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Los 35 mejores discos colombianos de 2019

Armamos, como cada año, una colorida y variada lista de los 35 discos con pasaporte colombiano que marcaron nuestro año.
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Redacción Shock

A pesar de que, tras el eminente ascenso del streaming, a los discos los han dado por muertos y se dice que lo de hoy es lanzar “canciones sueltas”, cuando revisamos la cantidad de álbumes publicados cada año nos convencemos de que esos que se reparten como “tips” o lecturas absolutas de la mercadotecnia musical son solo una pequeña pata de una lógica de producción con otros intereses, mucho más amplios y variados de lo que parece. Ya sea por nostalgia, purismo o hipsterismo, los músicos todavía siguen armando obras extensas, robustecidas con colores, concepto y estéticas definidas.

Este 2019, el de la Latinoamérica convulsionada, el de los pueblos alzados en orgullo comunitario, el de la Colombia en paro, a lo largo y ancho del país, se produjeron discos de lujo en masa. Piezas que a estas alturas de intensidad en la composición y publicación son, en todo caso, inclasificables en una sola corriente sonora.

Esta selección de nuestros 35 mejores (que son, mejor, nuestros 35 favoritos) incluye a la música regional con sus nuevas formas, experimentos reflexivos con ruido futurista y a los que se han convertido en embajadores de Colombia en los circuitos comerciales; a varios colombianos migrantes y a jóvenes que crecieron ya habituados al explosivo encuentro entre lo global y lo tradicional. En últimas, 35 títulos de colección a los que sumamos unos cuantos bonus (y a los que sumamos, también, los EP más destacados del año).

Reseñaron y votaron en este listado: Juan Pablo Castiblanco @KidCasti, Fabián Páez López @Davidchaka, Sebastián Peña @sebasnews, Paula Ricciulli @RicciuP, Johana Arroyave @johanaarroyave, Nadia Orozco @LadyEmpanadia, Alfred Lord @AlfredLord, Santiago Cembrano y Jenny Cifuentes.

Votaron también: Mariangela Rubbini (@bilirubbini) y Zaida Rojas @ZaiRojas_.

#1. Esa Palenkera - Kombilesa mi 

Esa Palenkera tiene mucho mapalé, ñeke y pica pica. Mucho orgullo, rap y respeto activo por la tradición del más importante símbolo de las luchas cimarronas en latinoamérica: San Basilio de Palenque. Luego de lanzar ¡Así es palenque! en 2016, la corporación de hip hop palenquero Kombilesa Mi volvió con esta placa que refinó el género que ellos mismos se inventaron, el Rap Folclórico Palenquero (RFP). Con un método narrativo más depurado, pero con la música de tambores y el territorio siempre en mente, el grupo armó, en 13 cortes, una guía de viaje con contenido histórico para nativos y extranjeros; una guía para la resistencia cultural del pueblo afro en Colombia. Como bien lo afirma Afroneto, uno de los fundadores de la banda, “Esa Palenkera tiene sabor, tiene alegría, tiene tradición, y sobre todo, mucha identidad”. // Fabián Páez López

Esa Palenkera: rap, orgullo y elegancia desde San Basilio de Palenque

#2. Orinoco - Cimarrón  

Cimarrón es una de esas bandas que han pisado más las tarimas internacionales que las locales. Después de hacer una carrera internacional desde el 2000 y grabar dos álbumes en otras tierras, este año estrenaron Orinoco, su primera placa hecha en casa. El álbum es la maduración de un periodo acústico y estético de Cimarrón, en el que le dan vía libre a la improvisación del jazz sin descuidar su objetivo principal: presentar los elementos de la cultura del Orinoco. Desde lo más crudo de la música llanera, a punta de bandola, cuatro, contrabajo y maracas hasta una sutil experimentación electrónica. Son melodías raizales con una profunda conexión con los cantos indígenas y que reafirman con orgullo cuatro siglos de tradición ganadera. // Alfred Lord. 

Cimarrón propone una travesía ancestral en su álbum ‘Orinoco’. 

#3. Ocean - Karol G 

“Arriba menea, abajo lo perrea” es una de las líneas de la canción Go Karo, pista número 14 del álbum Ocean de Karol G. Aunque la paisa, nacida en 1991, ha dicho en distintas ocasiones que quiere ser la reina de su género, muestra en este trabajo discográfico a una artista que se adapta a diferentes estilos en los que puede explotar su voz y en los que se puede retar como compositora. Balada, trap, reggaetón perreable, sertaneja portuguesa (de la mano de Simone & Simaria), reggae (acompañada de Damian Marley) y rap (haciendo un remix de Yo aprendí de la cubana Danay Suárez) son los ritmos musicales que Carolina Giraldo exploró para hacer de Ocean un álbum ecléctico y vendedor. // Sebastián Peña

Con ‘Ocean’, Karol G quiere tener méritos para ser reina de su género

#4. A lo más que nunca - Acid Yesit

Como buenos disidentes del clientelismo y el academicismo, la Acid Yesit, banda pastusa precursora del metal campesinoise y el jazz agropecuario, estrenó en marzo de 2019 este segundo álbum que, hasta ahora, han mantenido alejado de las plataformas de streaming. Lo quieren vender en formato físico, a lo vieja guardia. Y vale la pena hacerle cacería y pagarlo. Se titula A lo más que nunca y viene con siete canciones que evocan una atmósfera de disonancia oscura, guiada por la impredictibilidad del free jazz. Son temas que suenan a metal extremo distorsionado a punta de silencios, cambios agrestes, riffs de guitarra y saxos cinematográficos. Antes de hacer este listado, le pedimos a la banda un link para esparcir la disonancia campesina, así que lo pueden escuchar a través de Bandcamp. // Fabián Páez López

Así es la música del lado oscuro del campesinado. 

#5. Oasis - J Balvin y Bad Bunny

Cuando nos enteramos de que los reyes de la pista unirían fuerzas para un àlbum en conjunto, nos emocionamos. Y el resultado satisfizo nuestras expectativas y se convirtió además en fuente inagotable de memes durante el año ("Estas no son horas de llamar..."). Oasis es la unión perfecta del trap de Bad Bunny y el "latino gang" de Balvin, un sonido perfecto para cualquier fiesta con canciones como Qué pretendes. Pero también hubo tiempo para experimentos en los que mostraron su versatilidad, como La canción o la inesperada colaboración con Marciano Cantero en Un peso. Un experimento divertido y cumplidor que, en la era de las colaboraciones, tiene más sentido que nunca. // Paula Ricciulli. 

La vida según 'Oasis', el nuevo disco de J Balvin y Bad Bunny

#6. Espíritu Balanta - Espíritu Balanta y las Estrellas de Timbiquí        

Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí fue presentado este año por artistas de la dinastía Balanta, de gran relevancia musical en el Pacífico colombiano, junto a otros talentos de la región. Es un álbum bellísimo, de cuidadosa factura, que marca un relevo generacional, y que suena como solo en Timbiquí lo saben hacer. Transmite la efervescencia de los sonidos timbiquireños, exhibe canciones con letras sobre el valor de lo simple y lo cotidiano, que muestran una poderosa cultura que festeja y también protesta. Once músicos (algunos han hecho parte de agrupaciones como Socavón y Canalón, incluso uno de ellos, Diego Balanta participó en la película Siembra) tocan como si tuvieran mil brazos, cantan como poseídos por la selva y el río, y son guías en un viaje por la magia del Pacífico. Julián Gallo, productor del disco, se dio a la tarea de reunirlos, mostrar cómo resuena la tradición en la actualidad, y hacerla disponible para oídos jóvenes. // Jenny Cifuentes 

El embrujo del Pacífico en el álbum Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí

#7. Estallados - Los Niños Telepáticos   

Los niños telepáticos son un cuarteto de jazz ácido y rock psicodélico. Estallados, su segundo álbum, luego de su debut homónimo en el 2016, significó la consagración de una banda que venía remando desde hace unos cinco años en el under capitalino. Este año, tanto en el lanzamiento del álbum como en su show en el festival Hermoso Ruido la asistencia y la acogida que tuvieron fue enorme. Estallados incluye nueve canciones que, en últimas, fueron grabadas con recursos escasos, temas con texturas y producción muy diferentes. Pero canciones con un concepto y aura muy elaborados, desde las letras (compuestas por Nicolás Mejía) hasta los instrumentales. Cortes como Prisma o La ciencia de la paz, los puntos más altos del disco, provocan un hipnotismo acogedor que se ha esparcido como himno de la nueva alternatividad bogotana. // Fabián Páez López

#8. Tandem - Mitú       

El dueto de Julián Salazar y Franklin “Lamparita” Tejedor convirtió el tecno y la música electrónica de baile duro en una paradoja, pues en su quinto disco de estudio, Tandem, las fronteras entre digital y análogo son cada vez más difusas. Mitú es una banda a la que la define el ímpetu y la experimentación; su elocuencia está en su música, sobre todo en la que interpretan en vivo desbocados hacia estados extáticos. Por ejemplo, si alguna vez usaron como herramienta de mercadeo el rótulo “tecno palenquero” para poder tener palabras que etiquetaran su música, el repertorio de Tandem imposibilita la posibilidad de pensarlos en esa categoría. En más de la mitad del disco Mitú partió de melodías hechas en guitarra, con voces protagonistas y estructuras arrítmicas que no son tan obvias para bailar pero siguen siendo contagiosas y con su propio frenesí. A su vez, el disco es brillante y alegre, con varios momentos románticos a través de líricas compuestas por Salazar y cantadas por la cantante de Quibdó, Marsh Waris; la cantadora de bullerengue de Maríalabaja, Yiset Pérez; y Gabriela Jimeno, más conocida por su proyecto Ela Minus. // Juan Pablo Castiblanco 

Tandem de Mitú: un confuso revolcón de la música electrónica

#9. EPS Sanitas - Conjuro Epiléptico    

Aunque su nombre pareciera evocar el tortuoso sistema de salud nacional, en el EPS Sanitas de Conjuro Epiléptico conviven con mucha gracia películas de Jim Jarmusch con un guerrero Jedi Illuminati; un poeta nadaísta que logró hacer desaparecer su obra, pero no pudo quemar un recuerdo; un mal viaje lisérgico amenizado con un arroz frío y desabrido; empanadas y la versión melancólica de un jingle navideño. Situaciones de tortura interna que, en todo caso, se tornan divertidas en cada letra compuesta por Nicolás Mejía, voz y líder de la banda. El EPS Sanitas, la segunda placa en el historial del Conjuro, suena como vaciar la caneca del desconsuelo. Sin filtros ni decoraciones. Nada más que las distorsiones y el virtuosismo creativo proporcionado por el resto de la formación: Miguel Velázquez, Santiago Martínez, Juan Pablo Arias y Juan David Zuñiga. // Fabián Páez López

EPS Sanitas o el descenso en el absurdo

#10. Pantone - No Rules Clan

Con Pantone, No Rules (Anyone/Cualkiera, Sison Beats y DJ Kario One) demuestra que su afición por el rap nunca fue una etapa, que su rap sigue dirigido primeramente a los que no dejan de pensar en él y que con su música le rinden homenaje también a los que lo habían hecho antes que ellos, de los que habían aprendido. Y eso es Pantone: distintos colores del rap que los marcó, barras de competencia llenas de ponches, referencias a la vez locales dentro de Medellín y universales dentro del hip hop. El álbum presenta lo que es la evolución para No Rules: rapear cada vez mejor, sobre mejores beats, yendo cada vez más al fondo. Y también es una afirmación moral sobre cómo entienden la música y la vida. Para el panorama general del rap colombiano y el momento que vive, Pantone exclama que con el rap también se puede y que es posible avanzar y experimentar y explorar sin dejar de lado los fundamentos. // Santiago Cembrano 

Pantone: el que probablemente será el disco del año en el rap en Colombia

#11. Llegó la lírica - Alexis Play      

Llegó la lírica es un álbum particular, de cuidadosa factura, con altos niveles de exploración y alejado de estándares, en el que la premisa es innovar, experimentando con los ritmos ancestrales de su tierra y sonidos actuales. Con invitados como Esteban Copete, Nidia Góngora, Mulatho y El Johmy, entre otros destacados músicos del Pacífico, el trabajo resuena cortes con elementos del rap, trap, funk, dancehall, electrónica, chirimía, currulao y otros aires de la región. Un tremendo disco que truena la nueva música del Chocó. // Jenny Cifuentes

 

Los cantos valientes de Alexis Play: una mezcla de hip hop, Pacífico y trap

#12. Eres diamante - Elsa y Elmar 

Eres diamante, el segundo disco de la bumanguesa Elsa Carvajal, es un shuffle o un zapping intenso entre los referentes más icónicos del pop y la balada en español, y los sonidos del nuevo milenio. Una fina pieza íntima y delicada sobre una transformación de vida. Pero también resulta una inesperada visión de un trópico futurista. Detrás de letras que hablan de superar dolores, del autoconocimiento, del amor y el desamor, de los aprendizajes de la vida, hay apropiaciones y transformaciones de ritmos como el dancehall, el dub o hasta el reggaetón. También hay trap (Nadie va), pop de comienzo de milenio con trazos de synthpop, balada clásica y muchos efectos digitales en percusiones y coros; un encuentro sorprendente de lo análogo y lo digital. // Juan Pablo Castiblanco

“Eres diamante” de Elsa y Elmar: sensibilidad pop y experimentos futuristas

#13. Amor libre - Esteman  

Amor libre es una placa discográfica que reúne un mensaje claro: amarse sin límites, sin categorías, enmarcando todo hacia el amor propio. Un ejercicio de aceptación total con los que nos rodean. Han pasado 10 años de trayectoria musical donde el artista ha tenido el espacio de mostrar al hombre detrás de Esteman y se ha quitado la coraza, capa por capa. En cada canción de Amor libre se revelan diferentes momentos del amor. El talento de Esteman le da autoridad para hablarle con canciones a un público al que no le importan las preferencias. // Alfred Lord

“La música que hago es un medio para decir cosas”: Esteman

#14. Máquina - La Boa          

Funk, soul, jazz espacial, afrobeat, Caribe y Pacífico son los elementos claves de esta placa de La Boa. Máquina es una producción de Mambo Negro Records, dirigida por Daniel Michel y que contó con la asesoría artística de Mario Galeano (Frente Cumbiero), Sergio y Santiago Mejía de La 33, Daniel Broderick de Systema Solar y Eric Banta de Names You Can Trust, quien hizo parte de la post producción. Todos estos nombres fueron vitales para el resultado final, del que la banda y los oyentes deben estar orgullosos. // Sebastián Peña

La BOA es una ‘Máquina’ que funciona a la perfección en su nuevo disco

#15. Eter - Mad Tree

Eter es el nombre del segundo álbum de estudio de esta banda bogotana, un disco que empezó a ver la luz en 2018 y que está formado por cuatro EP: Agua, Tierra, Aire y Fuego. Cada una de las doce canciones de este disco tiene una personalidad diferente y sus características hicieron que tuvieran los atributos para tener afinidad con alguno de esos elementos. Este nuevo disco es diferente al primero, tiene un color especial y viaja por diferentes sonidos que han hecho de Mad Tree un proyecto musical único. Latinoamérica y sus ritmos están muy presentes en varias pistas, no es un álbum complejo, pero necesita de mucha concentración para entender cada track, cada EP, cada aire y cada sonido expuesto. // Sebastián Peña

Mad Tree: un viaje musical por aire, fuego, agua y tierra

#16. De mar y río - Canalón de Timbiquí 

De mar y río es un álbum para descubrir la riqueza del Pacífico colombiano, trasladarse con el sonido de la marimba a la selva chocoana y, gracias a la voz de las cantoras, conocer las costumbres timbiquireñas. Música tradicional que se desborda con elegante producción, que plasma la garra de esta región y la fuerza de su herencia. Un viaje en el que se navega seguro. Un discazo apto para iniciados y versados en los encantos de la música del Pacífico. // Jenny Cifuentes

“De mar y río”: Canalón de Timbiquí nos devuelve la fe en ser colombianos. 

#17. La Pacifican Power – La Pacifican Power

Diez de los más grandes representantes de la música del Pacifico colombiano se embarcaron hace un año en esta aventura y armaron una tremenda orquesta que suena como una aplanadora musical. Su primer álbum homónimo es la consolidación de un supergrupo: ocho cortes en los que se siente la robustez sonora de una selección de músicos con años de experiencia refinando el sonido local, la música para bailar. // Fabián Páez López

La Pacifican Power o la suma de la genialidad en la música

#18. Islas Atlánticas - Julián Mayorga y Andrés Gualdrón   

Ubicadas en coordenadas imaginarias, sobre la inmensidad del Océano Atlántico, existen o existirán Isla Girante e Isla Giróvaga. Dos porciones de tierra cuya potencial presencia y poblamiento inspiraron uno de los más recientes experimentos del cantautor ibaguereño Julián Mayorga y el músico e investigador Andrés Gualdrón: Islas Atlánticas, ambos radicados en Europa. Una construcción colaborativa que incluye, además de un disco con ocho canciones, un par de libros ilustrados que describen esas sociedades imaginarias. Las ocho canciones del disco son una especie de noise de corte neotribal. Además de trastos percusivos, voces rituales y ruido acuoso, los temas incluyen melodías tensionantes que aparecen como la ambientación cinematográfica de la exploración de cada una de las islas. // Fabián Páez López 

Islas Atlánticas, una expedición por el futuro imaginario

#19. Otun - John Montoya 

El productor, compositor y dj pereirano Jhon Montoya se fue empujado de Colombia hace 18 años para terminar de reconocerse a sí mismo como hijo de la cumbia, del pasillo, de las marimbas de chonta, del currulao y del bambuco. Hoy, radicado en Italia, se proyecta como una de las fichas claves de la electrónica con pasaporte y ritmo latinoamericano. Este año, de la mano del reputado sello argentino ZZK, y con la ayuda de Richard Blair y Oscar Alford en la producción, lanzó el que se convirtió, sin duda, en su mejor carta de presentación: Otun. Un disco de techno ahumado con folclor y rigurosidad académica. Una producción donde el agua y la selva suenan como protagonistas al tiempo que los sintetizadores, los breaks, los samples o sus maniobras como violinista de academia. // Fabián Páez López 

Sumérjase en el ritualismo metódico y electrónico de Montoya

#20. 19 - Feid

Este trabajo es el sucesor de Así como suena y parece ser el desenlace de una auto exploración a fondo de Feid. En 19 transita campante por el trap y el reggaetón, pero hace sutiles intervenciones de R&B o dancehall; se atreve a un lenguaje menos cándido –está etiquetado como “Explicit Content”– y ofrece una evidente línea narrativa que lleva a pensar que el track list le funcionaría a la perfección como el set list para un concierto. Subidas, bajadas, canciones más agresivas y otras más dóciles, temas de un minuto y otros que casi llegan a los cuatro; pero, eso sí, todos empapadas de dembow a excepción de Ven pa casa, un sencillo de voz y piano que bien  se podría enmarcar en una nueva categoría: balada explícita. // Nadia Orozco

Feid: muy mainstream para ser alternativo y muy alternativo para ser mainstream

#21. Mi misión - Esteban Copete y su Kinteto Pacífico        

Para esta nueva producción, Esteban se dedicó a explorar nuevas fusiones con ritmos del Pacífico que generalmente no están siendo tenidos en cuenta a la hora de proponer nuevas sonoridades que provengan de esta región. Ritmos como el andarele (Mi misión), la rumba timbiquireña (Por ti), y el bunde (Bunde sideral), fueron algunos de los géneros con los que trabajó imprimiendo nuevas armonías, melodías y letras con historias románticas, para tratar de acercarlos a las nuevas generaciones de músicos que trabajan con el folclor del Pacífico y al público en general. // Paula Ricciulli

'Mi misión', de Esteban Copete: entre la tradición y la innovación

#22. Bombo y sal - Ruzto      

Bombo & Sal es el cuarto álbum de estudio vocal en solitario de Ruzto y una joya que contiene 10 tracks en los que trata temas que están muy presentes en el momento actual que está pasando. Jeff vive en Villavicencio, a pesar de haber crecido en el sector de La Estrada de la capital colombiana, pero con este álbum, de cierta forma, regresa a esos inicios de barrio logrando reflexionar sobre su historia, sus problemas, historias ajenas y hasta en las incógnitas que han pasado por su mente a lo largo de este año. ¡Cuidado con el oro si no lo has colado, de pronto te quedas con las piedras! // Sebastián Peña

‘Bombo y Sal’ de Ruzto: lecciones de una vida llena de anécdotas

#23. Ahomale - Combo Chimbita

Aunque el Combo Chimbita se juntó y maduró como un acto de improvisadores recurrente en el icónico bar Barbés en Brooklyn, Nueva York, sus cuatro integrantes tienen pasaporte colombiano. Son tres bogotanos y una barranquillera que migraron hace menos de diez años a la efervescencia cultural neoyorkina y se repensaron para buscarse un sonido más trascendental. Ahí entró la cumbia, el rock psicodélico, la espiritualidad y el indigenismo. Hoy son uno de los actos latinos más elogiados entre la movida alternativa en los Estados Unidos. Ahomale es la más reciente entrega de lo que ellos mismos definen como una saga que inició en 2016 con el EP El camino del jaguar y que continuó en 2017 con su primer disco, Abya Yala. Es, también, una reflexión en 10 canciones, sobre la identidad y las posibilidades de cortar, empacar y repensar las raíces propias; de entender y darle forma a las historias que los componen como personas. // Fabián Páez López 

Combo Chimbita explora la espiritualidad en su nuevo álbum: Ahomale

#24. Soles Negros - Oh'laville

En este, su tercer álbum de estudio, Oh'laville hace un repaso bastante introspectivo de su música, de su crecimiento personal y artístico. Es un disco íntimo y oscuro que empezó marcando una diferencia de sus últimas canciones, de sus dos álbumes anteriores y el que los hizo volver a su esencia. De entrada, es un álbum fuerte, con distorsiones de guitarra y bajo, la compañía insistente de riffs nos traslada por momentos a un ritual oscuro y a esa parte de la tarde que nos indica que el día se está yendo. // Johana Arroyave

Soles Negros, el disco que hizo madurar a Oh’laville

#25. No te metas con Satán – Chúpame el dedo

Un álbum que reúne los clichés de la música bailable latinoamericana distorsionados y filtrados con dosis de metal en lo que bien podría ser el tropicalismo del inframundo. No te metas con satán, segundo disco de la dupla integrada por Eblis Álvarez y Pedro Ojeda, es al mismo tiempo deformación y burla del exotismo. Un menjurje maldito de ocho canciones diseñadas alrededor de una figura tan distorsionada y resignificada como el concepto de lo popular: Satanás, Lucifer, el Diablo, el Patas. Es puro ritmo y sabor. Con sentimiento, desde el infierno. // Fabián Páez López 

#26. Yumbotopía - Las Yumbeñas  

Yumbotopía es más que punk pop, sonidos chillones, guitarras distorsionadas, voces dulces, letras de desamor (y una que otra de romance); también es brillo, sombreros de vaquero, maquillaje y mucho rosa, el color que adoptaron Las Yumbeñas para figurar en la escena musical independiente colombiana. Este álbum, el segundo en su carrera, va al grano. Es un disco corto con canciones de dos minutos en promedio y sin pretensiones comerciales. Solo contiene temas con la duración perfecta para disfrutarse con audífonos a todo volumen o en un auditorio en vivo, (también pega sabroso con vodka, cerveza fría o helados). // Sebastián Peña

‘Yumbotopía’: Punk pop rosa, ligero y directo para divertirse (y tragarse)

#27. Atarbán - El Kalvo & Mismo Perro

Los bogotanos Kalvo y Mismo Perro se conocieron hace unos tres años y armaron una dupla con una textura poco común en el rap criollo. Atarbán es su primer álbum juntos. Una placa de ocho cortes que le dan forma a una visión del rap desde la bogotanidad más rabiosa, tosca y con estridencia verbal. Sin descuidar el ingenio lírico, Kalvo y Mismo Perro incomodan con sus letras. Desploman, desde lo estético y lo textual, los imaginarios de la pulcritud en un lugar que provoca incomodidad. El concepto del disco, de hecho, parece girar en torno a un personaje producto de una sátira que los ha influenciado a ambos y también a una generación: Cerdo Molina, la mascota/figura de la exageración de la colombianidad utilizada por Martín de Francisco y Santiago Moure en La Tele, El Siguiente Programa y, ahora, La Tele Letal. // Fabián Páez López 

El Kalvo & Mismo Perro: 'Atarbán', un cruce de escuelas del rap bogotano

#29. Siempre se me olvida lo que quiero decir – Biselad

Sin mucho ruido, pero con mucho trabajo, Biselad se ha construido como una de las bandas más constantes del cada vez más próspero indie rock bogotano. Siempre se me olvida lo que quiero decir es su cuarto álbum y su apuesta más ambiciosa en la producción. Con una cálida melancolía vocal, impredecibles estallidos de energía y percusiones versátiles, Biselad hizo un muy pulido un álbum de 10 cortes cuyas narraciones abordan desde los conflictos internos, la intrascendencia hasta una fina crítica a la violencia y la política colombiana. // Fabián Páez López

#28. Binary Birds and Other Rubbish Surreal Things - Flash Amazonas 

Vivir en carne propia el colonialismo y una gracia y sensibilidad particulares terminaron por juntar a un japonés y un ibaguereño en una de las rarezas musicales más jugosos y surreales del año: el Binary Birds and Other Rubbish Surreal Things de Flash Amazonas. Julián Mayorga, músico experimental ibaguereño radicado en Madrid, y Ryota Miyake, japonés residente en Tokio y mente detrás de los proyectos Crystal y Sparrows, se conocieron en un Red Bull Academy y luego de una serie de encuentros e intercambios digitales hicieron un álbum que dibuja un espectro sonoro tan surreal como ocurrente. Binary Birds and Other Rubbish Surreal Things o, mejor dicho, Binary Birds y otras pendejadas, que era lo que quería decir en un principio Julián Mayorga, pero “la pendejada” se perdió en la traducción, es el encadenamiento de un intercambio de experiencias sobre lo irreal y la transgresión, una serie de miradas irónicas sobre el paisaje empaquetados en 10 canciones y en animaciones del ‘Pony’ Maturana salvando el mundo (y fracasando) o una fiesta subacuática con René Higuita. // Fabián Páez López

Flash Amazonas, un surreal encuentro entre Ibagué y Tokio. 

#30. Recuerdos de un verano - Los Viles   

Nostálgicos, reflexivos y audaces. Así suena Recuerdos de un verano, el debut de Los viles y con el que nos contagiamos de sus letras y sonidos que evocan esos momentos del  pasado, de la adolescencia, de la vida sin mayores problemas. Esta placa tiene 7 canciones que cuentan historias, momentos y tiran puro ritmo de punk e indie mezclado con la buena onda de un groove playero. // Johana Arroyave 

#31. Masajes – Las Hermanas

Si buscan en Google “Masajes, de Las Hermanas”, probablemente los primeros resultados que consigan sean una larga lista de sitios virulentos con contenido pornográfico de estimulación incestuosa. Pero el Masajes al que nos referimos, aunque estimulante, se trata de una compilación de 13 instrumentales diseñados y producidos por el músico y artista visual bogotano Diego Cuellar, mejor conocido como Las Hermanas; a quien hemos oído recientemente colaborandos con el mc N. Hardem y figurando en las compilaciones de Sello Indio. El disco, su cuarta placa en solitario, es una especie de ambient con extravagancia cinematográfica que provoca sobrecogimiento. Hay un reiterado uso de samples de canciones bailables sumergidas en una atmosfera de calma y apaciguamiento más bien nostálgico que hace que sus casi 29 minutos de duración parezcan muy poco. // Fabián Páez López

#32. La nación del corrinche - Bomby     

Este disco es un resumen de una vida entera de anécdotas, vivencias y experiencias entre Medellín, Cali y Quibdó. Cuenta con colaboraciones con Slow Mike de ChocQuibTown, el venezolano Apache, Junior Jein, Dani y Magneto, La Tifa, Miami Kash y Jairito: artistas que Bomby admira por su forma de versear y de batallar en la industria musical. Nación del corrinche es un producto para bailar en el que se fusionan diferentes ritmos como rap, mambo, dancehall, trap y bunde. Su propósito es poner al mundo a Bailar como nigga, como se titula su canción junto al “caballo” Junior Jein. // Sebastián Peña

Bomby y la “Nación del corrinche”: el arte sí da más frutos que la guerra

#33. Monstruos y Animales - Los Makenzy

Monstruos y animales es un disco que, como suele suceder en el panorama de la música actual, ya se había revelado parcialmente gracias a los sencillos que lo precedieron. Cinco de los nueve cortes ya habían aparecido en los últimos dos años como sencillos. Sin embargo, para este lanzamiento guardaron una última y letal bala: la preciosa Retrato, canción ambiciosa con un lujoso arreglo de cuerdas que los hace sonar gigantes y que no delata que son una banda joven. Por otra parte, oír Monstruos y animales de corrido da una lectura clara de las posibilidades de estos hermanos, complementados por el baterista Cristian Bolaños: es un larga duración que prueba que estamos ante una banda capaz de cualquier cosa y de hacerla bien. // Juan Pablo Castiblanco 

Monstruos y animales: Los Makenzy dan lecciones de maestría en su 2° disco 

#34. Visceral - Paula Arenas

Visceral es un disco en el que Paula Arenas tiene claro que se está dirigiendo a un público muy concreto –los románticos y cursis de siempre–, y está descartando a otro –los alternativos y los que están buscando nuevas fusiones desde el pop–. Una decisión valiente teniendo en cuenta sus primeros pasos y que ya tenía rodando algunas buenas colaboraciones con artistas como Esteman o Juan Pablo Vega. Visceral está desprendido de las modas del momento, e incluso suena atemporal pues tiene desde toques de balada ochentera, ranchera y canción francesa, hasta visos de pop urbano, homenajes a Selena y a Disney, pasando por temas donde su poderosa e inconfundible voz se recuesta sobre monumentales intervenciones de la Orquesta Sinfónica de Praga. // Juan Pablo Castiblanco 

Visceral: el disco de Paula Arenas no apto para alérgicos a la cursilería

#35. Matasesos - Mula

Mula se desenvuelve entre los sonidos intensos y crudos del free-jazz, el punk y el hard-core. Con Matasesos, el cuarto disco de la banda, se muestran cargados de energía e ira. La banda instrumental ofrece a lo largo de 6 pistas casi 30 minutos un viaje sonoro con distintas velocidades. En la canción Martillo y Puñal V2 participa ligeramente el ninja de Piedecuesta, Santander, Edson Velandia. El disco es perfecto para escucharlo de corrido y ojalá a todo volumen. // Sebastián Peña 

BONUS

Añadimos a esta lista anual, a modo de bonus, tres discos que no clasificaron o por ser compilaciones de varios artistas o por ser reversiones de canciones que ya se habían publicado en otros álbumes, pero que vale la pena guardar. 

Anónimas y resilientes – Varias

En el álbum Anónimas y resilientes, Voces del bullerengue resuenan las voces de Juana Rosado, Fernanda Peña, Juana del Toro, Mayo Hidalgo, Antonio Berdeza, Rosita Caraballo y Jaiber Pérez Cassiani, con los coros de Rosa Matilde Rosado, Yaya Blanco, Cecilia Caraballo y Tibisay Viera. En la instrumentación están Janer Amarís en el tambor mayor, Guillermo Valencia en el llamador y Chaco en catá (instrumento de percusión) y tambora, ejecutando bullerengue sentao, bullerengue chalupiao, chalupa y fandango. Además de reivindicar el talento de personajes anónimos, el disco es pieza relevante en la transmisión de la tradición. De intérpretes pasados hay registros y grabaciones de campo, pero muchas cosas se pierden también porque no fueron grabadas o hacían parte de costumbres y celebraciones que ya se extinguieron o se están apagando. Hoy sigue siendo importante dejar memoria, que la nueva generación pueda remontarse atrás y trazar el camino para mañana, y qué mejor que poder escuchar en un disco físico o una plataforma a quienes han heredado las virtudes del canto, composición e improvisación de sus ancestros. // Jenny Cifuentes

Les tenemos un disco que honra las tradiciones musicales más lindas de Colombia

Indio, Vol, 2 - Varios - compilado Sello Indio

Si alguien quisiera empaparse rápidamente de cómo es el hip hop que se está haciendo ahora en Colombia, una buena forma de hacerlo sería con el compilado Vol.2 del Sello Indio, una recopilación sólida, variopinta y muy representativa de lo que está sucediendo en la escena nacional con este género. El compilado lo conforman canciones de N Hardem, Ruzto, Las Hermanas, Saga Uno, entre otros MC y beatmakers destacados. // Paula Ricciulli

Vol. 2 de Sello Indio: la paleta de color del hip hop nacional

Andres Cepeda Big Band - Cepeda

Con una puesta en escena que evoca los años 50, Andrés Cepeda se da un gusto personal con este álbum, imaginando ser uno de los grandes cantantes de la época con uno de sus formatos favoritos: la Big Band. En este disco el bogotano interpreta boleros como Piel canela, Sabor a mí, Hola Soledad, La última noche, Cómo fue, Inolvidable, entre otros, acompañado por 30 músicos que transportan a una época dorada de la música latinoamericana. // Sebastián Peña

Elementales - Santiago Cruz

El cantautor ibaguereño logró capturar la esencia de sus canciones, vestirlas de muchas formas, explorar sonidos y sobre todo reunir a muchos artistas que admira y que les dan un significado especial a sus temas. En este disco, que incluye las canciones más importantes de la historia musical de Cruz, participan los colombianos Andrés Cepeda, Morat y Manuel Medrano. También prestaron su voz Silvana Estrada, Francisca Valenzuela, Miranda, Rozalén, Leiva, Fer Casillas, Abel Pintos, Kany García, Leonor Watling, VIcente García y Ana Carolina. // Alfred Lord

Santiago Cruz muestra su lado más Elemental