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Krönös, íconos del hard rock colombiano, presentan su nuevo disco: Siete

La banda caleña regresó con nuevo álbum, celebrando más de 30 años en la escena del rock nacional
Foto Cortesía Krönos
Foto Cortesía Krönos
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Artilleros del rock nacional, incendiarios de  tarimas con guitarras desaforadas, emergieron en Cali el corazón de los 80, haciendo agitar melenas con hard rock, en una ciudad que tiraba paso a punta de salsa.  Hoy con 32 años en el ruedo, tras descargar himnos generacionales como Fuego en mis venas, Igual que ayer,  Solo quiero rock and roll , y enlistar  adeptos por todo el país, la banda liderada por el guitarrista David Corkidi y el vocalista Jorge Fresquet, presenta su nuevo álbum: Siete. Una poderosa producción que reafirma una carrera de acero inoxidable,  luciendo  siete canciones armadas con todos los fierros y que será lanzada este 7 de diciembre en Cali. Hablamos con el cantante Jorge Fresquet de su trayectoria y de su nueva placa discográfica.

Por: Jenny Cifuentes // @Jenny_Cifu

Cuéntenos sobre el proceso de Siete.


El disco, es el conjunto de todos estos años de experiencia, de trabajo. Es un álbum muy poderoso, con canciones de guardan la esencia  de Krönös, sumada al sonido actual. La producción estuvo a cargo de  Germán Villacorta, un peruano radicado en Estados Unidos, que ha trabajado con  Ozzy Osbourne, Alice Cooper o Los Rolling Stones. Estamos muy contentos con Siete porque es muy vivencial, lo hicimos sin afán. Disfrutándolo, porque si uno lo disfruta eso es lo que la gente va a sentir. A parte de lo tecnológico, hay vivencias que el público va a percibir.

Había estado por fuera de Kronos durante cuatro años, hice mi  trabajo en solitario,  A la Carga (2012),  Nunca dejé de estar en contacto con la banda porque somos amigos. En la época en que nos juntamos de nuevo para hacer este disco, traía como la frescura de haber estado trabajando con otros músicos, con otros estilos. Cuando nos reunimos había dos canciones que David tenía: Te Busco, y Vuelve.  Él  y el productor me dieron la libertad de ponerles la letra.  Las grabamos, y así empezó esto. Claro, nuestros seguidores estaban encantados de volver a tener a la banda unida,  Eso nos llevó a hacer una gira que nos condujo hace dos años hasta muchas ciudades de México, y todas esas experiencias nos daban más alas para componer, para querer hacer un disco completo.

Respecto a la manera como trabajaron en anteriores discos, ¿qué cambió en Siete?
Cambió la forma de componer las canciones y también los temas o historias sobre los que se canta. Además, durante la producción se incorporaron arreglos orquestales y coros a algunos cortes.  Construimos  un estudio que nos permitió hacer un disco de alta calidad.

En estas tres décadas de carrera, ¿cuál ha sido el momento más difícil para la banda?
Nosotros no hemos querido apostarle a otras cosas que no sean coherentes con nuestro trabajo y nuestra forma de concebir la música, a pesar de  ser de una ciudad tan salsera.  No hemos querido dejarnos llevar por los booms o las modas de distintos géneros. Y claro, hemos vivido etapas difíciles: cuando llegó el auge del grunge en los 90, que tuvieron éxito comercial bandas como Nirvana, fueron momentos en los que pensamos que no había espacio para nosotros. A pesar de eso, David y yo seguíamos reunidos en mi casa componiendo canciones con guitarras acústicas, y viajamos a Bogotá para grabarlas con el sello  BMG. Y sucedió  que la disquera desapareció en el país y estas canciones en formato acústico no salieron. Ese fue como otro golpe bajo por todo el empeño que pusimos, el trabajo, el tiempo que invertimos, dinero etc. Pero eso no nos impidió seguir.

En esa época además incidían muchas cosas.  El narcotráfico estaba muy fuerte en Colombia, la violencia azotaba muy fuerte el país. En ese momento secuestraron a la madre del baterista, y obviamente eso paró la banda. Andrés Mora que era el bajista pensó retirarse para hacer un trabajo con Julio Nava que en ese tiempo en Cali, tenía una agrupación llamada Santa Sangre, y pues, quedamos solo David y yo. Eso, sumado a lo que estaba sucediendo con el rock en ese entonces nos hizo vivir un periodo difícil. Creo que fue un espacio que aprovecharon otros grupos para surgir, y al que nosotros también sacamos provecho pero en la parte de composición tratando de no parar.  Retomamos a finales de los 90, y a principios del 2000 sacamos un nuevo disco, de nombre Todo está bien. En 2007 apareció Mil Doscientas Sensaciones y después vino Una Historia Más (2011) en el que ya no estuve.

Al final, la esencia es lo importante. El fin es la música. A veces las puertas que se cierran hacen pensar  a los grupos que hay que tomar rumbos diferentes. Pero yo pienso que no, creo que para hacer música no se necesita sino una guitarra. No tienes que necesariamente tener un productor al lado, o una disquera al lado. En esencia lo que se necesita es la música. Y de eso hay que aferrarse. El resto va llegando. Y eso no debe cambiar. Cuando yo le canto a la gente, lo hago desde mis tripas, desde mis entrañas, esa es la esencia y yo no puedo desviarme del camino.  Dejarse el pelo de no sé qué manera, o tener un grupo para ser el más bonito, eso no es. Cuando he visto a algún chico en ese rumbo, le he dicho: oye, por ahí no es. Lo verdaderamente relevante es la música.

De esa década en la que surgió Krönös, ¿qué agrupaciones recuerda también emergiendo?
Hay muchas: Kraken, La Pestilencia, I.R.A, Neurosis, Darkness, etc. En nuestra mente está muy presente Elkin Ramírez de Kraken, quien compartió muchos espacios con el grupo. Incluso, como cuenta David, en unos conciertos que  tuvo la banda con Quiet Riot en los 80, el cantante de Krönös fue Elkin. Su muerte fue un golpe muy duro, pero es bueno sentir que su legado y su música siguen vivos. Elkin siempre quiso que el rock colombiano fuera fuerte y unido. Trabajó por ello.

¿Qué es lo más satisfactorio después de tantos años dándole a la música?
La retroalimentación con el público. La conexión con la gente. Ahora vemos padres que vienen a nuestros conciertos con sus hijos. Veo hasta tres generaciones en los shows. Hasta se me han acercado mamás y me han dicho: “mira, este hijo es producto de Fuego en mis venas, cuando lo escuchaba con mi esposo”. O chicos que dicen: “mi papá te manda saludos, era fan tuyo”. Es muy reconfortante. Eso a uno le da ánimos para seguir adelante y no parar nunca. Porque ¿cómo va a parar? Uno quiere estar siempre y no perderse de la fiesta.

¿Cómo se llegó a pegar tanto Fuego en mis venas?
La canción fue parte de un EP que grabó Sonolux en 1990. En esa época no era muy difícil para una banda nacional llegar a la radio con una canción rock. En el 89, cuando llegué de Francia a ser parte del grupo, se vivía el boom del llamado “Rock en Español”,  y Krönös ya tenía un contrato con esa disquera. El sello se puso la camiseta e hizo que la canción se radiara, se volviera famosa, se pegara y ahí quedó. Apareció también en la recopilación La Historia no se Repite del año 2002. No puede faltar en los conciertos, no pueden faltar ni en una fiesta con guitarra. Es de las composiciones que trascendieron, ni siquiera pienso que son nuestras ya, son de la gente. Es un tema que habla de esa cotidianidad que tenemos cuando estamos con nuestra pareja. El lado B de Fuego en mis venas fue un tema llamado El Rotito, es chistoso que hay gente que aún lo pide en los conciertos, es de los que ya sacamos del repertorio, porque es muy ingenua, fue de hace mil años.

En la actualidad, ¿cómo percibe el público del rock en Colombia?
La audiencia del rock en Colombia sigue siendo una locura. La gente que dice aquí que “el rock está muriendo”, no sé de dónde saca esas conclusiones. Por ejemplo, en Cali, que es una ciudad salsera, todos los bares de rock tienen bandas de planta. Algo que nosotros hace muchos años habíamos soñado y que pensábamos, era una utopía en esta ciudad, ahora es realidad. Hay muchas bandas caleñas jóvenes buenísimas y muchos músicos muy dedicados, incluso bastantes que estudian en academia. Hay varios festivales también y la gente acude.  Vemos que en departamentos como Nariño, nos abren  gustosos las puertas para tocar. Hemos dado shows en casi todos sus municipios: en La Cruz, en Belén, Ipiales, Túquerres, en Pasto obviamente. Entonces pienso que en la actualidad hay  una muy buena recepción del público hacia el rock.

¿Qué escuchar de Krönös para iniciados?
Si alguien nunca ha escuchado Krönös y quiere adentrarse en su material, creo que debería empezar por este álbum Siete e ir hacia atrás. Porque esto es el presente. Escuchar lo nuevo y ver de dónde viene sería el viaje sonoro recomendado. 

¿En qué formato se puede conseguir Siete?
Está en las plataformas y en formato físico también, para esas personas que quieren llevarlo a la casa y  tenerlo firmado. Como no hay muchas disco tiendas ahora, vamos a tenerlo disponible  en nuestros conciertos.

Las plataformas hoy son el medio y son de gran utilidad. No tenemos nostalgia por el casete ni por el vinilo, fue un momento muy rico, pero tenemos más expectativas por lo que viene y alegría muy grande por lo que estamos viviendo, porque ha sido un camino muy bacano. 

¿Planes para presentarlo?
El lanzamiento del disco será el 7 de diciembre en Cali, escogimos esa fecha por ser el nombre de nuestro álbum, Siete. Luego viene Pasto, Ipiales, Popayán, etc. El año que viene iniciaremos con Ecuador y México una gira internacional.

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LE DIMOS PLAY A TRES CANCIONES DE SIETE CON FRESQUET

Camino a la gloria
"Fue la última que compusimos y fue muy sui generis, porque Germán Villacorta ya estaba en Cali y nosotros teníamos la música pero no la letra. Y yo estaba cantando unas pelotudeces tremendas y nada cuadraba. Como la canción es algo así como estar viendo una película de fantasía tipo El Señor de los Anillos, David me dice: por qué no hablas del bien y del mal, una cosa así épica. Y arranco a cantar: “Salen de sus cuevas fuera de control, hordas y  legiones, la tormenta comenzó. El cielo se nubla, la maldad llegó,  el fin ya se acerca, la horrible noche no cesó”, para contradecir un poco lo que dice nuestro himno, porque la verdad es que la horrible no ha cesado. Algo muy chévere fue que los dueños del videojuego Diablo III  nos permitieron usar imágenes suyas para la realización de su video, que pronto saldrá a la luz."  

Poder olvidarte
"Es una canción a ritmo de balada que compuse y me demoré mucho haciéndola. Casi un año. Es una historia personal y es hasta difícil hablar sobre ella. Yo tenía muchos paradigmas que me hicieron sufrir en algún momento. Esos sentimientos tan fuertes, tan malucos que no te dejan dormir, que  te llevan a agarrar la guitarra  y a tratar de sacar todo eso que te está matando. Ese tema hizo que pudiera exorcizar cosas y poderme levantar del suelo, de esa época tan complicada en lo emocional. Cuando la grabamos yo ya estaba al otro lado, pero cuando uno empieza a interpretarla la vuelve a sentir lo fuerte que fue todo.  Me emociono mucho cantándola, la canto con el corazón.  Es de los cortes que más me gustan en la historia del grupo, y he tenido una respuesta del público que la ha oído, entonces se siente bien haber podido lograr esa comunicación con la música. Le pusimos algunos arreglos orquestales y coros como “de película”. Ahora estamos grabando su video."   

Tierra Viva
Es muy visceral, me gusta mucho interpretarla.  Apareció en el disco anterior, y yo le decía a David: quiero volver a hacer esta canción porque la siento muy mía (aunque es composición de él), porque es muy ecológica, muy para la montaña, donde vivo, para la realidad del planeta. Su temática no es de momento, es algo en que he creído desde siempre: “El equilibrio peligra, no habrá otra oportunidad”.

 

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