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El símbolo de nuestra generación cumple 10 años. ¿#FelizCumpleaños #?

¿Los hashtags nos volvieron más inteligentes, más unidos o más brutos?
¿Vivan los # ?
¿Vivan los # ?
Por
Juan Pablo Castiblanco Ricaurte

Parece increíble que apenas se cumplan 10 años de un símbolo tan omnipresente y diciente de nuestra generación, de nuestra forma de hablar, de nuestra forma de comunicarnos y de nuestra forma de expresarnos. Hace 10 años cualquier palabra precedida por un # se convirtió en una nueva forma de discutir y conversar en el 2.0.

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

Al comienzo fue accesorio exclusivo de Twitter, pero ahora es imposible pensar en cualquier red social sin hashtags y, más que eso, cualquier campaña publicitaria o mediática sin su correspondiente numeral. No por su abundancia se puede creer que ya los sabemos usar bien (sí, estamos hablando de ustedes, gente que pone 28 hashtags por post), pero lo cierto es que algunos se han convertido en el comienzo de una avalancha de movilizaciones sociales que en algo han cambiado el mundo. En 2009 el mundo conoció la importancia del hashtag luego de que #IranElection se convirtiera en tendencia mundial (a pesar de los intentos de censura del gobierno iraní), y sirvió como herramienta de vigilancia y denuncia en las elecciones de dicho país. Hoy es imposible pensar en unos eventos que convocan masas como el Super Bowl, el Mundial de Fútbol, los Óscar o los Grammy sin su hashtag oficial. Incluso la misma televisión se ha transformado y series como Game of Thrones o, la más twitteada de todos los tiempos, The Walking Dead, ya no solo son el capítulo que se ve en pantalla sino en su respectiva avalancha de comentarios en redes sociales.

Hoy se corre sobre la delgada línea de que ese activismo se convierta en una apasionada, efímera y mediocre forma de comprometerse con causas sociales, o sea, una acción social real. Vivimos en una era de sangre caliente, de reacciones inmediatas y a veces carentes de análisis sobre los hechos cotidianos. ¿Cómo hacer que el #PrayFor(país o ciudad que acaba de sufrir una catástrofe) no sea una forma banal de expresar solidaridad sino que de verdad genere acciones de cambio? ¿Cómo hacer para que un # no sea el comienzo y el fin de la indignación?

Según Twitter, actualmente se mueven un promedio de 125 millones de hashtags por día. Algunos ya se convirtieron en un ritual social como el #TB o el #TBT (sí querida amiga, no son lo mismo), otros son puntos gravitacionales de la vanidad como el #ootd (“Outfit of the day”, o “la pinta del día”), y algunos son imanes de buen humor según la tendencia del día. Pero más allá de todos estos detalles, el uso del # ha avivado una revolución en las comunicaciones: al no haber un poder central que determine la agenda ni guíe la discusión, cualquiera puede plantear un tema y abordarlo como le parezca. De esta manera, lejos del monopolio mediático de la palabra, nace un nuevo modelo de diálogo cien por ciento democrático donde todas las voces se oyen (leen) por igual. #Únase a la discusión.

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