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Picoteras de Barranquilla: la historia no contada de las mujeres en los picós

Curramba, que carga consigo una valiosa tradición picoteril, enciende por estos tiempos el reflector sobre algunas de las mujeres que, con su trabajo, han subido la fiebre en el público fiestero. Hablamos con las matronas y la nueva generación.

DJ Nessa.jpg
DJ Nessa, Dj Anny La Pechy, Barbie perreo
// Foto Archivo particular

Dotadas de talento y de sabor, al mando de las tornamesas y del piano SK5, estas barranquilleras hacen arder las verbenas, garantizan que el vacile sea efectivo y ponen a sudar al bailador tronando sonidos africanos, champeta y salsa. Pura fuerza picotera para gozar.

Por Jenny Cifuentes | @Jenny_Cifu

Desde hace décadas el picó ha atraído rumberos amantes del vatio, que vibran con la música. El picó es alegría. Imana bailadores. La gente se congrega a su alrededor. Ese aparato de sonido potente y coloridos dibujos, centro neurálgico del show, ha alimentado una rica cultura en el Caribe nacional.

El circuito picotero, protagonizado en su mayoría por hombres, desde sus comienzos en diferentes poblaciones, ha contado también con la presencia femenina.

Ilustra el historiador Álvaro Rojano Osorio en su trabajo Las Picoteras de Pedraza, que a inicios de los años 50, en este municipio del Magdalena, fueron señoras, -antes comerciantes, dueñas de tiendas o vendedoras de ron-, las pioneras en materia de picó. Ellas fueron quienes los compraron y los pusieron a producir.

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La tradición continuó y el paso del tiempo siguió mostrando mujeres dueñas y administradoras de picó, tomando las riendas del negocio.

No tan masiva, sin embargo, ha sido su marca programando la música o tocando, pero varias generaciones han revelado mujeres con pasión picotera y calibre fiestero que se le miden a estos oficios y participan en importantes capítulos de la música local.

Hay quien dice que Barranquilla sin picó es como arroz con pollo, pero sin pollo. Curramba, que carga consigo una valiosa tradición picoteril, enciende por estos tiempos el reflector sobre algunas artistas que con su trabajo suben la fiebre en el público fiestero, resuenan tanto material inflamable que hace que a uno, foráneo, se le salga el barranquillero arrebatao que lleva dentro.

Anny La Pechy: potencia en la tornamesa

“!Aquííí suenaaa, el papá de los petardoooss!”, se oye en la voz del legendario locutor “Mike” Char. En seguida, la DJ suelta un batazo africano, de esos que ponen candente la energía en las verbenas de los barrios barranquilleros.

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Ella es Ana Pérez, “Anny La Pechy”, DJ y administradora del picó El Mundy Turbo. Anny, la del vacile elegante, la que tiene el mando poniendo música hace siete años y que enlista cada vez más bailadores fieles a su oído fino y sus maniobras en las tornamesas.

“Siempre me atrajo el picó. Estando en el colegio los que más me gustaban era El Fidel y El Skorpion. Como a los 16 años ya iba a las verbenas. Con el computador y las controladoras di los primeros pasos. Fui conociendo el manejo del CD y luego probé el LP. Mi referente para arrancar como picotera fue “La Patrona” Yamile". [Yamile Villareal, destacada DJ, a quien buscamos para hacer este artículo pero falleció el 7 de abril por culpa del COVID].

Anny La Pechy - Patrona Yamile
Encuentro de Anny La Pechy en Salgar con Patrona Yamile
// Archivo particular

"Cuando la vi por primera vez, ella ponía música en las controladoras. Después la vi usando acetato. “La Patrona” tocaba, animaba, cogía el micrófono, sonaba material buenísimo, y tomé el impulso para hacer lo mismo. Porque no se veían muchas chicas DJ en los picós. Es que la aceptación de las mujeres al frente de una tornamesa ha sido progresiva.

Por ejemplo, hace alrededor de 6 años, nos invitaron a varias DJ a Salgar (Atlántico) y cada una llevaba sus discos, pero teníamos que entregárselos al dueño. Uno le pasaba la tanda de programación con la que iba y él los ponía a sonar. Más adelante fue que las mujeres ganamos credibilidad y ya les resultó algo positivo vernos agarrar la aguja, el tocadiscos y rodar nuestros LP.

Porque antes, muchos hombres decían: no, eso lo hacemos nosotros. El DJ del estadero o del picó era el que los ponía, no dejaban que uno tocara la tornamesa. Ahora es diferente. Hace como 5 años empezaron a hacer los mano a mano entre mujeres en algunos estaderos.

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Cuando inicié, como este ha sido un mundo masculino, (obvio, con excepciones) algunos se sorprendían, otros aplaudían o me felicitaban. Arrancando estuve nerviosa, pero a medida de que uno se mete en el ambiente se va poniendo sabroso y la gente entra en el mismo mood. Me llena de alegría que tantas personas disfruten lo que hago. Para esto hay que sentir la pasión por el baile, emoción de gozar el picó.

Ahora hay varias chicas en la ciudad que son DJ picoteras, algunas de lleno, otras aparecen de invitadas: Fairús Suárez, Angélica Sofía Bossio, DJ Nessa etc. Su presencia es un aporte para que el papel de las mujeres crezca. Todavía hay gente que dice: “viejas esas, se creen coletas”, pero cuando ven que es algo serio, que es un trabajo y uno les explica que hay igualdad de condiciones en este medio, van cediendo, abriendo más su mente”.

¡Essto noo lo tiene nadieeee!

Muy relevante en la cultura picoteril ha sido buscar música “exclusiva”. Tiempo atrás, por ejemplo, el picó enviaba alguien a París o hasta al Congo a comprar acetatos. O los encargaban a personajes que viajaban y, como eran discos que no se podían conseguir aquí, el que quería oír esas canciones tenía que ir al picó que las tenía.

Esos temas, si gustaban a la audiencia, se convertían en hits “exclusivos” y marcaban, porque el público asociaba el picó con la canción. Para que la competencia no supiera qué estaba sonando, se tachaba con pintura los títulos de los cortes, incluso pintaban todo el acetato, menos el exclusivo; se arrancaba el sello del disco que tuviera la información; se raspaba el Lp o más prácticas por el estilo, todo para mantener la “exclusividad”.

Por eso, la gente bautizaba las canciones a su modo. Le daban un nombre falso diferente a su título original, los llamados “piconemas”, que aún se utilizan.

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Lo “exclusivo” en este mundo digital, obviamente se transformó, pero los picós y sus DJ siguen pegando éxitos: suenan sus propias producciones, temas con originales placas (esas locuciones de frases como “Esto no lo tiene nadie” o “Cuando tal suena, los demás se callan”), o canciones de LPs a los que les añaden “su toque” particular. Al respecto cuenta Anny:

“En un mano a mano que tuve con la DJ Fairús Suárez, llevé un tema que se volvió un hit. Un nova, que es un estilo de canción africana en el que se sienten más las percusiones. Un africano suave que aquí les encanta. Lo puse y le metí mi innovación. Lo llamamos El Nova de La Pechy. Lo llevé al picó El Timbalero que me pedía que se lo vendiera, pero era un “exclusivo”. Hasta hace poco la única que lo tenía era yo. Luego, muchos empezaron a pedirme que les mostrara la canción. Les di el nombre, les enseñé la carátula y ya varios picós lo consiguieron. Hasta le dejaron el nombre que le pusimos.

Yo lo califico como exclusivo, pero entre comillas, por costumbre. Ya en el picó no se puede gritar ¡exclusiiivooo! como antes, ahora uno tiene que decir “recomendado”. Porque cuando hay mano a manos, duelos, uno no sabe si le van a salir con el mismo tema.

Todavía en muchos picós, a la carátula del disco le ponen una hoja en blanco para que nadie sepa de dónde salió la canción. Hablo de LP porque los uso bastante, y muchos otros también, desde que se disparó de nuevo hace como cinco años, los que los tenían guardados los sacaron. Tengo un amigo, el popular “Paco Rastrillo”, quien es el propio que me surte de música africana.

Hay que rebuscar con los álbumes, porque hay discos por los que cobran hasta 2 millones de pesos. Está el que vale cien mil, o el que uno encuentra regalado. Lo que más busco y programo en el picó son los nova, también salsa y bastante champeta criolla. Lo último que he oído en los picós es que están poniendo otra vez reggae y merengues, cosa que ya no se hacía mucho, porque aquí más que todo se rota salsa y africano”.

Anny dirige también Pickotera Radio, un proyecto web en el que ha trabajado junto al DJ Yardin Palacios. Juntos hacían un programa dedicado a la champeta y a sonidos africanos llamado El Show del Vacile en Sensación Estéreo FM, emisora comunitaria del municipio Malambo, pero por la pandemia la radio fue cerrada.

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Por eso, el año pasado en cuarentena, decidieron armar una emisora web y transmitir vía Facebook. Siguen con su espacio vacilador y otros programas como Miercoletos en el que llevan alguien que perrea, Jueves de Turbos, en los que invitan picoteros, o uno de salsa, Conga y Timbales, en el que La Pechy aparece como recalca una placa: “Dando fuete, paque respeteee".

Barbie Perreo: la dura del piano SK5

A Barbie Perreo le vuelan las manos. En vivo, se le multiplican. Es la dura del piano Casio SK5, ese teclado que desde hace décadas oímos en los picós dándole picante a la champeta y a la música africana. Es la que hace calentar la fiesta y propicia la euforia entre la gente.

Llega a las casetas luciendo su cachucha bacana, y con virtuosismo y gozadera les saca chispas al teclado y a la batería. Tiene seguidores que se etiquetan como Barbicistas que riegan sus videos por redes y bailan hasta quedar sin caderas. Estefany Gómez, la “Barbie”, dueña de un largo recorrido, desde hace tres años es la DJ del picó El Solista.

Barbie perreo
Dj Barbie perreo
// Foto Archivo particular

“A los 13 empecé a sentir la curiosidad por los picós, porque en barrio Montes, donde crecí, hacían muchas verbenas. Me intrigaban las placas, cuando vibraban las ventanas con los bajos. Siempre quise saber qué era, pero no me atrevía a salir lejos de mi casa. Hasta que me escapé y me encontré con El Skorpion, un aparato gigante, cajas y más cajas que retumbaban. El sonido, las luces, me hicieron pensar: Qué bacano, quisiera estar en este mundo, ser alguien importante en él.

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Vi al DJ Rata Piano, Rafael Pertuz, y me motivé. Quería ser como él. Lo conocí y me dijo que yo podía. Conocí también al DJ Yardin Palacios, que es samplista. Me guié mucho por su trabajo y por el de Ronald David De Moya, conocido como DJ Pulpo. Tomé de los tres lo que más me gustaba. Fueron mis inspiraciones, mis maestros y quienes me impulsaron. Aprendí con los CD de los tres. Dejaba de merendar y esperaba a que pasara el señor vendiendo los discos, los compraba, y en mi casa me dedicaba a hacer lo mismo que les veía, pegándole a las puertas, a la estufa, la nevera, hasta que conseguí coordinación.

Barbie perreo
Barbie perreo
// Foto Archivo particular

A los 14 alguien me dijo: ven al picó de mi casa para que no toques en la pared, sino en un teclado de computador, con los efectos de cada aparato. Me enseñaron el F1 suena así, etc. Fue la primera vez que toqué en un picó en una fiesta de mi barrio.

Ese día estaba el director de la emisora Sensación Estéreo y me invitó a ser parte de una recopilación que iba a publicar su radio, llamada Perreo pa´ los Barrios. La idea era que no tocara teclado de computador, sino un teclado Casio SK5 y batería electrónica, que es lo que se usa. Pues me puse a llorar, porque no sabía cómo iba a hacer eso. Él me consiguió los instrumentos al día siguiente y me dio una semana para ensayar. Así, aparecí en el Volumen 1 de Perreo pa Los Barrios. Empezaron a llamarme las emisoras como invitada, y me dediqué con pasión al SK5. A los 16 ya salía a tocar.

Mi presentación oficial tocando un SK5 en un picó grande fue en el Gémini Súper Sensación de Soledad de Martín Cabarca. Tenía como 21 años. Me convocaron a ser parte de su equipo y viajé junto a ellos tocando por la Costa Caribe.

Es que yo me retiré como 5 años después de la publicación de los discos de Sensación, porque había tanto machismo, que me hizo salir corriendo. Sucedió que hubo un evento con siete picós al que fui de espectadora con mi familia. El DJ Yardin Palacios me invitó a que me subiera con él, y como ya le tenía confianza lo hice. Una persona de un picó dijo que para haberme podido subir allí “me había tocado pagar un precio muy caro” y otras afirmaciones con connotación sexual. Cuando empecé a sentir esos juzgamientos me sentí muy mal y me espanté ¡Era una niña! El SK5 que me regalaron lo guardé en una bolsa negra, lo escondí entre mi ropa y en 5 años no lo toqué.

Con el tiempo vi que ninguna mujer salía a tocar y retomé. Me buscaron de varios picós locales como invitada, me convocaron de Sincelejo y Cartagena, cogí fuerza y mi determinación fue: de aquí no me hace correr más nadie. En la actualidad la actitud de la gente es diferente. Antes sentía que me denigraban. Ahora soy DJ de El Solista, y tengo el respeto y cariño del público y compañeros.

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Claro que en general sigue habiendo estigmas hacia el medio picotero. A los que vivimos en este mundo, nos tratan de ofender llamándonos “coletos”. Ven a un tipo bailando champeta y dicen: ese es tronco´e coleto. Coleto para muchas personas es alguien ratero, vicioso, indeseable para la sociedad. Lo tachan a uno así. Pero esos a los que llaman “coletos” son los que uno ve aprendiendo la fiesta, los que no dejan de bailar toda la noche, los que siempre están alegres.

Y yo recalco algo que se ha vuelto popular: “Cuando me llamen coleta, les voy a responder que soy la reina de la coletera”. Ahora la gente que se siente identificada conmigo, me ve y me dice: “Yo no soy coleto, yo soy amigo de la reina de la coletera”. Doy la cara por el público, ser coleto no es malo. Por ser coleta me he ganado la vida. Soy Barbie Perreo gracias a la coletera.

Este año siento que lo que hago subió su impacto. Ya no tengo solo el SK5, sino además un teclado AKI para hacer los efectos de la batería. Me lo obsequió un seguidor de El Banco, Magdalena, y el dueño de El Solista, Armando Jinete, DJ Kataplán, me regaló una batería. Uso esos tres aparatos. Me encanta tocar champeta y música africana, de ella toco bastante los que llamamos “rastrillos”.

En estos se maneja velocidad en el piano, se usa mucho el “repique”, que es cuando se ven esos movimientos rápidos de la mano. Rastrillos muy populares son por ejemplo, El Satanás o El Malambito. Esos temas no faltan, aunque esos tan famosos no me gusta tocarlos porque esos los toca cualquiera y a yo disfruto es de los retos.

DJ Nessa: sangre nueva

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Yulieth Vanessa Olivo, conocida como DJ Nessa, tiene 22 años y le inyecta sangre fresca a la cultura picoteril. Debutó este año rotando música en LP en el picó El Gran Siboney con el apoyo de su padre, el picotero Mario Moreno. Ha ido creciendo detrás del turbo, afianzando su toque de aguja, dando nuevos bríos a la presencia femenina.

DJ Nessa
Dj Nessa
// Archivo particular

La matrona del picó en los 70

A Norma Zúñiga Pérez le dicen “La Vieja”, tiene 83 años y cuenta que fue la primera mujer que en Barranquilla que se armó de picó en 1971. Lo llamó El Son Africano y lo posicionó en el barrio Nueva Colombia.

Nacida en María La Baja (Bolívar), arribó a la ciudad a inicios de los 60, y antes de incursionar en la cultura picoteril, trabajó en casetas y cantinas. Con oído afilado y devoción por la música africana, compradora fiel de los LP, maestra en poner a gozar al bailador, se convirtió en gestora de hits como Los Pepes o El Jiménez. Disparó su picó hacia lo alto, e incluso, llegó a alternar con pesos pesados de la música nacional como Diomedes Díaz y Rafael Orozco.

Norma Zuñiga
Norma Zuñiga
// Archivo particular

“Siempre me ha gustado la música. Era bailadora de vallenato, de cumbia, de todo. En María La Baja se bailaba mucho Alejo Durán y también fandango, eso, y que soy de descendencia africana me dio el amor por la música. Yo saqué mi picó en 1971, en la misma fecha en la que apareció otro llamado El Timbalero.

Como yo trabajaba en una tienda y necesitaba música, pues lo mandé hacer. Era una máquina de seis tubos. Me senté a pensar que vengo de África, que de allí eran los discos que ponía y que uno baila es al son de la música, por eso lo llamé El Son Africano.

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Luego de ese modelo, mandé hacer unas máquinas de 24 tubos, porque anteriormente en los picó se manejaban era amplificador de tubos. Más adelante, como a inicios de los 90 empezó a llegar una mala tubería de Phillips, y se fue acabando ese formato.

Después aparecieron los transistores, pero como que no pegaron mucho. Fue quedando entonces un modelo de picó al que le llaman “fraccionado”, esos sistemas gigantes de sonido con mucha potencia, como más discotequeros, con luces y más cosas.

El Africano
El Africano
// Foto Archivo particular

Después ensayé una máquina que me hizo el señor Carlos López. Pero yo prendía el picó y no sentía brillo, sino puro golpe, por lo que mandé hacer una con medios y brillos, porque a mí me gusta que todo suene con brillo fino y golpe seco. Yo insistía, pero ya en ese tiempo, como desde 2000 en adelante, en Barranquilla, la cosa se fue apagando en materia de picó como el mío.

Acabó porque se terminó la esencia de los acetatos, la gente dejó de utilizarlos y los picós como nosotros los usábamos se volvieron “obsoletos”. Algunos se deshicieron de ellos, pero yo lo guardé. Entonces resultaron imperando los picós de torre: torres gigantes compuestas por un sistema de parlantes fraccionados. De 2000 en adelante fueron años “fraccionados”. Hace un tiempo, como 2012 más o menos, la gente empezó a construir “turbos” que son como los “escaparates” de antes, pero adaptados con tecnología actual.

Y un día, hace tres o cuatro años oí un picó que me gustó, lo compré y lo reduje. Mis hijos no sabían que yo andaba en esas, pero uno no se puede quitar ese gusto por la música. Finalmente, retomamos la actividad picotera en 2017. En la actualidad El Son Africano lo maneja mi hijo Antonio Navarro. Sigue sonando buena música y muy posicionado.

Fui la primera mujer en un ámbito de puros hombres, porque, así como el hombre tira machete, la mujer también lo puede hacer. En el tiempo en que inicié ellos me felicitaban, decían: “esa es “La Vieja”, la dueña”, con mucho respeto. Creo que había más respeto que ahora que hay más mujeres que se han dedicado a picotear. Mi picó ganó fama, llegué a alternar con Diomedes Díaz, Rafael Orozco y Los Blanco de Venezuela en un evento que se llamó Acordeones de Carnaval en la 71 de Barranquilla. Como ellos eran vallenatos, pues yo mandaba salsa”.

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Los Pepes: El súper hit “exclusivo” de Norma

Norma, amante de siempre de los LP, escarbadora en pilas de discos para conseguir joyas, se convirtió en gestora de hits “exclusivos” como Los Pepes. Una canción del cantante congolés de soukous Pierre Moutouari, llamada Aissa, que se pegó en su picó entre el 83 y 84.

Cuentan que ese “piconema” surgió por el fallecido músico, el también congoleño Pépé Kallé, porque en el barrio y sectores vecinos, hubo un grupo de jóvenes, seguidores de El Son Africano a los que les decían así, que siempre que iban y pedían ese corte.

Norma Zuñiga
Norma Zuñiga
// Foto archivo particular

“Uno para esto tiene que querer la música. Tengo un sinnúmero de discos. Yo compraba música aquí en Barranquilla en la famosa Calle 17, el dueño del local tenía un hermano que estaba en África y la mandaba de allí. Yo los reservaba y lo hacía prometer que lo nuevo era para mí. También iba a Cartagena a buscar LP. El álbum de Los Pepes lo compré en allí. Esa vez había ido a reparar el carro pero encontré un callejón y tremendo almacén de discos. Vi esa portada del tipo con los brazos abiertos y dije: bájame ese y pruébamelo. Ese día me traje cinco y dejé dos reservados, porque uno quiere tenerlos todos y que sea “exclusivo” de su picó. A esos éxitos, como los títulos vienen en inglés, francés u otros idiomas, la gente le pone nombres. El bailador siempre saca inventos. Por ejemplo tengo un disco en el que alguien llora, y le dicen El Llorón.

Yo busqué mi técnica para poner a gozar al que baila y soy la que tengo el oído para el sonido. La prueba es que todavía están brincando esa música”

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