Se encuentra usted aquí

Premios Óscar 2019: ¿Triunfaron tras sus desaciertos?

No les fue tan mal sin presentador, después de todo.
Dan MacMedan // Getty Images
Dan MacMedan // Getty Images
Por
Julián Ramírez

La noche más importante del año para la industria cinematográfica estadounidense ha llegado a su fin. Green Book: una amistad sin fronteras se ha llevado el galardón como la mejor película.

Por: Julián Ramírez // @Sir_Laguna 

Con el cierre de esta noche de premios, vestidos y cine, también termina un año de pesadilla para la Academia de ciencias y artes cinematográficas. Para esta institución, 2018 estuvo lleno de anuncios mal recibidos, salidas en falso, malas decisiones y retractaciones. Los Óscar estuvieron bajo un intenso escrutinio del público y la prensa que los puso contra la pared a la hora de realizar cambios.

¿Y por qué querían hacer cambios? La ceremonia de entrega de los Premios Óscar lleva muchos años con grandes problemas: su duración y sus ratings. El show suele durar más de tres horas, lo que es considerado un repelente de audiencias. Los Óscar llevan años perdiendo más y más rating y están desesperados buscando una fórmula para atraer público. Pero todo lo que se les ocurrió este año se convirtió de inmediato en una controversia de tal magnitud que en todas las ocasiones tuvieron que ‘echar reversa’. Pero eso no fue todo, también encontraron problemas incluso a la hora de elegir a un presentador.

Vamos a hacer un conteo de todos los ‘pecados’ cometidos por el comité organizador de los Óscar y descubrir si lograron salir adelante a pesar de todo.

Una noche sin maestro de ceremonias

Ser el presentador de los Premios Óscar es un trabajo soñado para muchos. No son pocos los comediantes que saltarían de inmediato ante la llamada de la academia para encargarse de esto. Sin embargo, la noche se quedó sin nadie que ejerciera ese rol.

Esto es algo de lo que ya hablamos aquí en Shock.co. El actor y comediante afroamericano Kevin Hart (Jumanji: bienvenidos a la jungla) había sido elegido para ser maestro de ceremonias. Cuando viejos tweets homofóbicos hechos por él resurgieron, Dawn Hudson — CEO de la academia — le solicitó que ofreciera disculpas por ello. Cuando Hart se negó, alegando la antigüedad de los mensajes y diciendo que ya se había disculpado por ellos (algo que no parece ser cierto). Quedó por fuera de la lista.

Parece que fueron muchos los famosos que rechazaron la posibilidad de presentar el evento. Esto es comprensible. Esa persona va a estar sujeta a mucho escrutinio y errores del pasado pueden resurgir a causa de esto. Son pocos quienes están dispuestos a pasar por el escarmiento público en esta época y todos tienen sus pecados ocultos.

Eventualmente, la academia decidió realizar el evento sin presentador... y las cosas salieron bastante bien. Los espectadores comentaron en redes sociales que no hizo falta, que gracias a ello tuvieron que soportar menos chistes malos y que hasta se redujo un poco la duración de la larga ceremonia. Ya hay algunos solicitando que se elimine definitivamente esta figura.

Presentaciones musicales

Una de las ideas propuestas por los productores para acortar tiempo fue reducir las presentaciones musicales. Es tradición que cada año se presenten a lo largo del show las canciones nominadas en la categoría de mejor canción original, pero a mediados de enero se dijo que este año solamente habrían dos de ellas: Shallow de Nace una estrella (interpretada por Lady Gaga y Bradley Cooper) y All the Stars de Black Panther (Kendrick Lamar y The SZA’s).

Esta decisión fue recibida con fuertes críticas, algunas de personas tan importantes como el cantante y actor Lin-Manuel Miranda y de la misma Lady Gaga, que se rehusó a presentarse en el evento a menos que se presentaran todas las canciones tal y como todos los años anteriores. Los organizadores entraron en pánico y de inmediato se retractaron, alegando que no habían pensado bien la propuesta, la cual había sido prematura.

Al final, las cosas salieron bien. Las interpretaciones de Shallow y de I’ll Fight (de RBG, interpretada por Jennifer Hudson) fueron algunos de los mejores momentos de la gala. Lastimosamente no vimos en vivo a Kendrick Lamar y SZA’s, no porque estuvieran boicoteando el evento, sino por problemas de agenda.

¿Adiós a las categorías técnicas?

Sin duda alguna, la más controversial de las decisiones que tomó la academia, y que tuvieron que revertir rápidamente fue la de entregar premios durante los cortes comerciales. En agosto del año pasado se había hablado de esta posibilidad, aclarando que los discursos de aceptación se presentarían de forma diferida en otros momentos de la ceremonia. La propuesta no llamó la atención en ese momento y el escándalo se aplazó hasta febrero, cuando se mencionaron que las categorías que sufrirían este corte serían mejor cinematografía, mejor edición, mejor maquillaje y mejor cortometraje.

La noticia fue recibida con horror por la audiencia y por los mismos cineastas. Algunos se lo tomaron como un insulto contra su arte y llamaron a boicotear el evento. Guillermo del Toro, ganador del Óscar en 2018 por La forma del agua, se pronunció en redes sociales diciendo que la cinematografía y la edición son el corazón mismo del cine. La protesta y negatividad desatadas en redes sociales eventualmente hicieron que La academia se arrepintiera siquiera de haberlo propuesto y pronto aclaró que las 24 categorías serían emitidas en el show.

Concurso de popularidad

Reducir la duración de la ceremonia no era la única forma en que la academia planeaba atraer nuevas audiencias. Una de las ideas más extrañas era la de crear una categoría llamada mejor película popular.

Siempre se ha dicho que una de las razones por la que la gente no ve los Óscar es porque las nominadas son películas que suelen ser ignoradas por el gran público, el cual no está interesado en el llamado ‘cine arte’. Una categoría donde hubieran películas taquilleras como las de superhéroes Marvel y DC, filmes de acción y comedias románticas, podía llamar la atención de las masas.

El público se opuso terminantemente a esta idea en redes sociales. La consideraron como una propuesta condescendiente que rebajaba el valor artístico del cine, que subestimaba los filmes ‘populares’ y que estaba impulsada por las ganas de dinero y no de homenajear una obra de arte. Algunos incluso imaginaron teorías de la conspiración alegando que esta categoría había sido propuesta por Disney para que sus filmes ganaran más premios. Otros se enojaron porque pensaron que era una forma de evitar que la popular y excelente Black Panther recibiera una nominación a mejor película, encasillándola en esta nueva categoría.

Aunque la academia no ha renunciado del todo a esta idea, tuvo que anunciar que la implementación de la categoría a mejor película popular había sido pospuesta indefinidamente.

¿Cómo salieron las cosas?

A pesar de lo mucho que sufrió la organización del evento, con sus ideas rebuscadas para reducir la duración de la ceremonia y atraer público, nos dimos cuenta que nada de eso hubiera sido necesario.

De acuerdo a las primeras mediciones, el show tuvo un rating de 30.2 millones de televidentes. una mejora considerable respecto a los terribles números de 2018, cuando los Óscar tocaron fondo con el menor rating de su historia.

¿Qué causó esta mejora si no se pudo implementar ningún cambio? Principalmente las nominaciones a películas populares como Black Panther, Roma, Nace una estrella y Bohemian Rhapsody. ¿Si ven? Las películas más vistas del año no necesitan una categoría propia para ser merecedoras de llegar a la noche más importante de Hollywood. Netflix también ayudó indirectamente a esta situación. La presencia de Roma en esta plataforma de streaming hizo que llegara a una audiencia mucho mayor a la que hubiera alcanzado de haber sido estrenada solo en cines, lo que a su vez hizo que la gente que la vio deseara apoyarla viendo los premios.

Los pecados de los Óscar fueron perdonados. Vamos a ver si aprendieron la lección para el próximo año.
 

Más contenido sobre: