su papá, tan grandes como las paredes. En las últimas entrevistas nos contó que soñaba con llevar a sus shows un holograma de Diomedes para seguir disfrutando de sus canciones en vivo, así fuera de esa manera. Un recurso con el que estrellas del rock, del pop y del rap han hecho giras.

Se imaginan?

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Martín, eterno

Para recordar a Martín, se instaló un monumento con su figura en Valledupar y se inauguró recientemente en la ciudad, una avenida que lleva su nombre. Su rastro queda en sus hijos, Martín Jr.de 14 años y Paula Elena de seis; en sus discos que siguen sonando y sonando, y en todo un pueblo que lo aclamó y lo seguirá queriendo.

Martín Elías quedó incrustado en la memoria nacional, fiel a su famoso dicho: “No es solo dar el paso, sino dejar la huella”.

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