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A los hombres hay que ponerles dura la verga, no la vida

Por un mundo sin teorías conspirativas de las mujeres.
Por
Johana Arroyave

Si hay alguien capaz de armar y desarmar un guion de película digno de ganar un Oscar, es una mujer. Las teorías conspirativas fluyen desde alguna carpeta instalada en el cerebro con teras de capacidad y una rapidez extrema usada para ganar alguna discusión, o simplemente para envidearse en el momento en que el personaje no aparezca, actué de forma extraña o se le olvide llamar. ¿Estamos seguras que no damos mucha lora siempre? ¿De verdad los hombres son los malos de la relación?

Por: Johana Arroyave @JohanaArroyave Foto: Serie Love

Que los hombres son perros e indecisos, que lo cogen a uno de parche y luego lo botan: cierto. Que se aburren fácil y son cambiantes, que algunos son malos porque están muy chiquitos y otros son peores porque ya son muy grandes, que maduran muy tarde y su único talento es darse cuenta que la cagaron cuando “ya pa’ qué”: cierto también. Que son una especie que piensa con la verga y no con el cerebro, que su mundo gira alrededor del sexo y no piensan en nada más que comerse a alguien: seguimos con la verdad. Estas son conversaciones simples de amigas, sin ninguna conclusión y sin la contraparte: ¿qué pasaría si cambiamos los papeles y son ellos los que se dedicaran a quejarse?

En mis años de ser la mejor amiga del grupo de hombres (porque soy tan buena amiga que nunca llego a ser novia), he tenido que presenciar varias conversaciones de chicos donde hablan de las maneras en las que fácilmente se les puede agotar la paciencia con las mujeres. O chicas, ¿van a decir que nunca dieron lora con un tema, repitiendo una y otra vez una pelea a ver si en algún momento les daban la razón? ¿Y si ya se las dieron seguían peleando solo para recordar el gran error que cometieron con ustedes?

Las mujeres somos videosas por naturaleza y la tecnología ha hecho que aumentemos nuestros índices de creatividad un poquito: si está en línea y no responde en el chat seguro es que está hablando con alguien más importante que uno. ¿No han pensado que probablemente ni esté mirando el celular? ¿O que en serio no las hayan dejado en visto no porque no le interese lo que ustedes están diciendo, sino porque se ocuparon y no pueden responder en el momento?

Siguiendo con los mensajes, ¿no creen que exageramos en ese juego del tire y afloje, “si no me habla, yo no le hablo”? ¿De cuándo acá es regla que el man sea siempre el que tenga que tomar la iniciativa para hablar? A ustedes no les quitaron los deditos así que también pueden escribir el mensaje. Si después de intentarlo no responden, dejen así. Pero si no, ¿con qué argumentos válidos van a decir que no les interesa al chico? Además, los hombres son una especie simple a la que como a los niños en el jardín, hay que explicarles las cosas con plastilina. No pretendan que adivinen lo que ustedes sienten o quieren, ellos no se pueden meter en sus cabezas para descifrarlas así que mejor evítense dolores de cabeza y decepciones. Díganles claramente lo que quieren y ya.  Si después de eso no funciona nada, peleen. Antes no, no den tanta lora.

... dejemos la lora a un lado, pongámosles dura la verga y no la vida. Los dos son felices y se ahorran el andar publicando estados dramáticos en Facebook.

Otro punto son las compras y la ropa. Hay hombres que son como chicas en las tiendas y les encanta probar, cambiar de colores y pueden durar horas hasta encontrar la prenda indicada. Pero otros, a los diez minutos ya se les olvidó qué están haciendo ahí. Si su chico es de estos últimos, consigan una amiga para ir de compras o a alguien que le guste el tema, pero no los obliguen a desfilar un Forever 21 por dos horas mientras ustedes escogen, hacen la fila en el mostrador, se deciden, vuelven a cambiarse y luego pagan. Es obvio que no les van a prestar atención. A la tercera prenda el man va a estar en el celular o pensando en algo más y el “¿te gusta?” o “¿cómo se me ve?” va a generar una respuesta que no las va a convencer del todo y va a empezar una pelea más.

Es fácil. La única manera de cambiar a un hombre es que esté en pañales. Después de eso es muy difícil y lo puedo decir yo, que lo intenté tres veces con el mismo man. Chicas, no intenten cambiarlos. Sí así los conocieron y así tomaron la decisión de estar con ellos, asúmanlo. Pero eso de “en el camino vamos arreglando”, realmente no funciona. Evítense dolores de cabeza. Si decidieron que no quieren al man como novio, no vengan con el cuento de “nunca me di cuenta que me estaba cayendo” porque eso no se lo cree nadie. Uno sabe cuáles son las intenciones de cada uno con cada invitación así que, si ya tienen el boleto directo a la friendzone, sean claras, manden un meme o expliquen y evítense un intenso más en el celular.

Así como cada una de nosotras puede hacer una lista con los defectos de los hombres, hacer monólogos y hasta columnas reprochando sus actitudes, también tenemos que admitir que hay días en los que nos levantamos con ganas de joder, en los que queremos desquitarnos con alguien y decidimos hacerlo con ellos. Los videos mentales se apoderan de la cabeza y las amigas tampoco es que ayuden mucho, así que por una vez en la vida, dejemos la lora a un lado, pongámosles dura la verga y no la vida. Los dos son felices y se ahorran el andar publicando estados dramáticos en Facebook

PD: Si alguna feminista me quiere reprochar por este artículo, sepan que no estoy diciendo que los hombres tienen la razón, que jodemos como bebés con hambre y tampoco estoy culpando a las hormonas. Solo me uno a los chicos para decir que muchas veces, algunas, NO todo el tiempo, las mujeres amanecemos con ganas de pelear porque sí. Así que por un mundo más feliz, follen más y jodan menos.