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Sincronización musical en Colombia: ¿por qué seguimos tan crudos?

En los últimos dos años se han visto grandes trabajos de sincronización con músicos independientes, pero aún falta mucho por hacer

Sincronización musical
Sincronización musical
//Foto de Getty Images - iStockphoto

La sincronización musical, el negocio detrás de la música para audiovisuales, es un término tan viejo como el mismísimo cine. También representa uno de los más preciados sustentos para los artistas en esta economía de escasez. Pero no le hemos puesto mucho cuidado al asunto. Acá una guía introductoria.

Por Sebastián Peña

Para empezar a hablar de sincronización musical hay que familiarizarse con ciertos términos propios de la industria de la música y del derecho. Acá una guía de entrada.

¿Qué es la sincronización musical?

Es el uso de una obra/canción para ser reproducida en producciones audiovisuales: publicidad, novelas, series o películas.

¿Qué son los derechos de autor?

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Los derechos de autor son el conjunto de normas jurídicas que afirman los derechos morales y patrimoniales que la ley otorga a los autores por la creación de una obra literaria, artística, musical, científica o didáctica.

¿Qué es la propiedad intelectual?

Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) cualquier creación de la mente humana es parte de la propiedad intelectual. Obras artísticas, libros, marcas y hasta programas informáticos hacen parte de la Propiedad Intelecrual.

¿Qué es un Fonograma?

La Dirección nacional de derecho de autor en Colombia considera que un fonograma es toda fijación exclusivamente sonora de la ejecución de una obra y otros sonidos. Se le conoce comúnmente como “máster”.

¿Qué son los derechos conexos?

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El Instituto de Autor en España considera que “los derechos conexos son aquellos que otorgan protección a quienes, sin ser autores, contribuyen con creatividad, técnica u organización, en el proceso de poner a disposición del público una obra”.

¿Qué son los derechos morales?

El derecho moral tiene como característica ser irrenunciable e intransferible. Su finalidad es proteger al autor a través de su obra. Según el Instituto de Autor , “el derecho moral no protege a toda persona, sino sólo a su creador y lo hace a través del producto de su producto”.

¿Qué son los derechos patrimoniales?

El libro El derecho de autor y los derechos conexos en la industria musical explica que “los derechos patrimoniales tienen que ver con las distintas formas en las que se pueden utilizar o explotar económicamente las obras musicales.

A diferencia de los derechos morales, estos sí son transferibles, renunciables y se pueden disponer como cuando se ceden o licencian.

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¿Qué es un sincronizador musical?

Es la persona encargada de sugerir y negociar el uso de canciones no originales en un proyecto audiovisual.

***

Dicho esto, ahora sí podemos hablar de sincronización musical, una materia del negocio a la que muchos artistas han faltado por años, pero que tanto ellos como sus equipos deben conocer de pe a pa para sacarle el máximo provecho a la explotación de su música.

Hablemos de Colombia

Con la llegada de OTTs al país (servicios de televisión en streaming) como Netflix , Disney + o Amazon Prime , la ley colombiana obliga a esas plataformas a producir e incluir contenido audiovisual nacional. Esto con el objetivo de incentivar el consumo de producciones locales.

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Gracias a esto se han podido hacer realidad producciones con el sello Made In Colombia para dichas plataformas, como Siempre Bruja, Distrito Salvaje o El Robo del siglo, por mencionar algunas.

Estas tres series han gozado de gran aceptación en los consumidores, pero también han generado comentarios importantes enfocados en el uso que hacen de música colombiana, principalmente interpretada por artistas independientes.

Por ejemplo, Siempre Bruja en su primera temporada mostraba la música de Profetas, Mabiland y Maréh, entre otros; Distrito Salvaje tenía como cabezote el tema Mi Libertad de Monsieur Periné y sonaba canciones de LosPetitFellas, Alcolirykoz o Yoki Barrios; y El Robo del Siglo ponía canciones de 1280 almas, Estados Alterados o Los Embajadores Vallenatos.

A primera vista pareciera que se trata de un boom, de una gran noticia para los músicos colombianos porque sus creaciones llegan a ser usadas en producciones que se pueden ver aquí o en la China, pero todo está más crudo de lo que parece.

Según Luis Lizarralde, abogado de entretenimiento, músico de Oh’LaVille y gerente de licencias de Sony Music Región Andes: “desde hace más de 10 años se habla de sincronización en el país. No es una novedad. Lo que es difícil entender es lo poco que se ha avanzado en ese aspecto porque no existe el papel de un sincronizador musical en muchas producciones audiovisuales colombianas. Muchas veces esa labor se le delega a alguien que no tiene el conocimiento musical necesario para hacer un buen trabajo”.

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Marcela Patarroyo, CEO de MIDI Music, también cree que esto no es un boom porque no es algo constante: “de diez series que salen al mes solo se ven una o dos con contenidos musicales colombianos. Hace falta que nuestra música suene en todos los países porque la calidad de lo nuestro es bastante buena. Si llegamos a ese punto sí valdría la pena decir que lo colombiano está impactando en lo audiovisual”.

Durante mucho tiempo producciones de televisión de canales grandes ignoraron el hecho de que la música era valiosa en escenas específicas.

Los productores ejecutivos escogían temas de bibliotecas musicales gratuitas, baratas o buscaban artistas dispuestos a ceder los derechos de sus canciones sin recibir ni un solo peso por su uso. Esa práctica aún sigue vigente en el país y los músicos independientes acceden bajo la promesa de obtener "alcance" que muchas veces el televidente olvida con facilidad.

La sincronización musical muchas veces ni hace parte del presupuesto de las producciones y solo se les mete un dinero significativo a los cabezotes, donde generalmente se usan canciones bastante conocidas que son muy costosas de licenciar.

Según una fuente consultada, que lleva muchos años en el gremio y prefiere no mencionar su nombre, hay producciones donde muchas veces la selección de las canciones las hace el productor sin estudiar de forma rigurosa la música para ser coherente con lo que está contando en la escena.

¿Por qué es importante la sincronización?

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En Colombia se han hecho producciones de alto nivel, pero no es un secreto que estamos a años luz de la industria estadounidense.

La sincronización musical en Norteamérica es tan respetada y valiosa que existe una organización llamada Guild of Music Supervisors, que se encarga de promover el trabajo musical dentro del audiovisual. Su objetivo es sencillo y claro: mantener el más alto nivel de profesionalismo y desarrollar una experiencia colectiva que beneficie los proyectos. Este gremio está formado por sincronizadores musicales cuya experiencia tiene lo mejor de los tres mundos: la música, el audiovisual y el derecho.

Históricamente, en Colombia, la figura de sincronizador ha sido minimizada y, cuando se implementa, tiende a ignorarse su valor.

Santiago Uribe es productor discográfico, pero también ha trabajado en la supervisión musical de varias obras audiovisuales como Chichipatos, El Robo del Siglo y Siempre Bruja. En esta última tuvo libertad total para seleccionar los temas involucrados.

Para él, “el cargo de sincronizador musical se ha empezado a oficializar en el país últimamente, pero antes no existía (…) todo tiene que ver con el presupuesto y hay que entender que el costo de la música de un artista muy reconocido es diferente al de uno independiente. Teniendo eso claro uno elige qué tantas canciones se pueden utilizar y cuáles”.

Uribe cree que es necesario que la persona encargada de la selección de canciones esté involucrada como parte esencial de la producción de la serie o película para entender la visión del equipo, fusionarla con sus conocimientos, presentarle la selección de fonogramas al director, esperar la aprobación y empezar a negociar con los equipos legales de los artistas elegidos.

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Camila Renza, jefe de productos digitales musicales de Caracol Televisión, considera que el hecho de que haya tantas producciones audiovisuales activas en Colombia hace que se empiecen a tomar más en serio roles como el del supervisor musical.

“Estamos siendo mejores en este tema porque nos estamos dando cuenta de la importancia que genera la música bien elegida dentro de una producción (…) poco a poco empezamos a llegar al nivel estándar internacional en cuanto a sincronización; la meta es poder llegar a ser tan excelentes como la industria india o estadounidense”.

¿Cómo negociar en la sincronización musical?

Usualmente el sincronizador musical debe estar conectado con disqueras y editoras para obtener la aprobación y el permiso de usar las canciones en obras audiovisuales, pero en muchos casos las productoras deciden apostarles a canciones poco conocidas por factores que incluyen: originalidad del tema escogido, facilidad de negociación y rapidez del trámite legal.

Rafael Hernández, socio en MusicAll, sugiere que es necesario que el supervisor musical esté desde la pre-producción de un seriado o película porque será el encargado de licenciar las pistas, tramitar la aprobación de los involucrados en ese fonograma, cotizar, hacer negociación y documentar todo para que no haya problemas legales a futuro: “Hay que acompañar ese proceso legal y creativo, entender qué se puede lograr y qué canciones son imposibles de contratar”.

En este punto también es necesario que el artista independiente entienda el valor de su música, le ponga un precio y, junto con su equipo, decida cómo va a negociar.

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Hernández aconseja: “hay que entender el costo-oportunidad de este tipo de proyectos, analizar lo que la producción ofrece, ver qué tanto se puede ceder y cómo se puede ganar (…) que tu música empiece a sonar en medios se vuelve atractivo para el mercado y abre muchas puertas”.

Todas las producciones audiovisuales tienen presupuestos diferentes, por eso Camila Renza cree que el artista debe sacarle el provecho máximo a este tipo de negocio. Desde su experiencia como abogada añade que “el músico debe ser consciente de cómo va a ser compensado y analizar la ventana en que se va a explotar el proyecto audiovisual que usará su canción, porque no es lo mismo prestar la música para una película pequeña tipo universitaria a sonar en una campaña publicitaria o una serie que se puede ver en cualquier parte del mundo”.

Los ingresos en la sincronización musical

Mucho se habla en la industria de la música de que los mayores ingresos se generan por las presentaciones en vivo, pero hay que entender todos los tipos de ingresos adicionales que existen para los proyectos artísticos.

Soy Emilia, nominada al Latin Grammy 2020, ha sincronizado su música en series y películas de Colombia y el exterior.

El hecho de permitir el uso de sus creaciones en proyectos audiovisuales le ha dejado grandes beneficios a su carrera: “mis canciones Hasta que salga el sol, Mala intención y Cactux han sido usadas en algunas producciones y he sido contactada por los supervisores musicales de esas producciones (…) al no estar firmado bajo un sello editorial los artistas independientes son más atractivos porque su presupuesto se acomoda a lo que les podemos ofrecer al no tener costos tan elevados. Al yo ser dueña del fonograma esa sincronización va generando regalías. Por lo menos yo estoy recibiendo en este momento regalías desde Hong Kong por el uso de mi música en la serie de Netflix Historia de un crimen: Caso Colmenares”.

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Sofia Villar, quien ayudó a la sincronización de la banda 1280 Almas en series de Netflix como Distrito Salvaje, recuerda que un ejecutivo audiovisual de RCN Televisión le contó que se prefería sincronizar talento independiente por la facilidad de negociación al no tener que incluir tantos pasos ni personas involucradas. “Hay permisos que son muy complicados. Los procesos se vuelven muy largos y eso no ocurre con los independientes, que están mucho más abiertos a agilizar procesos”, agrega.

La sincronización aún está muy coja, pero hay jugadores en la industria musical que quieren apostarle a que los grandes del audiovisual entiendan la importancia de su labor en los proyectos para crecer y fomentar calidad internacional. Por su parte la música independiente está en un momento en que debe entender su potencial y explotarlo al máximo desde todos los frentes. Se sabe que ser músico independiente no es tarea fácil, pero si la tarea se hace bien, se entiende y se estudia, seguramente se pueden crear planes para tener una carrera rentable.

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