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Otro Día Más: el registro de la migración de Ríal Guawankó

El rapero venezolano Ríal Guawankó salió de la ciudad de Los Teques, pasó por México y ahora vive en Bogotá. Su nuevo álbum, 'Otro Día Más', es el resultado de sus experiencias y un documento de lo que vive la diáspora venezolana.

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Ríal Guawankó, rapero venezolano.
// Fotos: María Murcia

Abre Otro Día Más de Ríal Guawankó en cualquier página y te encontrarás con migración, introspección, determinación y superación.

Por Santiago Cembrano | @scembrano

Cojamos como ejemplo Lucha X las Lucas, que cristaliza el ethos del nuevo álbum del rapero y productor venezolano. “Seguir en mi tierra como quisiera / Pero nos tocó migrar buscando libertad financiera / Con la familia en el pensamiento aquí y donde fuera / Y una desconocida melancolía de compañera / A veces no estoy claro ni a qué día estoy / Pero no pierdo la noción de por qué vine y lo que soy / Además, añadiré el refrán pa'l día de hoy: ‘Pásame mi plata, don’t fuck with me boy’”. Directo y a la cara, no hay tiempo ni ganas para rodeos.

Otro Día Más es el segundo larga duración de Ríal Guawankó, que con Latin Jazz Rap (2013) logró un clásico contemporáneo del rap en español que fundió las enseñanzas de Miles Davis, Mongo Santamaría y Ray Barretto con humo de tabaco y sabor a ron y un trasfondo de películas de mafia como El Padrino, Carlitos Way o Scarface.

Desde ese universo, forjado en su natal Los Teques, capital del estado de Miranda, salió Ríal rapeando como si se tratara de un arte marcial. Desde entonces, se fue de Venezuela, publicó el EP The Real Drama (2016) con Drama Theme y unió fuerzas con algunos de los máximos exponentes del rap de su país para hacer Worldwide (2019), el debut del súper colectivo YoYoDOJO.

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En 2016, cansado de la inercia cómoda y soporífera, previendo la profundización de la crisis económica y pensando en el futuro de su hijo César (que hoy tiene 12 años), Ríal Guawankó le dijo adiós a Los Teques y se mudó a Ciudad de México, donde le dio forma a la idea de Otro Día Más, cuyas bases ya habían empezado a establecerse en sus últimos días en casa.

El desarraigo y la experiencia de la migración, la misma que han vivido millones de venezolanos de la diáspora, catalizaron el proceso. Luego se mudó a Bogotá, donde reside ahora, y en el estudio Magna Records completó y pulió el proyecto, que no fue publicado hasta que Ríal no estuvo satisfecho con el sonido que buscaba, una búsqueda que se convirtió en obsesión.

Otro Día Más avanza al ritmo del boom bap con sintetizadores y samples ochenteros con sabor a Miami Vice. En su nombre está su espíritu: uno de lucha porque cada día hay que hacer lo que sea necesario para que tu familia esté bien y tenga el estómago lleno; y cada nuevo día es una oportunidad para lograrlo y una condena si te dejas apabullar por el ritmo desenfrenado de las metrópolis.

Ríal Guawankó. Rap. Venezuela
El rapero venezolano Ríal Guawankó.
// Foto: María Murcia

Hay tanto de Ríal Guawankó como de Kenys Santiago, su nombre de pila, pues las barras y el rap llevan a imágenes de lo que vivió en la soledad de ciudades antropófagas cuarenta veces más grandes que donde nació. Como migrante, asumió la disciplina como camino: “En general nunca estaré conforme, yo vivo entrenando / A mi cerebro como en un templo, maquinando / Adelantando el tiempo y controlando mis movimientos ante ratas que viven traicionando”, rapea en ''.

Se exigió para lograr un sonido único y elevar su escritura y juego de palabras. Estudió las atmósferas sonoras de The Chromatics y Sade, así como la tinta de Nas y Raekwon. Maduró y aprendió de las lecciones y los golpes. Respetó los procesos esperando a que el momento preciso llegara para cada letra o línea de bajo. Sentía que en el rap en español hacía falta un disco así, que hablara de estas situaciones de migración, esas que se fue a buscar cuando dejó Los Teques. Migró buscando la vida y la vida le devolvió este disco.

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Hablamos con Ríal Guawankó.

Siento que Lucha por las Lucas condensa el espíritu del álbum. Habla de esa mentalidad de lucha, que se agudiza con la diáspora, de hacer lo que haya que hacer para poner comida en la mesa al final del día. Y al otro día igual. ¿Cómo fue hacer un disco tan conectado con la experiencia de la migración?

Marico, yo me fui a buscar ese disco porque no tenía esas experiencias dentro de mí. Era 2016 y en Los Teques estaba burda de relajado, en una situación demasiado tranquila para mi gusto. Y no es que me interesara vivir mal, sino que me sentía muy conforme con todo lo que estaba sucediendo a mi alrededor, incluso con mi situación financiera y personal. Estaba muy cómodo, en la casa de mi mamá, con mi hijo; lo mantenía con el rap. Vivía bien, tenía mi estudio. Pero ya estaban empezando a salir esos indicios de que la economía estaba hecha mierda: casi no había shows en Venezuela, era mucho más difícil conseguir comida. La policía estaba demasiado ladilla y te paraban en cada rato esos mamagüevos. Era estresante. Estaba tranquilo pero tenía que ver a largo plazo, por mi hijo.

Ya había tocado en otros lados y había viajado. Había visto que en México la gente me recibía bien, tenía panas y me llamaba la atención el ambiente de Ciudad de México para la nostalgia que quería transmitir con el disco. Me llamaba mucho la atención ser migrante, también porque sentía que iba a ser importante hablar de la gente, para que el álbum fuese un mensaje con mucha honestidad y realidad en el que la gente se pudiera refugiar. Eso fui a hacer.

“Estuve quieto / Buscando convertirme ́ en un ser más completo / Bregando con los desalientos / Y guardé el secreto / Más nadie compartió el sucio confinamiento mental que he vivido este tiempo”, dices en Calla. ¿Cómo fueron estos años de tu vida en los que hiciste Otro Día Más?

Hubo momentos burda de feos. Imagínate esta situación, marico. Yo estuve en Ciudad de México como cinco meses viviendo completamente solo en un apartamento que estaba rentando. Eso fue horrible, güevón, yo no entiendo ni pa’ qué hice yo esa mierda. ¿Sabes quién me vio en ese tiempo? Crudo Means Raw. Ese convive me vio mal mal, ¿estás claro? Willie DeVille, Akapellah, Jack Russell y más panas vivían en México, los veía de vez en cuando. Pero estaba intentando hacer el disco. A veces ni tenía internet. No tenía muebles. Perdí peso, no comía. Me acostaba súper tarde y me levantaba súper tarde. Cosas que le pasan a la gente cuando se va de su país. Fue un tiempo bien difícil. No pasaban cosas positivas por mi cabeza todo el tiempo. Nunca había estado tan lejos de mi familia, de mi casa, de mis panas. A veces había giras y tocaba y podía subsistir; otras veces, no me iba tan bien. Me tocó acostumbrarme al sistema económico. En Venezuela la gasolina, la luz, el agua y la salud no valen nada, esas mierdas son públicas. No es por hablar bien, solo estoy describiendo lo que es. Y en México obviamente todo es súper caro. Fue bandera sobrevivir, pero por algo fue por lo que pasaron las cosas.

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Al final hicimos el disco de El Dojo, estuve en Guadalajara dos meses, y cuando acabamos dije “Me voy de aquí”. Toqué en Argentina, fui a Colombia y testeé la vaina, fui a Venezuela. Me estuve moviendo. Pero ahora estoy contento y agradecido de estar en Bogotá. Acá me han caminado las cosas, a pesar de que estoy más aislado de lo que estaba en México. Allá tenía panas mexicanos y venezolanos. Acá estoy en mi pedo, voy al estudio todos los días y de vuelta a la casa, no hago absolutamente más nada. Acá estoy relajado, lo único que me saca la piedra de Bogotá es el puto frío. A veces es como “Mamagüevo, ¿qué es este frío tan feo de la nada?”. Pero estoy contento, el disco quedó como me lo imaginaba. Eso era una de las cosas más difíciles. Y ahora tengo una motivación burda de rara dentro de mí, quiero seguir. Ya me quiero poner a hacer otro disco.

¿Cómo impactaron Ciudad de México y Bogotá la creación de Otro Día Más?

Ambas ciudades tuvieron mucho que ver. Desde hace años tenía el sueño de irme lejos a hacer un disco, como encerrarme en Mérida con Drama Theme como cuando DOOM y Madlib hicieron Madvillainy. Y eso fue lo que terminé haciendo, me hice el disco fuera de Venezuela.

Si cierras los ojos cuando escuches el disco, sobre todo canciones como “Calla”, te puedes imaginar esas ciudades, esos edificios, el concreto, la gente en su corredera, la violencia. En eso me empeñé, en describir el escenario completo de cómo es ser un carajo que no es de ahí, en un entorno totalmente diferente.

Y obviamente las letras están contagiadas de esa hostilidad de las ciudades grandes. Yo no me crie en una ciudad metrópolis de estas, Los Teques es la capital del estado de Miranda pero es más bien un pueblo grande. Es muy diferente de Ciudad de México o Bogotá, monstruos donde cada uno está pendiente de su pedo. Y eso me transmitió burda de inspiración. Con otros proyectos quisiera irme pa’ otro lado que transmita una vibra diferente de esta y hacer el disco.

Ríal Guawankó - Bogotá
El rapero Ríal Guawankó en Bogotá, Colombia.
// Foto: María Murcia

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¿Otro día más para qué? ¿Cuál es la idea que impulsa el disco?

Es una filosofía: no perder esa energía ni dejar de buscarla internamente, para sobrellevar los días y perseguir esas metas que quieres. Porque cuando uno es migrante, y a uno le toca salir de su país y está en otro lado, marico, tú crees que estás normal, pero no estás normal. Estás en un ambiente totalmente diferente. Probablemente empieces a desarrollar, lentamente, problemas psicológicos y emocionales. Llega un punto en el que pierdes la energía, la motivación. El título habla de eso. Puede ser un poco corny la vaina, pero yo sentía que necesitaba hacer este disco para salvarme la vida, en cierto sentido, y también para ayudar a mucha gente.

El sonido de Otro Día Más es envolvente, con sintetizadores, baterías de boom bap y una onda como ochentera. ¿Cómo construiste este sonido?

Hacia 2016, por el soundtrack de Drive, conocí a The Chromatics y dije “¿Qué es esta mierda tan arrecha?”. No sé por qué me transmitía algo. Y gracias a eso empecé a indagar más ahí. Escuché todos los discos de Sade. Empecé a hacer una colección de ese sonido que ni sabía cómo describirlo, no sabía que era synthpop ni nada, pero había algo en las decisiones musicales que yo decía “Marico, eso suena lacra. Me lo imagino en mi rap”.

Pink Floyd, Phil Collins, Michael Jackson, vainas así. Y de rap, lo único que supe relacionar directamente con este sonido que estoy mencionando fue It Was Written de Nas. Esa mierda suena todavía con una calidad impresionante. Y yo decía “Marico, hay muy pocos discos de rap enfocados en el boom bap que tengan esta influencia de estos sintetizadores, estos samples”. DOOM, Kool G Rap y Biggie tenían vainas así, pero no un proyecto entero.

Entonces fue como “Ya conseguí la nueva mierda”. Me emocioné demasiado porque fue como “Marico, di con una vaina que no se ha hecho, o al menos no ha llegado a mis oídos”. Cuando tomé esa decisión fue que empecé a hacer los beats. Me pasó como con Latin Jazz Rap, quería salir con un sonido que me iba a distinguir. En el disco de El Dojo empezamos a soltar un par de temas que tenían esa influencia, para ir preparando ese camino. El beat de “La Clave” lo hice en Los Teques hace como cinco años, no sé de dónde coño me salió. Y tenía que ver con lo que iba a decir. Yo no iba a hablar de cosas bonitas y de que esto es un vacilón. Todo el disco iba a tener una atmósfera muy humana y honesta. Yo sabía que si soltaba el disco este año, la gente lo iba a entender. Pero si lo sacaba antes de Worldwide, con canciones como “Turbo”, “LOA” y cosas así, nadie hubiera entendido nada. Después del statement que hicimos como grupo, sabía que la gente se iba a acostumbrar a ese pedo y la iba a aceptar.

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Otro Día Más - Canción por canción

  • Amanecer: Es un complemento instrumental para “Lecciones”, le da una entrada al disco para enfatizar el sonido y las sensaciones del proyecto, de la experiencia que va a comenzar.
  • Lecciones: Es un track que sirve como un resumen del disco, desde un lado más positivo. Prepara al oyente para lo que va a escuchar: están la guitarra eléctrica, las congas, líneas de bajo eléctrico, el estilo de batería del proyecto y estrofas honestas y personales. La canción te deja un mensaje que te sube el ánimo.
  • Calla: Contiene mucha profundidad en cuanto a situaciones psicológicas y emocionales. Es muy personal, pero la meta es describir de forma general lo que viven las personas cuando están exiliados, lejos de su familia y amigos. Tiene tristeza, así como juego de palabras, flows y energía en la interpretación. Puedes vacilarte el tema como uno súper rapero y detenerte a reflexionar y tomar decisiones.
  • Edén: La escribí en Bogotá un día que estaba lloviendo. Tenía una rutina de escribir en el balcón. Veía pasar a la gente en su estrés y su rutina de salir del trabajo, como a las 5 de la tarde. Compartí mi perspectiva personal frente a esa temática. Irepelusa le puso el toque con las palabras correctas con su coro. Habla de buscar ver más allá de lo que te envuelve en lo cotidiano.
  • Lucha X las Lucas: Es un statement de estar activo, de resistir las adversidades, de seguir enfocado. Habla de la plata, pero hay detalles que te inspiran a buscar más allá de lo material. Y en lo material, darle un contexto más humano y valioso: cuidar a la familia. Hay detalles sobre la xenofobia, la migración y la adaptación.
  • Salvaje: Es un track en el que hay derroche de skills, flows, juego de palabras. Es como un tributo a “Cradle to the Grave” de Mobb Deep, tiene esa esencia tradicional de boom bap neoyorquino traducido al español y con un sonido más latino, como arreglos de guitarra. Es una canción enérgica.
  • Triunfo: Es una canción especial por la ambición y la sensación de empoderamiento, de levantar la frente, de buscar esa fortaleza interna para encontrar lo que uno quiere lograr en la vida. Marlon le da un toque muy personal en su estrofa, con una declaración de lo importante que son El Dojo, la amistad, los códigos y el respeto para nosotros. Te lleva por varios momentos, pero te mantiene en el viaje y la velocidad. Es muy tarimera.
  • Otro Día Más: Es un track muy latinoso y celebrativo de la vida. Llama a compartir con tus amigos, con tu familia, con tu crew. Tiene mucho groove, esa era la búsqueda, y que sonara muy street. Pero mantiene la energía alta, para celebrar y sentirse bien. Hay mucho flow y juegos de palabras. El beat es especial, fue uno de los primeros que hice para este disco; los arreglos enriquecieron el sonido.
  • Miamivicelovescene: Es una canción compleja, trata de una declaración de amor, pero hay una sensación un poco oscura en el trasfondo. La declaración es personal, desde un punto difícil en el momento en que hice la canción. Yo ya había salido de esas emociones, pero quise volver a esos momentos. Escribí la canción desde el pasado. Hay amor y un momento difícil que tuve que pasar. Por eso le puse el pitch para abajo a mi voz.
  • Apocalipsis Ahora: Fue el primer tema que nació, como en 2016. Yo no quería soltarlo, porque el beat mostraba una evolución de mi producción y el momento no era adecuado. En la letra también hay evolución. De ahí en adelante invertí mucho tiempo en superar los límites que superé con esta canción: técnica, juego de palabras, referencias cinematográficas. Da un mood muy rapero y street, te pone en la onda de vacilarte el track.
  • Ronawei: Tiene que ver con la “guerra” que tenemos los MCs de cierta línea en contra de los raperos que no mantienen coherencia y realidad dentro de su música, y les gusta criticar y envidiar en vez de aportar al movimiento y enfocarse en superarse. La canción habla de encontrar ese valor, defender el rap lirical de Latinoamérica y Venezuela, y de hacerlo con elegancia y técnica, buena demostración de skills.
  • No Morirá: El beat facilitó la temática, el sample tiene un mensaje concreto. Cuando la hicimos N-Wise y yo en el estudio caminó con mucha fluidez. Recuerdo eso con cariño, esos momentos no se dan siempre. Primero grabamos los versos y luego pasó un tiempo y me enfoqué en coros que tenía pendientes. Estaba atento a que llegara la inspiración, y el día en que murió Kobe Bryant me fluyó. Desde mi interpretación en el coro, hay mucho de esa situación. También habla de la importancia de la familia, de la lucha, de los sacrificios de este trabajo. Superarse, superarse siempre.
  • La Clave: Es una canción mucho más sexy y feliz que “Miami”, pero son como un complemento. Habla de lo importante que es el amor, lo importante que es para un hombre su mujer. Le doy importancia al beat porque fue uno de los primeros que hice, como en 2016. Lo tenía ahí para una canción súper especial. Es de las que más me gustan, representa un momento alternativo en el disco, pero bien logrado. Es importante para superar límites musicales y saber que podemos irnos por ahí para rapear y soltar rimas.
  • Masterplan: Es una canción sumamente importante para el proyecto. Es una de las producciones que más me enorgullecen en mi vida. Es una canción progresiva, terminé logrando conseguir un sonido que se desarrolla y te pone en un trip más emocional conforme va avanzando. La temática referencia a Rakim: encontrar el plan maestro que todos buscamos para superarnos como seres humanos y tener éxito con lo que uno quiere hacer en la vida. No perder el poder interno. Hay momentos bien personales, pero el oyente se puede identificar.
  • …: Es una canción compleja, una de los más experimentales, por ser drumless, no tiene batería. Da una sensación de descanso, pero esos beats dan espacio para que el MC tenga protagonismo con su juego de palabras y flow. Te deja listo para repetir el disco, porque te deja como en una incógnita y con una sensación libre, como de esperar más. Hay varios temas que se tocan: mucha oscuridad, mucha lucha y también mucho empoderamiento y fe. Es una canción importante porque es honesta y cruda.
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